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09 marzo 2016

METTE HENRIETTE O- Ø

 
O- Ø
O: Mette Henriette (saxo tenor), Johan Lindvall (piano), Katrine Schiøtt (violonchello)
Ø: Mette Henriette (saxo tenor), Eivind Lønning (trumpet), Henrik Nørstebø (trombone), Andreas Rokseth (bandoneon), Johan Lindvall (piano), Sara Övinge (violín), Karin Hellqvist (violín),  Odd Hannisdal (violín), Bendik Bjørnstad Foss (viola), Ingvild Nesdal Sandnes (violonchello), Katrine Schiøtt (violonchello), Per Zanussi (contrabajo), Per Oddvar Johansen (bateria, sierra)



Muy al norte hay un territorio por el que un pueblo lapón se ha movido libremente durante siglos, buscando las mejores condiciones para la caza, la pesca y el ganado de renos. Es la zona ártica de Escandinavia donde se unen cuatro países de la que procede el pueblo sami, una población de habitantes pequeña con dotes para la música y la artesanía. Una niña perteneciente a esa etnia se despierta escuchando sonidos de la naturaleza mezclados con las tonadas que tarareaba su abuela, una maestra rural con inquietudes artísticas que ha sido fundamental en su formación. Eso que oía por la mañana la saxofonista noruega Mette Henriette tiene un nombre sin traducción posible:  oOo.

La idea del norte ha motivado en gran medida el sonido de este sello.  En una síntesis de emociones entre anhelo y espaciosidad, el carácter de este sonido nace del aislamiento y la inmersión sensitiva en el paisaje y la luz. Un sonido que predispone a una experiencia personal y poética, reflexiva pero también abierta a lo desconocido. El jazz escandinavo se aleja del americano hacia el norte para nutrirse de su folclore. Es un proceso de autoafirmación y expansión cultural que ECM ha favorecido sobre todo a través del noruego Jan Garbarek. Históricas son las producciones que tuvieron lugar en Oslo durante toda la década de 1970 y buena parte de los 80 teniendo al ingeniero de sonido Jan Erik Kongshaug a los mandos. Aquí también protagonista décadas más tarde.


Por tanto, el jazz nórdico es más una entelequia - esa idea que describíamos- que un género en sí mismo.  La búsqueda que propicia el sello y su productor se ha nutrido de la delicadeza tornasolada de Kind of Blue de Miles Davis y la respiración expansiva de Coltrane  hacia India, pero también de criterios de música clásica y de cámara ampliados con la apertura cultural realizada desde los años 80 a compositores situados en la frontera soviética (Estonia) y más tarde con Eurasia (entre Grecia y Armenia). Todo esto ha enriquecido la personalidad del sonido del sello y de autores como Garbarek en discos propios como Rites pero también, con otra dimensión orquestal, en los realizados junto a  Eleni Karaindrou (Farewell theme para el cine de Theo Angelopoulos) o  Kim Kashkashian para Tigran Mansurian (Lachrymae).  Es justo aquí, y no en otros autores, donde debemos detenernos para entender el debut de Mette Henriette, un trabajo que queda comprendido entre criterios de la música de cámara y la programática y, por supuesto, en el marco evolutivo del “jazz” noruego contemporáneo.

A esta música bastaría ponerle imágenes o elementos escénicos para encajar su argumento. Pero si prescindimos de ellos la escucha se hace más exigente. Por esa narrativa concentrada que evita el juego improvisatorio, variada en motivos repetitivos y a la vez con respiración alargada, por su capacidad evocativa y estilización tímbrica en conjunto de cámara es por lo que este disco tiene un carácter propio y se diría que, como el pueblo Sami, su propio territorio libre de fronteras de estilo.


El primer disco es a trío de saxo, piano y violonchelo, lo que ya de por sí marca diferencias por singular. Sigue siendo música programática con un motivo descriptivo pero es más musical y homogéneo que el segundo. Parte de una idea alegórica que se va diversificando. Ya aquí percibimos la originalidad del enfoque, un muy cuidado trabajo tímbrico basado en la vibración y creación de texturas minúsculas casi silentes, que luego veremos ampliado en paletas de color instrumental en el disco 2. En éste los temas adoptan forma de bocetos independientes, de islas que acaban conformando un archipiélago o un cuadro salpicado de  gotas de pintura, haciendo figuras más o menos nítidas y no pocas veces turbias. El hecho de que en directo Henriette viaje con un con “diseñador de sonido” nos da una idea del cuidado que hay en la elaboración del mismo.

Interesante y no evidente el debut en ECM de esta joven. Una música que actualiza la idea del norte uniendo en la modernidad de su sonido al silencio con la naturaleza.



Grabado en Rainbow Studio de Oslo entre 2013-14

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