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02 noviembre 2015

DAVE DOUGLAS- High Risk-Be Still-Spirits Moves- Keystone Sextet


DAVE DOUGLAS

Dave Douglas - trompeta
Jonathan Maron - bajo eléctrico Mark Guiliana - batería acústica y eléctrica Shigeto - electrónica
Greenleaf Music 2015

No existen altos riesgos para un músico que ha explorado casi todos los rincones del jazz moderno para convertirse en paradigma de él. De Wayne Shorter (Stargazer), pasando por Mary Lou Williams o Joni Mitchell (Moving portraits), a los Balcanes y Schumman (Tiny Bell Trio y Charms of the night sky) o grupos de naturaleza camerística y popular (Five, El trilogy), ya sea dentro del proyecto Masada de Zorn o en los trabajos que recogemos en esta entrada, la inventiva y la producción queda fuera de toda duda. Es más, ha sacado otro trabajo mientras comentamos éste.

High Risk visita nuevamente una de las facetas que el trompetista también ha abarcado: la fusión electrónica con improvisación. Ya hemos dejado dicho, en alusión al trabajo para quinteto de Peter Evans Ghosts, que Santuary, disco doble en directo de 1997, es posiblemente el trabajo más avanzado para su época, estimulante en sonoridades y rotundo en la combinación de formatos electroacústicos. En Infinity era el turno del Miles Davis post Bitches Brew el enfoque de funk-psicodélico y jazz fusión a tratar.


Con la tecnología punta por bandera en este proyecto, mucho menos aparatosa que antes (nótese que Douglas nunca ha sintetizado su sonido de trompeta), High Risk se muestra como un producto de diseño actual, con un sonido amalgamado de dub-funk-ambient, construido por una renovada base rítmica con DJ usada en el sexteto Keystone, que extiende un decorado sofisticado y envolvente a sus elegantes solos jazzísticos de trompeta. Buen equilibrio -ejemplar siempre la producción- entre los contrastes rítmicos, los volúmenes, los efectos digitales y su trompeta, aquí más ligera y aérea.

Pero High Risk, proyecto que salió de gira en Europa antes incluso de publicarse, no pasará a la discografía de Dave Douglas como una de sus mejores apuestas híbridas con electrónica.


DAVE DOUGLAS

BE STILL
Dave Douglas Quintet
Jon Irabagon (st), Dave Douglas (tp), Matt Mitchell (p), Linda Oh (b), Rudy Johnston (bat) y Aoife O`Donovan (voc, g). 
Nueva York, 15 y 16 de abril de 2012. Greenleaf Music 2012

Dave Douglas hace tiempo que ocupa un lugar en la historia del jazz. Su posicionamiento en ella se debe en gran medida a los diversos terrenos de estilo que de manera tan voraz como solvente ha ido abordando, descubriendo ventanas nuevas a la percepción de lo que es y hasta dónde alcanza la vista el jazz contemporáneo. En los 90, en Moving Portraits, fijaba su atención en Joni Mitchell. El quinteto, desde siempre, ha sido y es una de las plantillas predilectas que le han permitido pivotar sobre enfoques híbridos eléctrico-acústicos que han sustentado ideas cinemáticas como las de Keystone. En otro de sus proyectos más recientes traía hacía sí el legado de Lester Bowie en Brass Ectasy, traduciendo el sonido de Nueva Orleáns y el funky sureños en una suerte de folk conectado con proyectos previos inspirados en la refinación romántica y la música tradicional del este de Europa.

Estos tres canales expresivos, la canción como elemento definitorio, el quinteto como estructural y la refinación de un lenguaje popular usado bajo su prisma particular de lo académico, confluyen en una corriente principal de inspiración irlandesa que esta vez sí (nunca antes que recordemos) se acompaña de una cantante especializada en el género: Aoife O`Donovan. El resto del quinteto, salvo la bajista Linda Oh, son músicos de calidad más que contrasta en proyectos de vanguardia como Matt Mitchell (en el Snake oilde Tim Berne) o Jon Irabagon (Mostly OtherPeople Do The Killing), que llegan hasta Douglas por vez primera.


Douglas encuentra la inspiración en sí mismo, en sus recuerdos, nos dice, para ofrecer el más lírico de todos los discos de su carrera, recuperando la verdadera forma de comunicación que proporciona la intensidad y esencia de la música, “lejos del desorden que significa Twitter y Facebook”. El aliento melódico que lo impregna no sólo parte de la música tradicional irlandesa sino también de una respiración amplia y profunda destilada por elementos “cultos” de autores nacionalistas tardorománticos como Sibelius (Be still my soul) y la tradición del lieder malheriano.

En medio de esa exposición en formato de canción rodeada de exuberancia figurativa en los instrumentos, nos encontramos con dos puntos de interés especial. Uno es el tema instrumental Middle March, composición asimétrica y de tensión free convenientemente arropada tímbricamente en la que sobresale Irabagon (única vez en el disco). La otra es el tema que sirve de cierre, Whither Must I Wander?, de Vaughan-Williams, que subraya en su lenta exposición una respiración melódica que evoca la imagen serena y verde de la campiña inglesa en un precioso diálogo a dos voces entre el piano y la trompeta. 

Un mensaje recorre el disco, un recuerdo o tal vez una impresión, la evocación pictórica y sensitiva que nos trae el otoño. 



