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17 noviembre 2014

LOUIS SCLAVIS QUARTET-Silk and Salt Melodies

Louis Sclavis Quartet

Silk and salt melodies

Louis Sclavis (clb, cl), Benjamin Moussay (p, Fender, tecl.), Gilles Coronado (elc. g), Keyvan Chemirani (perc). 
Marzo de 2014, Pernes-les-Fontaines, Francia. 
ECM Records 

El viaje iniciado en quinteto en Lost on the way, inspirado en las rutas por el sur de Italia que Ulises bordearía en su Odisea, continuado en un trío aquí contenido en su anterior Sources, se extiende y detiene en esta orilla que es Silk and Salt Melodies. Elije el músico francés un término medio entre el quinteto y el trío, dotando de percusión y no batería a este nuevo grupo. Fiel a su infatigable búsqueda de nuevas sonoridades mixtas acústico-eléctricas en conjuntos de cámara desde aquellos finales de los 80, Sclavis sostiene su actual discurso sobre piano-Fender (Benjamin Moussay) y guitarra eléctrica (Gilles Coronado), añadiendo en este proyecto percusión de raíz persa (Keyvan Chemirani).

Entre la seda y la sal, compendio de otras orillas de Sclavis, trazado en el mapa sin rumbo fijo, es éste un trabajo que persiguiendo otro destino recala en una hermosa playa de la misma isla

Pretende con este conjunto de cuatro elementos contrapesar rítmicamente sin batería la dimensión armónica y el intenso pulso cruzado -acústico y eléctrico- de teclados y guitarra, poderosas patas instrumentales amplificadas. También acercarlo, manteniendo ese punto discordante con lo eléctrico y el rock, a un sonido más terrenal y descriptivo gracias a darbukas, panderos, cántaros y otros instrumentos del Magreb. Aunque su posición, matizada en micrófonos, queda por momentos absorbida (L`homme sud) o apartada del encuadre (primera mitad de Dance for hourses),la percusión resiste el volumen y tensión (ebullición eléctrica de Cortège y Dust and Dogs) del llamado Atlas Trio para Sources.

Como es harto difícil no descubrir parajes reveladores y bellos en el músico francés, nos quedamos con el ramillete de unísonos marca de la casa y el ritmo aflamencado de Cortège, la brisa melódica marina de Sel et soie y el dúo piano-clarinete en Des feux lointains, que parece perfilarse sobre el cantar de unos pájaros que Messiaen ya dibujó en su “catálogo”.

El disco empieza con Le Parfum de L´exil, un título que señala una salida poética. La ruta perdida que alcanzó a trazar en Lost on the way y que continuó en Sources con nuevas naves encalla en Silk and The Salt Melodies. Entre la seda y la sal, compendio de otras orillas de Sclavis, trazado en el mapa sin rumbo fijo, es éste un trabajo que persiguiendo otro destino recala en una hermosa playa de la misma isla



06 noviembre 2014

ERNESTO AURIGNAC-UNO, estreno en el Teatro Cervantes de Málaga


Ernesto Aurignac Orchestra 08
Ernesto Aurignac Orchestra  
UNO

Martes 4 de noviembre 2014, Teatro Cervantes, Málaga
Ernesto Aurignac (saxo alto, composiciones y dirección), Perico Sambeat (saxo soprano y alto), Enrique Oliver (saxo tenor), Julián Sánchez (trompeta y fliscorno), Toni Belenguer (trombón), Fernando Brox yTete Lea (flauta), Maripepa Contreras (oboe y corno inglés), Pau Domenech (clarinete bajo), Lorena Fernández (trompa), Javier Cámara (trompa), Martín Meléndez (chelo), Tiziana Tagiani (arpa), Jaume Llombart (guitarra), José Carra (piano y Fender Rhodes), Dee jay Foster (contrabajo), Ramon Prats(batería), Carlos Cortés Bustamante (percusión), Carles Benavent (bajo), y Carme Canela (voz).
La fe mueve montañas… y esto más que voluntad ha sido fe. Nadie podrá recriminar al contumaz saxofonista que si crees y quieres consigues tu premio: estrenar su proyecto, hacerlo en el teatro más emblemático de su ciudad, meter más público que nadie en este festival y salir casi a hombros con todos los ejemplares del CD vendidos. Las bases de esta idea madurada y producida en los últimos dos años y medio -hace tres estaba subido en este mismo escenario también en su jornada de apertura junto a su cuarteto- ya los ofrecimos aquí en el artículo de  presentación de UNO. Ahora entraremos un poco en cómo sonó en su estreno y lo que acabó siendo una “fiesta Aurignac”.
El proyecto es sumamente ambicioso, tanto en lo musical como en la producción que requiere, de ahí que el esfuerzo para llevarlo a cabo, sin ayudas públicas realmente significativas, haya tenido que ser equiparable… A primera vista, centrándonos en el grupo instrumental, el empaste que se pretende conseguir resulta interesante. La combinación de un conjunto de medio formato de jazz (base rítmica con piano y guitarra eléctrica, percusión, tres saxofones, trombón y trompeta) al añadir tres trompas, oboe, clarinete bajo, chelo y arpa es enormemente expresiva si se le saca provecho. Este punto hay que recalcarlo porque a nivel solista y de invitados tendrá que ser mejor rentabilizado con el fin de poder ser exportable.
Los estilos que definen este proyecto, desmintiendo al título, no son “uno” ni es sólo jazz, son múltiplos de sí mismos, que requieren de esta orquesta mixta que contiene elementos tan distantes como percusión afrolatina y arpa. UNO, dijo el autor ante el micrófono, tenía la intención de que ninguna parte, ningún miembro de este organismo prevaleciera o fuera más importante que otros. Esa era la intención, pero incluso en una orquesta siempre hay elementos preponderantes, y aquí los hubo.
Ernesto Aurignac Orchestra 04

