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20 enero 2017

THEO BLECKMANN Elegy

Theo Bleckmann 
Elegy
Theo Bleckmann [voice]
Shai Maestro [piano]
Chris Tordini [bass]
John Hollenbeck [drums]
Ben Monder [guitar] 
   
Composiciones y arreglos de Theo Bleckmann. 
Grabado en enero de 2016. ECM 2017-Distrijazz
 Por Jesús Gonzalo @noiself

La aportación de la voz al jazz a lo largo de su Historia (leer aquíha ido a la par de los avances de estilo. Digamos que cada época tenía sus cantantes. Lleva razón Theo Bleckmann en la presentación de este trabajo cuando dice que él no se comporta por imitación de otro instrumento, sino que usa su voz como sonido, solo o acompañado, con o sin letra. Ahí está la clave del jazz actual, libre de condiciones de estilo, usando todos los recursos disponibles sin que nada sobresalga. Concepto y mensaje: el sonido.

El primer disco en el que le escuché fue Force Green, de Mark Dresser, donde estaba Dave Douglas y el piano siderúrgico de Denman Maroney. Ahí ya me pareció que estaba en otra esfera, citando la melodía en unísonos aéreos pero sobre todo haciendo garabatos onomatopéyicos (throat singer). Una participación vigorosa y tensa en un contexto jazzístico formal y técnicamente muy exigente. Databa ese disco de 1995 y él llevaba ya seis años instalado en Nueva York procedente de Alemania. En el 94 entró en el conjunto de Meredith Monk, y ahí sigue. También participó en los grupos de Laurie Anderson, hablando de alguien que incorporó los recitativos y la imagen en un envase pop.

Sumemos su amor por la música de principios del siglo XX de autores con una expresividad a la vez culta y popular como Gershwin o Kurt Weill: el primero le conduce a las melodías de Broadway y el segundo al cabaret. Señalado fue su proyecto sobre Charles Ives, pionero de entre siglos que interpretaba a su manera americana los lieder. Imaginemos su etapa adolescente cuando Bleckmann escucha mucho pop electrónico (los 80), de ahí su homenaje en Hello Earth! a Kate Bush. Así se entiende mejor el brillante tributo de John Hollenbeck a sus canciones favoritas en Songs we like a lot. Como se entiende mejor este Elegy si recuperamos el trabajo que hizo el año pasado con Julia Hüllsman en A clear midnight, antesala de su desembarco en ECM.



La cantata BWV 4 de Bach, Cristo yacía en los lazos de la Muerte, Christ lag in Todesbandentrata del regocijo que espera después de la muerte. Bleckmann, tras la pérdida de su madre, la cita como una de sus inspiraciones en Elegy

Muchas cosas han sucedido en la obra y en la vida de Bleckmann desde aquella experiencia vocal "contrahecha" con Mark Dresser a este trabajo que respira melodismo aéreo. Hay una, la que nos trae hasta Elegy, quizá trascendental: el fallecimiento de su madre. Ha sido su pérdida, con una expresión serena en su rostro en sus últimos momentos, afirma el cantante, lo que le ha impulsado a construir este sonido hecho de melodías evanescentes y oleadas de melancolía con cielo despejado que es Elegy.

Para hacerlo, Bleckmann se desprende de todo lo superfluo, de sobreexposiciones y capas de voz, de la afectación sofisticada. Y une dos experiencias instrumentales muy contrastadas en el último decenio: el formato a trío de piano-teclado con el Refuge (John Hollenbeck y Gary Versace, clímax expresivo) y el dúo compartido con el guitarrista Ben Monder.

Foto Ann Hamilton

Elegy describe estados de transcendencia desde una melodía que se hace atmósfera y discurre en oleadas de melancolía, en cielo despejado

Los temas de Elegy están detalladamente escritos con espacios breves para la improvisación. Esto se aprecia desde la apertura a piano solo. Melodismo y formas líricas clásicas, tras pasar por Charles Ives, definen Fields, tanto en voz como, sobre todo, en las figuras del piano (de ahí la elección de Shai Maestro y no de Versace para el disco). La guitarra aquí descubre una filiación indudable, por esa melodía fácil de tararear, con Pat Metheny. The Mission es el más resuelto en aperturas solistas y vigor jazzístico, imaginativo emparejamiento de motivos entre voz y guitarra. Elegy da título y carácter al disco, es en el contrabajo con arco en quien recae su balanceo existencial. To Be Shown to Monk at a Certain Temple (poema Zen) y Cortége son transiciones emotivas desde los tonos oscuros a otros más luminosos. Que llegan con Take my life (vídeo promocional), el tema más vitalista y contagioso del disco. Wither -juego de palabras sobre un vínculo irrompible- declara agradecimiento y ánimo. Alate es una coda, un punto y seguido, una metáfora de lo que somos respecto a quienes nos preceden.

Elegy responde a las expectativas del nuevo fichaje para ECM, recoge la amplia gama expresiva del cantante alrededor de la melodía -introspectiva y hedonista-  y también la atmósfera de la que gusta el sello. 



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