INICIO

07 marzo 2017

JÓHANN JÓHANNSSON Arrival o la llegada del sonido-ficción

Jóhann Jóhannsson
sonido-ficción
Era uno de los candidatos más sólidos a llevarse el Óscar de este año a la mejor banda sonora por su trabajo en Arrival. El tema central, On the Nature of Daylight, de un autor coétáneo y cercano estéticamente como Max Ritcher también. Al final La La Land y su compositor Justin Hurwitz consiguieron ambos premios. No obstante, el autor finés suma ya tres obras de gran calidad que se adaptan a la perfección al cine de Denis Villeneuve, siendo la mejor de ellas ésta última. La siguiente será un reto aún mayor, poner música a Blade Runner 2049, donde repite tándem con el director canadiense.

Finalmente, Arrival se hizo un galardón que refleja en cierto modo la complejidad exuberante e imaginativa del tratamiento sónico del film: Óscar al mejor diseño de sonido. Y es la imbricación con la banda sonora en un planteamiento que describe algo nuevo, un contacto extraterrestre, lo que refuerza la idea del soberbio trabajo en sonido. Jóhannsson (Reikaivik, 1969) es un autor versátil pero con personalidad, un compositor de nuestra época, esquivo al término clásico, que aún teniendo formación académica y perspectiva histórica opta por armar un lenguaje que parta de una narrativa musical/visual y de la incorporación, digamos orgánica o seudo analógica de la electrónica.
De hecho, Jóhannsson se considera un creador analógico, aunque su música denota un grado de sofisticación en el tratamiento y equilibrio con el material acústico que parece desmentirlo. La cuestión quizá habría que buscarla en su fascinación por los aparatos y la tecnología anticuada o en desuso, las ondas de radio, la sintonización del dial, el mundo de la cinta magnetofónica en estudio... 


Arrival narra los contactos que se establecen con seres extraterrestres en distintos escenarios del planeta. Los esfuerzos por comunicarse empujan una historia en la que la música se acerca a la fonética y a la simbología del lenguaje

Estilísticamente su música que se sitúa en un cruce de caminos interesante aunque resulte evidente para alguien de su generación. Su estilo es post casi todo pero original. El minimalismo británico, con la suavidad oscura de perfiles ambient y gusto por la voz, es uno de esos senderos. Gavin Bryars, que también es narrativo o programático, recordemos The Sinking of the Titanic, sería uno. En otro sentido no muy alejado, habría otro compositor ineludible: el polaco Henryk Gòrecki y el turbador uso de cuerdas, sobre todo en los registros graves, de su Tercera Sinfonía. Idea que se evidencia en su último trabajo no cinematográfico sobre el mito de Orfeo para Deutsche Grammophon: Orphee (2016). Citado el elemento electrónico-analógico, cabe hablar de la elaboración de texturas, que alcanza su brillantez máxima en la banda sonora de Arrival y que el autor considera deudora del Espectralismo francés (Grisey, Murail).

Composición electroacústica 

Su capacidad para adaptarse y también para tomar riesgos le ha permitido afianzar su estimulante y equilibrado vínculo con el cineasta Danis Dilleneve en tres películas tan distintas como Prisioneros (énfasis en un sonido opresivo y al mismo tiempo esperanzado como el de Arvo Pärt, 2013), Sicario (potencia  el arsenal percusivo en contraste con volúmenes amenazadores, en línea con el de Jonny Greenwood para There Will be blood, 2015) y Arrival (síntesis, refinación y variedad de recursos y referentes del autor, 2016). 



La voz humana se transforma y adapta evitando un lenguaje articulado. Sonidos guturales ofrecen un perfil profundo y arcaico reforzado por percusión y cuerdas. El conjunto de Paul Hillier The Theatre of voices y la deformada electrónicamente de Robert Aiki Aubrey Lowe hacen de voces terrenales
La película plantea contactos con seres extraterrestres en distintos escenarios del planeta. La comunicación y el lenguaje son temas principales de su mensaje. Por tanto la voz tenía que hacerse presente de distintas maneras, entrecortada y como sonido que emite señales en morse (The Theatre of voices en segmentos rítmicos a lo Meredith Monk), desfigurada que alarga cada misterioso fonema (Robert Aiki Aubrey Lowe) o emitiendo sonidos guturales (Tibet) que ofrecen un canal de comunicación remoto, como fuera del tiempo. 

Brillante banda sonora que deja abierta grandes expectativas a la secuela de Blade Runner, cuyo compositor, Vangelis, admiraba Jóhannsson.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada