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25 febrero 2015

ROBIN WILLIAMSON-Un relato celta renovado (en ECM)


UN RELATO CELTA RENOVADO

Cantante, multiinstrumentista, recitador, poeta y autor teatral escocés, perteneciente a la generación de grupos históricos en los que participó como The Incredible String Band y The Merry Band, coetáneos del más conocido Fairport Convention, Williamson publica su cuarto trabajo para ECM. Una obra, como las anteriores para este sello, que va más allá de la canción folk de raíz celta con con múltiples conexiones literarias y viajeras en la India.

Williamson llega a un sello discográfico como ECM cuyo prestigio se labró abriendo nuevos senderos entre la música clásica, el jazz, la música improvisada y determinado folclore desde mediados de la década de los 70 del pasado siglo. Para el sello alemán siempre hubo una clara intención por indagar en terrenos creativos –si no nuevos, al menos fronterizos- entre el folclore -instrumental o cantado- e improvisación, combinando para ello la propuesta tradicional con invitados de su nómina jazzística. Esto viene sucediendo desde un primer momento con el folclore nórdico, puesto que sus estudios centrales estaban en Oslo.

“Son excursiones por los terrenos de la poesía cantada, la tradición folk, los bardos y la música improvisada”, explica el músico
El escocés (Edimburgo, 1947) no estaba ni geográfica ni culturalmente muy alejado de allí. En el meollo de la revolución que traía «el sonido más bello después del silencio», lema del sello muniqués, podría ser un nombre a tener en cuenta. Alguien como el también multiinstrumentista Stephan Micus que entro en la escudería en 1974, pero no sería incorporado a su catálogo hasta el 2001.    

Empezó su productor, Manfred Eicher, por el norte de Europa y en la última década ya recorre sin pudor alguno las costas del Mediterráneo griego. Theo Angelopoulos, Eleni Karaindrou y más tarde el pianista Vassilis Tsabropoulos, luego la cantante Savina Yannatou y el grupo con nombre sefardí Primavera de Salónico, para recorrer años después la poesía de las Tres culturas de Al-Ándalus y el aljamiado con la cantante afincada en Granada Amina Aloui. Recientemente la sufrida Albania canto en la voz de la bella Elina Duni.


Más allá de las montañas de Escocia

El caso de Williamson, autor de un amplísimo arco expresivo partiendo de elementos que se simplifican como «cantante de folclore celta», que usa instrumentos típicos  como arpa, guitarra, violín folk  (fiddle) y flautas (whistles), resulta paradigmático en este intercambio de tradiciones y personalidades que siempre ha potenciado el sello de Manfred Eicher. Williamson  toca varios instrumentos, recita y canta, pertenece a una cultura que no es exactamente escandinava ni tampoco estrictamente celta cuando establece conexiones íntimas, tras una inquietud musicológica, entre su tradición y la de la India, apreciable claramente ya en 1978 en el disco American Stonehenge, donde introduce un sitar en un tema, «Port London Early», que recuerda al introducir violín al encuentro histórico entre Menuhin y Shankar. Aunque, qué duda cabe, su acervo se haya evidenciado en títulos como Journey`s Edge (1977) o la antología de canciones English, Welsh, Scotish & Irish (1980-83) en el que repasa el cancionero de las regiones celtas de las Islas.

Así pues, el músico y cantante escocés es fruto de un tiempo, finales de la década de los 60 y todos los 70, de apertura mental y viajera que conformaría, partiendo del folk, lo que se dio en llamar ya en los 80  «músicas del mundo». Su figura, en cierto sentido conceptual que lo acerca al jazz aunque desde modos muy distintos, podría estar relacionada con la de Robert Wyatt (Bristol, 1945). Su estilo personal, para desmarcarle de las etiquetas al uso, no está propiciado por la fusión con otros géneros sino por una interiorización del suyo en los demás.

Estos planteamientos transversales, que el propio Williamson define como "excursiones", no son nuevos en ECM. Jan Garbarek por el lado escandinavo y la música de la India por parte de Collin Walcott ya habían dejado abiertos canales de expresión en los años 70

Cuatro estaciones ECM

Música folk, antigua y barroca, improvisación, música de la India, literatura, cantos narrados…Todo lo dicho con anterioridad adquiere un valor de síntesis en ECM, se produce una destilación de elementos que harán más evidente si cabe, desde el elemento narrativo-teatralizado, su devoción por la Beat Generation, las conexiones generacionales y viajeras de la cultura hippie, las declamaciones de voz de alguien como el «minimalista» Terry Riley (Descending Moonshine Dervishes, 1975) y, cómo no, la modernidad del barroco inglés de Henry Purcell. Todo ello impulsado por la improvisación ejercida sobra la tradición de un género baladístico escocés que tuvo gran influencia en la música clásica y la poesía de los siglos XVIII y XIX, que él mismo incorpora desde varios autores de la literatura musicada.
  


Su debut en The seed-at-zero facilitaba un espacio de expresión más recogida en solitario, algo habitual en la carrera del músico y que también suele promover el productor del sello cuando tiene ante sí un multiinstrumentista. Instrumentos del barroco y la música popular fueron sus armas. Un trabajo lírico, apegado a la tradición y más a su faceta de cantautor-poeta que de cantautor-narrador, algo que veremos más acentuado en los siguientes.



