INICIO

02 septiembre 2016

GLENN SPEARMAN Blues for falasha

 Glenn Spearman y Larry Ochs (voz y saxos), Chris Brown (piano y piano preparado), William Winant y Donald Robinson (baterías y percusión), Lisle Ellis (contrabajo). Tzadik 1999-2016

Hijo de padre afroamericano y madre judía, poco antes de morir de cáncer en octubre de 1998, el saxofonista free jazz Glenn Spearman se sumerge en un periodo de recogimiento y de autoexploración tanto espiritual como cultural. En esa "búsqueda de lo inevitable",  el autor se reconcilia con su ser y su pasado. Se pregunta quiénes eran ese legendario y arcaico pueblo de los judíos etíopes o falashas.  Esa recreación de ancestros, de imágenes y sonidos tribales queda reflejada en esta despedida.



Sublime obra póstuma basada en la demarcación narrativa de una voz que abre espacio a la confrontación de texturas y respiraciones colectivas antes que a melodías 

Neoyorquino afincado en el área de San Francisco aunque con largas estancias en Europa y Canadá, Spearman siempre se sintió atraído por estilos del free jazz como los de Cecil Taylor y Albert Ayler, cuyo magisterio luego serçia reconducido por Frank Wright. Estos saxofonistas citados, como él mismo, adoptan una expresividad hecha de una energía que ha sido madurada desde el paroxismo lírico y desde un desbordamiento anímico que mezcla sentimientos de protesta y de júbilo.

Un doble trío de saxos tenores y percusión, basculado por un solo contrabajo, más un piano (formula inspirada en su Double Trio, del que formaban parte algunos de los músicos de la sesión) define el esquema instrumental arcano y moderno de Blues for Falasha. Una sublime obra póstuma basada en la demarcación narrativa de una voz que abre espacio a la confrontación de texturas y respiraciones colectivas antes que a melodías. 


Música despojada de toda retórica, en este epílogo el autor se reconcilia con su pasado, el legendario de los judíos etíopes o falashas.  Desde la pulsión acuciante de un sonido arcano, a la vez místico y avanzado, Spearman deja su testamento 
Conducidos por una motivación orgánica, el grupo, afincado en la Costa Oeste y definido por los estrechos márgenes de la música improvisada, entre la new music californiana (Alvin Curran, Rova Saxophone Quartet) y el jazz de vanguardia, extiende en largos desarrollos motivos solistas que se hacen unidad basándose en complejas dinámicas y en un juego de tejidos e intensidades de conjunto. 

Música despojada de toda retórica, en este epílogo el autor se reconcilia con su pasado, el legendario de los judíos etíopes falashas, llamados “extranjeros o errantes”. Desde la pulsión acuciante de un sonido arcano, a la vez místico (el último Coltrane) y avanzado, Spearman deja una obra enorme como testamento.




No hay comentarios:

Publicar un comentario