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25 junio 2014

KRIS DAVIS TRIO-Waiting for you to grow


KRIS DAVIS TRIO 


WAITING FOR YOU TO GROW
Kris Davis (piano), John Hébert (bajo), Tom Rainey (batería).
Grabado en Nueva York el 13 de mayo de 2013. Clean Feed. CF 292 cd

Llama la atención que Kris Davis sólo disponga de dos trabajos a trío clásico, ambos con estos fantásticos músicos, y que el anterior, Good Citizen, uno de sus mayores logros en disco para Fresh Sound New Talent al que habría que añadir, sin dudarlo, Rye Eclipse (con Tony Malaby, Eivind Opsvik, Jeff Davis), parezca superado en fuerza expresiva por este significativo Waiting for you Grow, dedicado, como el título deja entrever, a Benjamin, su primer y esperado hijo. Todo en él, incluso el bello diseño de maquetación que incluye la foto del pequeño, tiene puestas en él su atención e inspiración.



En la música de la canadiense, la regeneración del lenguaje jazzístico se articula por la inducción -no transposición- contemporánea de autores del siglo XX (Morton Feldman, John Cage, Ligeti) y su capacitación para fijarla en escritura y reconducirla a través de la improvisación. Berio es un título que recoge una vez más a un autor y a una fuente de inspiración en esa línea. Twice Scaped es una construcción hecha de intrincados bloques de acordes y figuras repetitivas que desprenden energía y contundencia, todo ello desde una dimensión percusiva y sincrónica de los tres instrumentos. El espacio y un juego de armonías y texturas suaves caracterizan a Waiting for you to Grow, la pieza más ingrávida y abstraída que parece describir sensaciones “amióticas” del embarazo.

Así pues, Kris Davis nos regala uno de los discos de su carrera, uno de los discos de su vida, que diría ella. Por tanto, música de gran lucidez, extrema comunicación con sus compañeros y mucha delicadeza. Enérgica, exigente y madura, la pianista, lejos de la expresión en solitario de su anterior Aeriol piano inspirada en Colon Nancarrow y de ese otro tan especial y moderno trío de saxo que es Paradoxical Frog (con Tyshawn Sorey e Ingrid Laubrock), entrega de nuevo un brillante y original trabajo gestado desde la abstracción y  también desde la emoción interior.




13 junio 2014

PAUL BLEY-Play Blue (Oslo Concert)

Paul Bley 
(piano)
Grabado en agosto de 2008 en Kulturkirken Jakob, Oslo Jazz Festival. 
ECM
Siempre estuvieron ahí, escondidas entre su nombre y apellido, este juego de palabras que podría resumir una vida: “Play Blue, Paul Bley…” El referencial pianista, situado en un podio de modernidad que completarían Bill Evans y Keith Jarrett, es de los tres, gracias a un mensaje melódico personal y elusivo, el que mayor sentido del espacio y la introversión tuvo. Pese a su influencia en el piano moderno desde sus comienzos a finales de la década de 1950, no ha sido un autor tan difundido como los mencionados, quizá debido a una exposición concentrada y no lineal de la melodía.
Tras dejar huella en la historia al formar parte del Jimmy Giufree 3 en los 60, no sería hasta comienzos de los 70 con Open To Love (ECM, 1973) donde abriría un enorme terreno de expresión sobre esos principios que como síntesis vendrían inspirados por un encuentro entre Schönberg (las Klaviertücke op.11) y el blues (según John Lewis), tomando impulso en las composiciones de compositoras sentimental y creativamente cercanas como Carla Bley (el meditativo Homage to CarlaOWL 1993) o Annette Peacock (décadas más tarde serviría de andamio para el fundamental trío Nothing Ever was Anyway de Crispell-Motian-Peacock). 

El contrapeso y la pulsación sincopada en las notas graves, fundamental en su discurso, evita la polarización de figuras de las escuelas del stride precisamente por esa dialéctica que incorpora la atonalidad en la igualdad de valores. La arquitectura abierta y la profundidad de campo que proyecta al mensaje, sin recargar ornamentos ni caer en falso virtuosismo, es lo que le confiere a su música un clima reflexivo y distante, hermoso y esquivo.

