INICIO

14 noviembre 2013

JAN GARBAREK & HILLIARD ENSEMBLE-Nuevas formas antiguas (Officium, Mnemosyne, Officium Novum)


Officium Novum
Jan Garbarek (st, ss)  The Hilliard Ensemble: David James (contralto), Rogers Covey-Crump, Steven Harrold (tenores), Gordon Jones (barítono)
ECM New Series


Un oficio hace alusión a un acto litúrgico de forma mayor en la música vocal y mixta: la misa. Unir saxos y cuarteto de voces del modo en que Manfred Eicher lo ideó no es que fuese un hallazgo para la tradición coral pero sí un argumento que permitía introducir improvisación contemporánea a un repertorio de música antigua. El éxito del planteamiento de origen en Officium (1994), si se estudia, tiene su coherencia estética y cronológica. Por un lado, el Hilliard había participado activamente con el referente que abrió las New Series, Arvo Pärt, conjunto que al mismo tiempo cubría la música antigua de Carlo Gesualdo

Garbarek siempre se sintió atraído por el folclore, tanto noruego como oriental, en concreto en esa época con un tratamiento suavizado que se percibe en Twelve Moons (1993) y posteriormente en Rites (1998), donde ya aparece Georgia como lugar de inspiración. Eicher, por su parte, insistía en descubrir “nuevas formas” en la música antigua y autores en la contemporánea post soviética (Kancheli, Mansurian) de un área como el Cáucaso vinculada a Europa a través de la cultura bizantina. Al fenómeno inusitado de superventas de la Tercera Sinfonía del recientemente desaparecido Henry Gorécki le siguió esta fórmula imaginada por Eicher -y todavía promocionada- a través de un viaje en coche por las tierras heladas y volcánicas de Islandia, proyecto que se erigió como el segundo disco más vendido de ECM después del Köln Concert



Esta es su tercera entrega - en 1998 salió el doble Mnemosyne tras el primer Officum de 1993-, donde el prebarroco sevillano de Cristóbal de Morales, que impulsó la idea orginal, dejaba paso a un repertorio también mixto, entre antiguo y contemporáneo, entre sacro y profano. El Hilliard ya había abordado un repertorio más actual, subrayando su versatilidad, en el doble cedé New Music for Voices (1996), en el que aparecían significativamente los estonios Arvo Pärt y Veljo Tormis. Pues bien, por un lado Perotin (fue uno de los primeros y mejores discos antiguos de la formación británica) y anónimos del seicento español, más los ya citados Pärt y Tormis por otro, con Garbarek y su aportación We Are the Stars (contenido en Rites), conforman un repertorio vertebrado por la tradición coral de la iglesia ortodoxa y la enigmática pero influyente figura del armenio Komitas (1869-1935), cuya música se visualiza en unas fotografías (Mario Giacomelli) que parecen haberse detenido en el tiempo (la singularidad de la cultura armenia y georgiana).


Música coral y recreación improvisada de una quinta voz. Arcos góticos ascienden apoyados columnas sobre las que florecen los capiteles que emana del saxo de Garbarek. El matiz, si acaso esta vez, es profano en su destilación entre antigüedad y contemporaneidad. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada