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04 marzo 2017

VELJO TORMIS La voz de los pueblos olvidados


VELJO TORMIS
La voz de los pueblos olvidados

La desnudez y humanidad, el regocijo y el lamento colectivo que rezuma Pueblos Olvidados (Unustatud Rahvad) bastaría para abrir un espacio en la historia de la composición coral al compositor estonio más conocido junto a Arvo Pärt. Apartado de cualquier corriente, sólo Bartók o Janáček estarían en esa línea de investigación y recreación sobre la tradición oral del pueblo llano. Su contribución a ella es inestimable. 


Veljo Tormis, fallecido el 21 de enero, alcanzó el prestigio internacional algo después de su compatriota Arvo Pärt, justo con la caída de la Unión Soviética. Sus obras están catalogadas en sellos como ECM, Chandos, Hyperion y conjuntos famosos como The King Singers, Holst Singers y Hilliard Ensemble le cantaron; aunque nadie trasmitió mejor su mensaje que las voces de su tierra, como el Estonian Chamber Choir o el Estonian Girls Choir, que se fundó para continuar su legado.


Veljo Tormis a la derecha del referente de la música en el siglo XX en Rusia y por extensión en todos sus países satélites: Dimitri Shostakovich sentado escribiendo. Sucedió en Tallin, 1970 

Tormis nació en 1930 no muy lejos de Tallin, en Kuusalu, al nordeste de Estonia. Su padre le enseñó música en el órgano de la iglesia en la que trabaja. La música para coro y órgano sería determinante en sus orquestaciones posteriores. Pasada la II Guerra Mundial, en 1949, entra en el conservatorio de Tallin, donde no pudo cursar los estudios de órgano al estar mal visto este instrumento para las autoridades soviéticas por su relación con la música religiosa. Marcha a estudiar a Moscú entre 1951-56 junto a Vissaron Shebalin, profesor que, pese a la presión comunista, estimulaba los acervos culturales propios de sus alumnos. 

Desde tiempos inmemoriales, la música y el canto han sido esenciales en la pervivencia de la identidad estonia. La tradición de los festivales corales, que se inició en el siglo XIX, sigue siendo uno de los eventos más representativos de su vida cultural. Al igual que otras músicas de raíz, su presencia fue puesta en observancia y censura por el régimen soviético, con el fin de evitar estimular cualquier tipo de insurgencia nacionalista.


Los maestros estonios Arvo Pärt y Veljo Tormispor motivos religiosos el primero y de identidad en el folclore el segundo, sufrieron la vigilancia del sistema soviético

El 11 de septiembre de 1989, alrededor del Festival Tradicional de coros, de hecho ya un año antes tuvo la misma expectación, se reunieron unas 300.000 personas, que durante toda una noche y hasta el alba estuvieron cantando. Entre las canciones estaba el himno nacional de Estonia, prohibido por las autoridades soviéticas. Se le llamó la “Revolución que canta”. Ese mismo año, Tormis concluye su obra más importante. Pueblos Olvidados.  Cancionero arcaico rescatado paciente y discretamente por el autor desde 1970, está compuesto por 51 piezas divididas en seis ciclos que representan otras tantas “tribus” de las regiones bálticas. 



Veljo Tormis
Estonian Philharmonic Chamber Choir. Tõnu Kaljuste conductor
Recorded February 1990, Tapiola Church, Finland
Produced by Paul Hillier


Forgotten Peoples ("Pueblos Olvidados") fecundo y emotivo ciclo de canciones arcaicas estonias y finesas que cuenta con la excepcional versión de uno de los mejores coros del mundo, el Estonian Philarmonic Chamber Choir 
Muchas de estas canciones tienen distintas temáticas, que van del amor a la agricultura o la guerra, y vienen marcadas por una voz solista que introduce la fórmula pregunta/respuesta con el coro mixto o femenino, sobre la que luego operan diversas dinámicas encadenadas. Ante la dicotomía entre tradición y avance, Tormis se decanta, se diría, por un enfoque antropológico que no pretende ser ni historicista ni cultista.

Brillante por su sencillez, emocionante por la claridad y encanto de la interpretación, hay verdad en estas canciones (especie de runas) que trasmiten escenas y ritos de la vida cotidiana de los pueblos de Estonia, Letonia y Finlandia, y cuyo rastro se extiende a Hungría e incluso a Rusia y Bulgaria. Su tema más interpretado fuera de Estonia es “Maldición hierro” (“Raua needmine”, 1972), que invoca un canto chamánico de los dioses de la guerra.

Escribió más de 500 canciones y también música instrumental y vocal para ópera y cine. Destaca ahí la premiada película “Kevade” (“Spring”, 1969, ver vídeo inferior), donde en formato orquestal se aprecia el tratamiento que dio a los coros de voces. 

Una música  elocuente y turbadora la de Tormis. 



Foto 1 de Veljo Tormis por Kaupo Kikkas.
Foto 2 y 3 archivo Estonian World





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