Como le sucede a los grandes músicos que con la edad concentran la esencia de su arte en pequeñas pinceladas de genio, en un tono animado que recuerda algo la actitud positiva de un pianismo mucho más musculado como es el de Jarrett en Río, el concierto comienza con figuras repetitivas y uso frecuente de trémolos en contraste con giros contrapuestos hacia registros más graves y oscuros. Se intuye que son improvisaciones las 4 piezas originales o bien variaciones sobre motivos pequeños. Pero en ese flujo creativo las ideas por momentos se apelotonan en los dos primeros cortes “Far North” y “Way Down South Suite”, como intentando encontrar una salida que se muestra resiste entre la especulación y la espesura. Hasta que llegan los aplausos, y ya en “Flame”, sobre todo, y “Longer” descubrimos los momentos de brillantez intelectual y claridad expositiva que le son propios.
La preciosista, ligera y transparente versión de “Pent-up House” de Sonny Rollins cierra este disco-concierto que invita a completarse con posteriores ideas sobre él.

03 junio 2014

THE VANDERMARK 5 Abriendo el siglo XXI

THE VANDERMARK 5

ABRIENDO EL SIGLO XXI

Se cumplen 18 años de la fundación de un grupo fundamental en el jazz que se despedía del pasado siglo y comenzaba éste con paso firme. Fue la punta de lanza de una escena como la de Chicago que se revitalizó con con él. Dos formaciones en quinteto y sin piano han marcado decisivamente los últimos veinte años, ambas nacieron en torno a 1997. El quinteto de Dave Holland y éste de Ken Vandermark.
Ken Vandermark
Aunque nació cerca de la jazzística Newport y heredó de su padre Stu, procedente de Boston, un apellido de clara filiación nórdica, Ken Vandermark  (Warwick, Rhode Island, 1964) llega a Chicago en 1989, ciudad de fuerte tradición para el blues y escaparate de la vanguardia del jazz y el rock independiente. Para Vandermark, el talento y la independencia creativa, señas propias de identidad, no se pueden obtener dentro de un sistema académico. Sin formación musical, sólo estudios cinematográficos en Montreal pero músico antes de dejar el instituto, se incorporó a principios de los 90 al NRG Ensemble de un personaje con ciertos rasgos excéntricos, un músico de culto como Hal Russell, de cuyo imaginativo pastiche sonoro  formó parte y en donde conoció al contrabajista Kent KesslerPoco después se le pudo ver con Joe Morris, otra gran figura de la improvisación libre que proviene de Boston y que como él es imposible de asociar como producto de su más famosa escuela Berklee.
Pese a que Vandermark es un músico con un conocimiento y un respeto profundo de la tradición del jazz (aunque reconoce que no se puede seguir tocando a Charlie Parker porque, entre otras razones, ya lo dijo él todo), su visión creativa parte del free (dedicó dos volúmenes Free Jazz Classics para temas históricos de este género) y asume influencias de saxofonistas, tres pilares en su estilo, como Albert Ayler, Julius Hemphill o Peter Brötzmann, y autores del avantgarde como Don Cherry. Su firme compromiso con la creación de vanguardia lo sitúa en la independencia sobre cualquier movimiento, como de la AACM de su ciudad.
En la última década se pudo encontrar en proyectos locales tan virulentos/punk como Spaceways Inc & Zu y en otros más etéreos y cinemáticos como el Boxhead Ensemble. Siguió colaborando, entre infinidad de encuentros por todo el mundo, con músicos veteranos como Peter Brötzmann y Joe McPhee y también a dúos con otros de una generación más joven como Nate Wooley o Paal Nilseen-Love. También grabó el año pasado un directo con Agustí Fernández y ahora, en este mes de mayo, se unirá al pianista Jason Moran en un estimulante proyecto. En sus tiempos muertos entre aeropuerto y aeropuerto, en una personal e inagotable cruzada nutrida de motivación y  compromiso por la vanguardia y por ampliar la audiencias (ha conseguido formar un círculo creativo en países exsoviéticos), Vandermark, siempre infatigable, ha ido entregando una valiosa y profusa serie de crónicas y testimonios de sus experiencias en lo que ha venido en llamar “Notes from the field”, que se pueden leer en su web y ahora en su muro de Facebook.
Ken Vandermark
Siguiendo en el presente inmediato del músico, habiendo dejado atrás Vandermark 5, su proyecto de mayor proyección, el que ha generado más escritura y el más consolidado en el tiempo, destacan sus proyectos Atomic School Days (el grupo Atomic al completo más Jeb Bishop, Kjell Nordeson y él)Free Fall (sobre el trío de Jimmy Giuffre con dos miembros de Atomic, Håvard Wiik e Ingebrigt Håker Flaten, con él a los clarinetes), Platform 1 (otro grupo excepcional formado por Joe Williamson, Magnus Broo, Michael Vatcher, Steve Swell) y activa está la propuesta electroacústica Made to break  (Devin Hoff, Tim Daisy, Christof Kurzmann y él).
  Maquina acústica



Antes cuarteto que quinteto, con cuatro distintas formaciones que más abajo detallamos y un núcleo instrumental básico, entre 1997 y 2010 The Vandermark 5 ha editado un puñado de trabajos imprescindibles, producciones todas ellas realizadas en un sello como Atavistic ajeno a la exclusividad jazzística (grabaciones de Glenn Branca y Lydia Lunch) con un enfoque más marcado en el rock underground (señalar que a la tradición de ciudad del blues, en los 90 en Chicago a despuntó un nueva escena de rock sin límites expresivos entre los que estaban Tortoise o los por entonces escindidos Gastr del Sol de Jim O`Rourke).

Quizá por ello en sus tres primeros trabajos se evidencia un gusto por el sonido “sucio” y rudo, con un planteamiento compositivo menos menos elaborado. Algo que también se refleja en portadas como Target or Flag hasta llegar a Simpatico, volviendo luego al diseño y motivos underground en Burn the incline y que se ajusta luego a la potencia “desenchufada” del mensaje en Acoustic machine, alcanzando el clímax de refinación figurativa -también desde el título- en Airports for light. La bisagra de esa frontera difusa entre el desgarro y la sofisticación podría estar en el ya citado Acoustic machine. Es ahí donde el discurso del grupo alcanza un propósito narrativo y una estructura más compleja.

La inspiración en cada tema puede venir de multitud de fuentes y a ellas va dirigida una dedicatoria. Principalmente son autores que provienen de la música (jazz, soul, contemporánea) y el arte (pintores), siendo posible intentar establecer alguna conexión entre el resultado y la obra del homenajeado… John Cassavetes, György Ligeti, Curtis Mayfield, Jackson Pollock, Gerarhd Richter, William Klein, Ab Baars, Sonny Rollins, Glenn Spearman, John Carter son algunas de ellas, que en el caso de Acoustic Machinevan en su mayoría dirigidas a saxofonistas: de Lester Young a Stan Getz pasando por Archie Shepp o Julius Hemphill.

                          Volumen, energía, combustible

Sin instrumentos que aporten alturas como el piano y fuertemente instalados en la potencia y expresividad febril de metales y afilada de guitarras/chelo, con el contrapeso de una todopoderosa base rítmica, este enfoque no sólo empuja sino que levita rozando los timbres electrónicos cuando se sumergen en ambientes etéreos y expresionistas. Energía que golpea o hecha fragmentos que se expanden; cohesión granítica, desbordamiento; acometida de grupo, juego subterráneo, aislamientos; paroxismo abandonado… Intensidad, potencia, precisión, diálogo, explosión de motivos…
Sus discos trasmiten fielmente la tensión del directo, pues se trata de un lenguaje que adopta la presencia y el calor renovado del free jazz, que explota en mil direcciones usando al mismo tiempo patrones de bop, blues y funk, sonido rock garage o distorsión, que se amplía con emparejamientos polifónicos y traslaciones armónicas o colapsa desplegando clima atonal. Su personalidad y trayectoria consideramos queda comprendida en los trabajos  SimpaticoAcoustic MachineAirports for Light y Beat Reader, añadiendo quizá la espléndida suite de 20 minutos “Six of one” que cierra Elements of Style.
The Horse Jumps and the Ship Is Gone (Not Two Records) es el disco doble en directo, grabado en junio de 2009 en Chicago, que pone fin a la carrera de este organismo irrepetible. V5 nos ofreció una nueva expresividad, una nueva narrativa frente al vacío. Un eco turbulento cuyo aliento de futuro llega hasta hoy.
The Vandermark Five con Jeb Bishop Fotografía por © Sergio Merino, 2003


The Vandermark 5
Formaciones:
Ken Vandermark: saxo barítono, clarinete bajo, clarinete; Dave Rempis: saxo / Mars Williams saxo alto y tenor; Jeb Bishop: trombón, guitarra/ Fred Lonberg-Holm: chelo y electrónica ; Kent Kessler: contrabajo; Tim Daisy / Tim Mulvenna: batería.
The Vandermark 5 en Atavistic
  • Single Piece Flow (1997)
  • Target Or Flag (1998)
  • Simpatico (1999)
  • Burn The Incline (2000)
  • Acoustic Machine (2001)
  • Airports For Light (2002)
  • Elements Of Style (2004)
  • The Colour Of Memory (2005)
  • A Discontinous Line (2006)
  • Beat Reader (2008)
  • Free Jazz Classics Vols. 1 – 4 
The Vandermark 5 en Not Two
  • Alchemia (2005) 12CD
  • Four Sides Of The Story (2006)
  • The Horse Jumps and the Ship Is Gone (2010)