Aunque no se notaron en el preludio coltraneniano que es “Sephirot”. Toda la materia orquestal vibra y crece en su respiración impresionista como una nube. Un deleite percibir el empaste del conjunto, arpa, trompas, metales, guitarra, percusión, todo está ahí, agitado por el viento de los compositores clásicos y el empuje oriental del gran Coltrane. Es el trompetista Julián Sánchez quien, como en posteriores ocasiones, dirige y da plasticidad a la banda en ese estallido de color y movimiento en alturas. Es, para quien esto suscribe, uno de los mejores momentos de un concierto en el que Aurignac favorece la combinación dos a dos de temas, con o sin puentes.
Dos a dos, en sentido inverso al disco,  llegan los destacados “Génesis” y “Jerusalem”, temas de contenido bíblico aunque sin matices judíos que se sitúan en el centro del proyecto. “Génesis” es una rendición sobre Historia de un Soldado de Stravinsky y “Jerusalem” se aleja de la mítica ciudad de las tres religiones para acercarse al terreno animado de Mancini sobre modos coloreados y amenos, con la flauta cómplice, de rumba – cha cha chá,  y un break en tiempo bebop en el que surgen rotaciones en solos de Enrique Oliver, Jaume Llompart y el brillante, en sonido y ejecución, dándose la vuelta desde la posición de director y mirando al público, de un necesario y fundamental esta noche Julián Sánchez. Como lo fueron los maravillosos solos que nos regalaron Ramón Prats y Dee Jay Foster, algo que merece ser revisado en la grabación que se hizo en vídeo y sonido del directo.
Otro solo memorable lo ofreció el trombón de Toni Belenguer, fuera de registro típico del género, muy gaseoso, anunciando el bolero “Sophia”, debilidad de estilo marca de la casa Aurignac que es cantado como sólo ella puede, llevándolo más allá de la tradición, por una Carme Canela que no recibió el volumen de sonido necesario. El solo del saxofonista malagueño, dueño de la noche, es el que mejor ofreció. Sánchez entra aquí con fliscornio. “Baal Zebú” y “Pericles” van emparejados, tienen empuje rítmico en un interesante estilo latin eléctrico (Carra al teclado) que deja espacio para el solo de Perico Sambeat.



Me gusta mucho, cerca del final, “Isaías 40-22otra alusión bíblica no judaica. Vuelve la dirección de Sánchez, elevando este blues que respira a Miles Davis (“All blues”) hacia texturas y ambientes desestabilizadores de lo tonal. Y lo hace desde abajo hasta arriba. Carles Benavent, invitado que hace de rogar Aurignac en su presentación, entra con un solo lleno de virtuosismo y sentido sobre el tema aflamencado que le sigue. Es en la segunda mitad donde se escuchan los solos del violonchelista cubano Martín Meléndez y el clarinete bajo Pau Domenech. “Nefesh Lee”, un bis de metales, con preciosa introducción y pase a dixieland imantado por el espíritu de Charlie Parker, pone fin a esta auténtica fiesta Aurignac.


01 noviembre 2014

MOSTLY OTHER PEOPLE DO THE KILLING Blue


Peter Evans: trompeta, Jon Irabagon: saxo alto y tenor,  Ron Stabinsky: piano, Moppa Elliott: bajo, Kevin Shea: batería
 "So What"; "Freddie Freeloader"; "Blue in Green"; "All Blues"; "Flamenco Sketches".



