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06 mayo 2015

WAYNE SHORTER- trayectoria y Wayne Shorter Quartet en concierto

 WAYNE SHORTER 

                       HUELLAS DE GIGANTE

Es una de las leyendas vivas del jazz. Con más de 60 años de carrera, Wayne Shorter está considerado como uno de los saxofonistas y compositores más influyentes. La Lincoln Center Orchestra de Nueva York dirigida por Wynton Marsalis le dedica, del 14 al 16 de mayo de 2015, un programa que incluye algunas de sus composiciones más señaladas, adaptadas con arreglos para gran formato por primera vez.

Ganador de ocho Grammys –incluido uno con Weather Report y dos con su trabajo en solitario Alegría como, Shorter comenzó a grabar al lado del pianista Wynton Kelly a finales de la década de 1950, pero es a comienzos de los 60 cuando empieza a despuntar con trabajos como Wayning moments.

Saxofonista cuya personalidad madura el sonido de Coltrane y el de Rollins, Shorter supo mantener la distancia necesaria de ambos para construir el suyo propio con el soprano y el tenor. Inmediatamente pasa a ser di- rector musical de los Jazz Messengers de Art Blakey, donde sus dotes como compo- sitor empiezan a tomar consistencia. Su aterrizaje en Blue Note, sello para el que graba- ría 8 discos entre 1964 y 1969, entre ellos los célebres Night dreamer (debut), Ju Ju y Speak no Evil, le acerca a músicos coetáneos también en ascenso como Herbie Hancock o Freddie Hubbard.

De ahí a que Miles Davis contara con ambos (saxo y piano) para su quinteto (completado con Ron Carter al contrabajo y Tony Williams en la batería), era sólo cuestión de tiempo. Buena parte del mensaje indagador de esta influyente formación, fundadora de un perspectiva del jazz moderno aún vigente, se de- bía a la escritura polifocal de Shorter y a temas como Orbits o Footprints, dos piezas ya clásicas de absoluta actualidad. Prueba de ello es que este último título (Footprints) da nombre al cuarteto con el que Shorter ha vuelto a la primera plana del jazz. En los 70, tras abandonar a un Miles Davis que inicia su etapa eléctrica, Shorter y Zawinul fundan uno los grupos del jazz fusión más importate, The Weather Report.

Con este cuarteto acústico, como alquimista que es de la estructura, abre una nueva página en su carrera sin cerrar ninguna puerta al pasado. El directo será como una travesía misteriosamente señalizada. Una invitación a lo impredecible.


         WAYNE SHORTER QUARTET  

        Wayne Shorter (saxo tenor y soprano), John Patitucci (contrabajo), 
Danilo Pérez (piano), Brian Blade (batería). 
Varios conciertos 2003-2013


Vano intento calificar conciertos como los escuchados con esta formación. Incluso ponerle adjetivos grandilocuentes. El problema empieza cuando la "huella del sonido" adquiere cierta dimensión, un carácter que lo diferencia
del presente y lo catapulta fuera de los márgenes temporales.

Efectivamente, nos estamos refiriendo al carácter histórico de esta formación. Hay que madurar lo escuchado, y no andamos sobrados de tiempo. Pero lo incuestionable es que Wayne Shorter ha logrado reunir un grupo que está escribiendo una nueva página en el jazz. Basta escucharlos un segundo para reconocer que la compenetración que les une es un milagro. En todas las épocas han existido complicidades que han marcado un tiempo. El cuarteto de Coltrane, el quinteto de Miles DavisAhora, en la andadura del nuevo siglo, es el turno de Wayne Shorter y los suyos.

Ninguna composición reconocible. No se atisba apenas algo que nos suene al motivo inicial. Footprints, como conjunto, ha tomado otra ruta, una más. La aventura sale de la nada. Mas de la la nada, ¿sale algo? La disolución de formas como argumento se queda corto. ¿De dónde partimos, pues? Del movimiento, de la improvisación colectiva absoluta, la invención como único recurso, la utilización de códigos secretos que sólo los intervinientes conocen. Un diálogo substanciado en el mismo instante.



No existen los atajos fáciles en su programa. Si penetramos en las emociones, la perplejidad podría soprepasarnos. Es algo inaccesible lo que expresan, pero no abstracto. Danilo Pérez, por ejemplo, parecía un pianista clásico con predilección por los motivos impresionistas e incluso la profundidad levitante de Messiaen. Relajación sostenida conseguida a base de intercalar con repetición acordes cíclicos o en suspensión. Brian Blade tiene gestos espasmódicos que distraen, mientras su inteligencia perfila otras figuras, si hace falta golpeando con violencia o saturando el clima. Patitucci opera desde la musicalidad y la contribución rítmica, aunque este pensamiento podría ser extensible a todo el grupo.

Wayne Shorter gusta del detalle inacabado, del apunte, como una luz que penetra en la materia iluminando el sendero. Pero Shorter, como Miles Davis, mira de reojo al caos aparente, a la nube. Nunca prescinde de la melodía, ni siquiera del lirismo. Juega con acelerandos y descrecendos, con el silencio
y los espacios. Y los colores.

Shorter hace historia de nuevo. Ha dejado atrás un pasado influyente y sigue por un camino fecundo e inexplorado, convencido de lo irrepetible del momento.

Live in Marciac 2013-




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