INICIO

17 abril 2015

TOMATE, TRÍO Y CEBOLLA... Canta a Bola de Nieve



Tomate, Trío y Cebolla
Canta a Bola de Nieve
Javier Galiana (voz y piano), Jose López (contrabajo), Juan Sainz (batería).
Underpool UNDP-05

            
 Javier Galiana,  José López y Juan Sainz en el club Jamboree de Barcelona

Se cuenta por ahí que el Malecón de la capital cubana fue trasplantado del de Cádiz. “La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz La Habana con más salero…” Bola de Nieve (Guanabacoa, 1911, México DF 1971) resucita en la “Tacita de plata” con todo su caudal expresivo. Se diría que riendo antes que llorando con sus canciones de desamor.                 

No ha debido de ser sencillo trasladar a trío de jazz ese particular mundo de un entertainer “chic” de alta sociedad internacional pero de estirpe negra como Bola de Nieve. Ayuda, como nos cuenta Javier Galiana, humorado pianista y cantante que da réplica al personaje y aporta todos los arreglos, tener la impresión de “verle la cara cuando canto”… Y añade “no es cantar la melodía o los acordes, es meterse en la canción. Tiene algo de teatro pero Bola es más músico que actor”… Nos cuenta Javier que cuando era niño, en la ducha, tarareaba alguna de estas letras que ya a su madre le ponía “los pelos de punta”.



Pero esas canciones de “cuando te ha dejado la novia”, como Vete de mí¡Ay amor! o Tú nunca comprenderás, no han sido las elegidas en este repertorio del autor cubano. Aquí se celebran, sería el verbo adecuado, clásicos agraciados con la chispa de la picaresca y de la ternura, del chisme y del chiste, como El botellero, Manué, Babalú, Chivo que rompe tambó o Messié Julián y se han incorporado piezas que no han sido muy versionadas. El trío es el andamio para darle forma, todos aportan en esta revisión de jazz que pone especial énfasis en las formas de bolero y rubato.



Juan Sáinz -a la batería- ayudó a construir rítmicamente un legado que teniendo esencia cubana, modos cultos y de bolero se escapa de los patrones rítmicos alrededor del son. José López al contrabajo tiene aquí una labor fundamental para reforzar el lenguaje jazzístico de esta música, y lo hace no sólo rítmicamente sino también desde la melodía, usando el arco en varios momentos. Aunque bien es cierto que compartir con Galiana una experiencia con el grupo La Canalla hace de este desembarco en el cancionero del músico cubano algo más cercano.

Empezó a estudiar música porque su tía abuela había recibido esa indicación de los Orishas. Pianista de altura romántica, entre Chopin Rachmaninov, cantante y narrador sin igual, negro “social” de corazón y piel… “…Ay que este negro ya no pué viví sin su tambó…”, entre Ava Gardner y los cantos yorubas, mucho arte gaditano, con su ingenio carnavalero, sabor y cimientos musicales amplios, tiene este necesario trabajo que dibuja sonrisas y te hace la vida más sencilla.




No hay comentarios:

Publicar un comentario