                                 MOPDTK foto de Bryan Murray
Esta versión de MOPDTK no es una ni una re-visión ni una interpretación, sino una lectura milimétrica del original. Lo que pretende es, justamente, sentenciar la obra, despojarla de lo que más la define, que es su sonido, el clima, el espacio, lo intangible: su significado

Esto no es una reseña de un disco. Para que lo fuera tendría que haber música. Lo que el lector tiene delante es un anásilis de una obra conceptual. El objeto que nos ocupa forma parte del llamado "arte de acción", en este caso representar algo vivo que muere al ser representado. Es, a fin de cuentas y para entendernos, una "performance" que dura lo que dura el disco original de Miles Davis: en torno a los 45 minutos y 4 segundos, dependiendo de la edición. Ese es el tiempo que conforma lo que por todos es considerado  "un clásico" de creatividad y belleza irrepetibles, un trabajo que pertenece y está inserto en la memoria colectiva de nuestra civilización como lo puedan estar los Beatles o Bob Dylan, porque tras de sí todo cambió, alumbrando dentro y fuera del género que lo hizo posible.

"No existen nuevos comienzos para el arte", George Steiner abre así su riguroso y lúcido ensayo Gramáticas de la Creación. Esta versión de MOPDTK  no es una ni una re-visión ni una interpretación, sino una lectura milimétrica del original. Lo que pretende es, justamente, sentenciar la obra, despojarla de lo que más la define, que es su sonido, el clima, el espacio, lo intangible, su significado, para reducirla a un ejercicio intelectual y virtuoso, un desafío, una competición, un trabajo de cirugía en el que se disecciona cada instante, cada una de sus melodías, solos y detalles pequeños que la han hecho grande: le roba el alma para dejarla en su significante musical.

La finaliudad y lo trasgresor aquí no es qué vamos a decir de nuevo, sino que lo que se dijo vamos a intentar repetirlo palabra por palabra. Un trabajo propio de niños prodigio: transcribir y luego reproducir nota a nota, entonación a entonación, golpe a golpe de batería lo dicho en Kind of Blue

Decía una frase de Picasso que " el arte es una mentira que nos hace darnos cuenta de la verdad". Una reflexión que otro gran maestro del siglo XX como Orson Welles llevó al cine en la genial y poco conocida obra F for Fake (1975), donde, tras haber cometido su propio "fraude" con la versión radiofónica de La guerra de Los Mundos (1938), haciendo uso de una gran destreza plástica y avanzada edición de imágenes, Welles recorre los pasos de un famoso falsificador de arte. ¿Verdadero, falso, réplica?

                            
Kind of Blue al completo pero envasado al vacío, sin alma, sin el aliento de sus hacedores...Una radiografía desnuda

MOPDTK, posicionándose en la frontera entre el pop art y la posmodernidad hecha con rigor (menos mal), ya había tratado esta idea de la répicla, del clonar imágenes de cierto peso histórico en sus portadas. Intentando quizá con ello enterrar el concepto de obra maestra que  conlleva ver las fotografías del Köln Concert de Keith Jarrett en The Coimbra Concert (2012), Out of the Afternoon de Roy Haynes en Forty Fort (2010) y This is our music de Ornette Coleman en This Our Moosic (2008). Una performance hecha imagen protagonizada por ellos que ahora han duplicado en sonidos con Kind of Blue.


Disponiendo de pocas oportunidades de ser promovido en directo (es mejor que "pongan" una instalación en el MOMA, aunque la imagen superior lo desmienta), con aún menos éxito de venderse como producto discrográfico, Blue es simplemente arte conceptual, consecuencia de una postura trasgresora que entierra los pilares creativos de no repetirse del jazz. El jazz y su conciencia ninguneadas, replicadas.... 

La finalidad y lo trasgresor aquí no es qué vamos a decir de nuevo, sino que lo que se dijo vamos a intentar repetirlo palabra por palabra. Un trabajo propio de niños prodigio: transcribir y luego reproducir nota a nota, entonación a entonación, golpe a golpe de batería lo dicho en Kind of Blue


Kind of Blue al completo pero envasado al vacío, sin alma, sin el aliento de sus hacedores...Una radiografía desnuda. Esto o es una inocentada propia de genios que aún gustan de presumir de inteligencia frente al espejo de la Historia, o encubre una lección a todos aquellos que pretenden aprenderse de memoria los solos de los gigantes sin encontrarse a sí mismos. Juzguen ustedes.

                                                                                             
MOPDTK The Coimbra concert y en concierto