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08 octubre 2015

THE ART OF NOISE- Manifiesto entre el ruido y el pop

Manifiesto entre el ruido y el pop

   The art of noise 

Tres de sus componentes (Anne Dudley, J.J. Jezczalik y Gary Langan) eran músicos de estudio (Welcome to the pleasuredome de Frankie goes to Hollywood). Por otro lado, los ideólogos del grupo ya habían marcado pautas en el pop gracias al famoso Video kill the radio star (Trevor Horn en Buggels) y la crítica musical (Paul Morley). Desde su fundación, este conjunto estaba abocado a la dicotomía del concepto. (the) Art of noise inspira su nombre en el manifiesto del mismo título del futurista Luigi Russolo de 1913: “La evolución de la música va en paralelo al mutiplicarse de las máquinas”. Este principio nominativo pretende implicar al ruido musical haciendo uso de la emergente tecnología de samplers (fairlight) e incorporando tanto los sonidos industriales que promulgaba el italiano como el tratamiento desfigurado de la voz humana de Lily Greenhand





El factor músico (ligado al acto creativo antes que a la máquina) y los teclados (imprescindibles en la construcción del techno y del synth pop) serían las herramientas con las que manipularían el catálogo de sonidos apropiados y concretos (mensajes orales, tormenta, pasos, voces, motores, campanas) ensamblados por medio de un discurso con pretensión experimental y en cierto modo retro enfocado al rock&roll, binomio que también se extendía en un grupo de la época como The Flying Lizards. Como arqueólogos del pop ruidista rítmico y descriptivo, su manifiesto revolucionario quedó mitigado por los avances de la música concreta y fue reducido al principio colectivo (de Horn y Morley) de ocultar el rostro (no la identidad, como The Residents) de sus miembros.



Into the battle (1983) es un boceto hecho de ideas inconexas en torno al tema que a la postre sería uno de sus grandes éxitos. Moments in love, génesis del chill out, quedaría extendido como temática en todos sus trabajos posteriores (Camilla, Ode to don Jose, Island). Who`s afraid  of the art of noise (1984) da una visión más romántica (Moments in love de nuevo) que futurista pese a la agresividad inicial en A time to fear. Este disco recoge piezas representativas como Beat box - collage de tensión sincopa hecho de distintos estilos (rock&roll-jazz-funk)-, Memento – que opera en el otro extremo, el descriptivo y misterioso hecho de ruido (paisaje) y musicalidad (órgano de iglesia)- o Snapshot -careta retro de la electrónica como género. Además de la crudeza en la percusión, aquí aparece la marca femenina de la casa: el grito Hey! 



La ruptura del quinteto en dos facciones quedaría reflejada en los vindicativos textos que acompañaban tanto a Daft (1984, en el sello de Trevor Horn ZTT, recogía Into the battle y Who`s afraid…) como a In visible silence (China Records, 1985), que llevaban la firma de un tal Otto Flake, en realidad se trataba del crítico e ideólogo Paul Morley: “un pequeño evento en el pop art, con un discreto reconocimiento, podría volverse algo megalomaniaco. Este es el primer trabajo en la serie de aventuras de The art of noise”.


Obra madura pese a significar una refundación, en ella se exploran todos los recursos expresivos del grupo. La polifonía aditiva de voces definen la apertura en Opus 4, su imaginativa faceta dance aparece en Paranoimia, la onírica Eye of a needle sostiene a Debussy en las voces del teclado sobre cadencias jazzy, Legs (como Beat Box) es una amalgama de corta y pega que pasa de Broadway a la contundencia rítmica, Instrument of darkness oscurece un potente discurso de texturas apocalípticas y en velocidad descendente, mientras que Peter Gunn concilia ruido y rock & roll sin citar a Henry Mancini, a la vez que institucionaliza un ámbito por explotar.


El Kiss de Prince (88) junto a Tom Jones les dio fama mundial, coquetearon con el presentador virtual Max Headroom y con el ambient, abusaron de las remezclas, entonces entragadas en el formato maxisingle, pero ni en In No sense? Nonesense! (87, más enfático por el reforzamiento orquestal y con mayor presencia de la guitarra), ni en Bellow the waste (89, interesante fusión de música sudafricana y electrónica), ni en la reconciliación de sus fundadores para The seduction of Claude Debussy (99, previsible y anodina), jamás recuperaron la originalidad de sus inicios.

REMIXES  Maxisingles made in 80`s












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