Para la segunda entrega en ECM se reúnen hasta 5 voces instrumentales de variada implicación estética (la contemporaneidad atonal o repetitiva, el jazz despojado de ornamentos propios, el folclore escandinavo) que sumar a la suya propia en Skirting the river road. El tono trovadoresco, de cantautor folk o de recitador teatral es tanto hijo de Dylan Thomas como de Kerouac (y de lo que ahora denominan spoken word: textos recitados). 

 Ensayos previos a Skirting the river road

El tono va cambiando, cantando o declamando, según la temática de los poemas. ¿O deberían llamarse epigramas, estos poemas algo herméticos y aliterativos, de luces y sombras, entre el Romanticismo y el Simbolismo,  de William Blake?  Williamson abre el encuadre a la música antigua profana, al barroco de Purcell con su predilección por el arpa, aquí introducida en un «consort» (ver plantilla) tan distinto pero semejante en sus funciones a los del XVIII, que incluye a una viola especializada en música microtonal y libre (Mat Maneri) o a un experto en folclore e instrumentación escandinavos (Ale Möller).

THE FLY
(WILLIAM BLAKE)

Pequeña mosca,
tus juegos veraniegos
mi atolondrada mano
se ha llevado.

¿No soy yo
una mosca como tú?
¿No eres tú
un hombre como yo?

Pues bailo
y bebo y canto
hasta que alguna mano ciega
se lleve mi ala.

Si el pensamiento es vida
y fuerza y aliento
y el carecer
de pensamiento es muerte

Soy
una mosca feliz,
así viva
o muera

Acompaña al autor inglés la prosa del norteamericano, también del XIX, Walt Whitman. La distancia geográfica y alguna generación en medio no impide establecer ciertos paralelismos entre sus mensajes literarios. La escritura de Whitman es narrada en perfiles sinuosos, de misterio y tiempos sincopados, en la suite que da título a este muy recomendable trabajo.



Pese a lo mucho que se decía en ese disco, el más ambicioso a nivel musical y de colaboraciones, no fue hasta el tercero, The Iron Stone, y cinco años después, cuando el público fiel a ECM se percató del nuevo «inquilino». Se prescinde de saxos y mantienen viola, el arsenal nórdico de Ale Möller y contrabajo, pero este instrumento, con Barre Phillips, alcanza volúmenes y superficies más extremas. 

 En The Iron Stone el grupo se reduce 

Los textos elegidos de los Sirs Walter Raleigh y Thomas Wyatt, Ralph Waldo Emerson, John Clare y suyos propios,  son una mirada al pasado de su tierra, al tiempo que una curiosidad para el aficionado que espera novedad cuando lo importante es la honestidad de su lectura. Y todo f
ue incluir «Lament For His Sister», del arpista tradicional escocés, ultimo en su estirpe, Rory Dall Morison o la balada medieval escocesa «Sir Patrick Spens». Existe una línea instrumental afín a la definida en el trabajo anterior, pero se da una mayor depuración de la exuberancia tímbrica e incluso narrativa con el fin de ofrecer un mensaje más adusto e incluso más desolado. Una belleza al filo de la montaña.




Lejos de revalidar todo lo antes expuesto, para el nuevo disco Trusting in the rising light, grabado en Gales en enero de este año y publicado el pasado 7 de noviembre, incorpora un elemento diferenciador a todo lo demás visto. No sabemos si a sugerencia del productor, Eicher, o a petición del músico, el caso es que el joven valor de la percusión más avanzada en el jazz Ches Smith, situado en sus proyectos en la difusa línea entre pop, rock y escultura contemporánea, se sumerge en el mundo del autor escocés. Smith, procedente de la Coste Oeste donde fue colaborador tanto del exquisito clarinetista Ben Golberg como de grupos de rock y jazz underground, aterrizó con inusitado éxito a mediados de los 2000 en Nueva York, entrando en la avanzadilla del jazz al lado de los grupos de Tim Berne y Marc Ribot. Él es, sin duda, el factor diferencial entre éste y los demás trabajos. Mat Maneri, compañero de Smith en la misma escena, vuelve a estar aquí como único superviviente de las experiencias previas.

¿Y cómo suena este nuevo disco? A nada parecido a lo dicho. Unan en su mente arpa y vibráfono flotante, violas desvaídas, voces cada vez más teatrales con esos giros hindúes alargados. Unan blues, imaginen por un momento algo de funk recitado (del spoken word al hip hop hay un beat), y no dejen de pisar la hierba escocesa y el aroma de la música que funde lo popular y lo culto de Henry Purcell.

En estos cuatro discos hay música suficiente para viajar miles de kilómetros sin moverse de casa. Elijan el destino.
Por Jesús Gonzalo




















The seed-at-zero
Robin Williamson voz, guitarra, arpa, mandolina
ECM 2000
Skirting the river road
Robin Williamson guitarra, arpa, flautas pequeñas
Mat Maneri viola, violín
Paul Dunmall tenor y soprano saxofones, clarinete, ocarina
Ale Möller mandolina, laúd, cimbalón, clarinete, flautas, flautas de bambú, vibráfono
Mick Hutton contrabajo
ECM 2001
The Iron Stone
Robin Williamson voz, harpa celta, flauta china, whistles, tambor tradicional
Mat Maneri viola, violín tradicional escandinavo
Barre Phillips contrabajo
Ale Möller mandolina, acordeón, clarinete, flautas, whistles, harpas
ECM 2006
Trusting in the rising light
Robin Williamson voz, harpa celta, flauta china, whistles, tambor tradicional
Mat Maneri viola
Ches Smith vibráfono, batería, gongs, percusión
ECM 2014





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