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18 julio 2016

CINE-BORN TO BE BLUE (Chet Baker biopic)


"Chet está perdido para el jazz"

Esta podría ser la frase que resume la película, sino fuera por el enorme esfuerzo que tuvo que hacer para reconducir su carrera. Este atípico y original biopic recrea este periodo "de cura" recuperando al mito desde distintos ángulos. Algunos son reales, otros ficticios o con licencia cronológica; pero el tratamiento cinematográfico resulta convincente y atractivo


Devastado, hundido, sin futuro, Chet Baker tenía pocas posibilidades de recuperar su capacidad, su don para tocar la trompeta tras el brutal ajuste de cuentas por deudas de drogas en el que, a modo de venganza y de advertencia a otros músicos de jazz, tres negros camellos le propinaron. Tras ese fatal "accidente", como él mismo lo llamó  intentando ocultar los verdaderos motivos, su carrera profesional dio un giro al vacío. Un descenso a unos infiernos que ya conocía sobradamente porque siempre le acompañaron: heroína y cárcel.

 Escenas de una personalidad tan destructiva como magnética. La ficción retrata el amor a un hombre frágil y desvalido que siempre necesitó de la presencia femenina para sostenerse
La película comienza con Chet tirado en el suelo de una húmeda y pedregosa celda en la ciudad toscana de Lucca. Se decía que desde su ventana salía una melodía que encandilaba a las jovencitas, la realidad era bien distinta, como refleja un delirio inicial que hace salir a una araña enorme de su trompeta. Buen comienzo. En los Estados Unidos, donde se desarrolla exclusivamente toda la película pese a que su vida posterior trascurra en Europa, su reputación ya estaba muy deteriorada por la adicción, desde Los Ángeles a Nueva York

En cambio en Italia, la combinación de drogas, jazz y América se veía como un cóctel glamuroso. La película parte de este hecho real fechado ante los juzgados de Lucca en abril de 1961, pero se traslada aquí a 1966. Un año en el que el guión hace coincidir el relato, este sí real, de la fatídica paliza y la grabación de una película, Let`s Get Lost (Bruce Weber), que no tendría lugar hasta 1987, un año antes de su muerte acaecida en Amsterdam, su cuidad predilecta por el acceso que tenía a la droga.

 Hamela Alli y Chet Baker fotografiados por William Claxton en 1956

Haciendo uso de una hábil construcción de los hechos, que tiene el asesoramiento de Bob Mover,  músico cercano a Chet, la acción arranca en 1966 y hace coincidir al trompetista, cuya fama de drogadicto le precede, con un personaje fundamental. Durante la grabación de esa película que se está rodando y que cita a la tardía Let Get Lost, hay una escena de infidelidad, celos y droga que sucedió realmente en 1954 con Charleine, su primera mujer. La bella Jane (Carmen Ejogo), actriz-músico negra, da réplica a su esposa en esa tensa escena. Aunque más bien, el papel de Jane en todo Born to be Blue se inspira en Hamela Alli, la segunda pareja de Chet que inmortalizó William Claxton en sus hermosas y románticas fotos en blanco y negro. La estética elegante y sensual del fotógrafo se tiñe de tonos azules para recuperar los momentos clave y de tensión que vive el protagonista.

Chet tuvo un don. Su música brotaba con gran facilidad e inventiva. Podía crear melodías brillantes y llenas de contenido nota a nota. Al perder su dentadura en aquél ajuste de cuentas del verano de 1966 tuvo que empezar a tocar la trompeta desde cero. Born to be blue relata ese periodo  

La música era una motivación que le situaba frente a sus fantasmas creativos y su personalidad insegura. Chet tenía un miedo paralizante, aunque también una atracción obsesiva, por estar y triunfar en el Birdland, el local que erigieron los boppers neoyorquinos en memoria de Charlie "Bird" Parker, el genio y el mentor enfermizo que sin pretenderlo le condujo hasta la heroína. En el Birdland se daban cita todos los grandes, e iban allí a ver qué ofrecía el niño bonito del jazz. Chet había sido elegido, en la cumbre de una fama que llevaba su cara en las portadas de los Lps, mejor trompetista de 1955, dejando atrás a Dizzy Gillespie y Miles Davis

Este eje narrativo es fundamental en Born to be Blue, porque refleja sus momentos de éxito y sus temores más íntimos: hacerlo mal delante de sus admirados músicos negros y hacerlo, ahora también, cantando. Sin anticiparles el desarrollo de las escenas, principio y final quedan inteligentemente atados por la descripción del miedo escénico que sufría y la superación del mismo.


Primeras sesiones de grabación tras la convalecencia. El productor del sello Pacific Jazz, Dick Bock, que se hizo rico con la venta de discos de Chet Baker a mediados de los 50, accede a dar una última oportunidad a su ángel caído

En una vida condicionada por las drogas y una carrera musical de la que nunca tomó las riendas, resulta evidente que los malos momentos eran moneda corriente. Born to be blue los muestra aunque tampoco abusa de ellos. La narración se centra en ese difícil periodo que va de 1966 a 1973 en el que Chet Baker realiza un esfuerzo de autosuperación en la técnica de trompeta y por "estar limpio" de drogas. Eso y la presencia femenina de un personaje tan atractivo como el Jane, creado con retazos de otras parejas, da una cara amable y amorosa, aunque debido a las circunstancias también humilde y casi miserable del músico (en esos años era un padre de familia sin empleo, con problemas de salud y 5 bocas que atender).

El parecido físico y buen hacer de Ethan Hawke en el papel de Chet, convincente en la difícil tarea de reflejar un carácter dependiente, atractivo y manipulador, retraído pero al mismo tiempo vanidoso y desafiante, es uno de los grandes activos de esta película. Otro de ellos es la fotografía, que consigue conciliar una estética clásica pero al mismo tiempo moderna, elegante  e intrigante cuando se torna en blanco y negro, agradable y serena cuando aparecen los colores vintage y los paisajes naturales.

Chet, como Miles Davis entre 1976-1980, dejó de tocar la trompeta unos años. Aquí se refleja esa época. Las razones fueron distintas para ambos. La decadencia envolvía a un genio creativo que brilló en los años 50, cuando le apodaron el "James Dean del Jazz". Con más luces que sombras, será recordado por un talento innato que cuando emergía detenía el aire y el tiempo. No se la pierdan


Título original: Born to Be Blue
Director: Robert Budreau
Guión: Robert Budreau
Música: David Braid, Todor Kobakov, Steve London
Fotografía: Steve Cosens
Reparto: Ethan Hawke, Carmen Ejogo, Callum Keith Rennie, Stephen McHattie
Año: 2015

Testimonios extraídos de Deep in a dream, La larga noche de Chet Baker, escrita por James Gavin y publicada por Reservoir Books 2002-2004




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