Dave Douglas & Brass Ectasy


SPIRIT MOVES
Dave Douglas (tp), Luis Bonilla (tb), Vicent Chancey (cor.), Marcus Rojas (tba), Nasheet Waits (bat). 
Brooklyn, 15 y 16 de diciembre de 2008. 
Greenleaf Music 2009


Inesperado y oportuno, estructurado y grácil,  tradicional y revelador, como zahorí de los sonidos que es, Douglas nos descubre algo nuevo citando al pasado, el de Lester Bowie y  su banda de metales Fantasy, en la que unía de manera festiva y libérrima blues, funky y pop. El gesto riguroso y juguetón del autor domina al capricho humorado del de Chicago y suma en su homenaje a Enrico Rava y Fats Navarro (Fats), en un  atractivo y bien destilado enfoque que fluye con acierto sobre dos centros motívicos y en bello contraste entre notas alargadas (incluida la proteica tuba de Roja, más que un bajo) y trenzado rítmico (el sutil groove de Waits). 





Bowie, OrujoMister Pitiful, Great Awakening plantea rostros animados sobre el legado sureño del blues y el “espíritu” de Bowie. RavaThe View from Blue MountainThe twilight of the dogs, The Brass Ring y el hermoso folk-blues I`m so lonesome I could cry, de Hank Williams, ofrecen, en cambio, un trazo polifónico más personal y poético. 





                  DAVE DOUGLAS Keystone Sextet                                     

Moonshine (Greenleaf Music) fue la entrega, esta vez en directo y completada luego ampliamente en 3 cedés en Spark of Being, de uno de los proyectos más duraderos y agradecidos por público y crítica del músico. Fue considerado uno de los mejores discos de 2008, continuación del de estudio bajo el nombre Keystone (Greenleaf Music, 2005) que incluía demás del cd un dvd con la sesión de música sobre la pantalla.

Keystone era el nombre de una cinematográfica de los Ángeles dedicada al cine mudo cuya producción, comprendida  entre 1913 y 1916, tenía a Roscoe ‘Fatty’ Arbuckle de estrella. Con este espectáculo Douglas recuperaba a ese personajehistriónico del cine mudo definiendo un trabajo audiovisual animado e irreverente de jazz-funk y aparataje eléctrico de conexiones sicodélicas (Fender Rhodes).

         

Habría que remontarse a principios de los noventa, en un lugar como la Knitting Factory, para encontrar el germen creativo que unió a los jazzmen del downtown neoyorquino al cine mudo. Dave Douglas, de hecho, participó activamente en este enfoque junto al contrabajista Mark Dresser y al pianista Denman Maroney en la película El Gabinete del Dr. Caligari (Knitting Factoryworks, 1994), otro título mítico del expresionismo alemán. Pero ese era un proyecto de Dresser. En cambio, el discurso juguetón, irónico, animado y virtuoso de Douglas encuentra en el cine cómico surrealista de Roscoe Arbuckle un plano más ajustado a su carácter (y al de su trompeta). 

Como cualquier otra banda sonora, la partitura de Douglas tiene su tema central sobre el que van girando, en distintos bloques, variaciones del mismo inspiradas en la acción de la pantalla. Desde el punto de vista musical, el disco de estudio del 2005 desmerece un espectáculo audiovisual concebido en directo para acompañar, improvisando también, a las imágenes, como en los albores del cine lo hacía un piano situado a pie de pantalla. 
                                                                                                 

Es importante señalar que el tratamiento sonoro que hace de las imágenes no es narrativo, es decir, la música no sigue la acción de forma literal, salvo muy contadas y sutiles excepciones de sincronización sonoro/visual (beso de la sombra de ‘Fatty’ a la novia dormida, arco del contrabajo mientras se inunda la habitación donde flotan las camas, tormenta con rayos y faro al fondo, en la boda, casa a la deriva, son algunos de los mejores momentos de compenetración audiovisual), sino que su función es descriptiva. Segundo punto llamativo, la paleta instrumental. La compleja amalgama de fuentes que incluye el sexteto (acústica, eléctrica, percusiva y paisajística) no hace que éste pierda en ningún momento un empaste homogéneo y espontáneo. 

Dj Olive desarrollaba un puesto destacado en la construcción sonora en vivo y en su lugar estará Geoff Countryman. Este trabajo electrónico sirve para introducir elementos figurativos y sonidos concretos a la acción (muecas, puertas, balbuceos, estornudos). Es un traductor que también pervierte la realidad de los fotogramas creando alfombras borrosas con el arrastre de un scracht lento. Los dúos entre platos y trompeta inciden en el tono juguetón y humorado del actor cómico. El Fender Rhodes de Jaime Saft, que ha dado paso al de Adam Benjamín (Kneebody), introduce un colchón burbujeante, planos de ambientación y melodía sicodélica. La batería de Gene Lake empuja con un groove variado y potente que se acelera (drum & bass). Los saxos de Marcus Strickland, como la trompeta, perfilan la acción como actores principales. El bajo de Brad Jones sostiene un pulso funky y melódico a la vez.  La música no está al servicio de las imágenes, pero tampoco se desvincula de ellas (intensidades crecientes en la tormenta, en las escaramuzas de ‘Fatty’ con el perro, que era suyo en realidad, y en las estrambóticas peleas). 

El contraste entre el color musical y el blanco y negro, entre escenarios rurales y el sonido cimbreante del Fender, imprime singularidad a esta lectura estimulante y marciana.

DAVE DOUGLAS KEYSTONE SEXTET

DAVE DOUGLAS, trompeta;
MARCUS STRICKLAND, saxo tenor;
ADAM BENJAMIN, teclado;
BRAD JONES, bajo;
GENE LAKE, batería;
DJ OLIVE, electrónica.


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