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11 octubre 2014

URI GURVICH- Entrevista, Babel y Storyteller (Tzadik)

  
URI GURVICH


Los músicos de jazz de las dos últimas generaciones nacidos en Israel han hecho suya la máxima de que si el intercambio cultural y el mestizaje son motor de creación y de carácter, también de innovación. La visita obligada a EEUU para completar su formación y curtirse en directo conlleva un billete de ida sin retorno. Son los casos destacados de Avishai Cohen y  también Omer Avital, Rafi Malkiel y un músico que ha recibido el padrinazgo de John Zorn para sus dos trabajos en disco, el último titulado Babel. Además, Es el más joven de todos ellos, el saxofonista Uri Gurvich.

Por Jesús Gonzalo


Un día metí la mano en mi buzón, acompañado de esa ilusión de encontrar entre el montón algún disco de esos que te descubren mundos nuevos, y saqué The Storyteller (Tzadik, 2009). Los que nos dedicamos a esto solemos recibir bastante material en disco, pero se daba el caso de que Tzadik no hace promoción de sus publicaciones entre la crítica y el periodismo. Así que, me dije, esto ha tenido que enviarlo el músico. Al ver Uri inmediatamente pensé en Uri Caine, que también ha grabado para el sello de Zorn, pero luego me fijé mejor en el apellido…Gurvich…Ah, pues no le conozco. ¿Y cómo ha conseguido mi dirección? 

La bella portada recogía una foto de unas dunas. La evocación del título (“cuentacuentos o contador de historias”) ganaba en ese paisaje, me sugería una caravana de mercaderes que, con la parsimonia del andar de los camellos, llevaba entre sus mercancías algún escritor. Entré en casa y lo puse en el lector, mientras escuchaba las primeras notas busqué su nombre en el buscador. Para mi sorpresa, además de su juventud, me entero que ese mismo fin de semana estaba tocando en Barcelona…

-Tus relaciones con España son cercanas y sólidas, podrías decirme algo más sobre esto? Creo que hablas español y además mantienes un cuarteto, afincado en Barcelona, para conciertos por España y Europa…

He tocado en España en numerosas ocasiones, y tengo buenos amigos españoles  que conocí mientras estudiaba en la Berklee y de mis viajes por la Península. Encuentro muchas afinidades entre Israel y España, comparten ambas la cultura del Mediterráneo. Y sí, hablo un español fluido, ten en cuenta que mis padres son originarios de Argentina.

Respecto al grupo que me comentas, que lo componen Roger Mas (piano), Dee Jay Foster (bajo) y Marc Ayza (batería), me hace mucha ilusión tocar con ellos siempre que vuelvo y en otros lugares también.

-El tema de la inmigración y la búsqueda de un lugar estable nos lleva a las malas noticias diarias… ¿Cómo te sientes en relación a la grave y sangrienta situación del conflicto en Gaza? Ya que vives lejos de Israel desde hace tiempo, ¿ha cambiado tu percepción de los hechos? ¿Vive tu familia allí?

Por supuesto que me afecta y entristece profundamente. Mi perspectiva de los hechos o ha cambiado incluso al no vivir allí. Mi familia y amigos siguen allí, aunque hablo con ellos regularmente. Hablar sobre el conflicto es muy complicado y debe ser resulto desde dentro mismo.

Sinceramente confío en que puede existir paz y prosperidad para ambas partes. Creo que la música y el jazz, particularmente, nos trae un mensaje de paz e intento trasmitirlo a donde quiera que voy. Este debe ser uno de los compromisos del artista, mostrar la belleza del ser humano y de lo que es capaz de hacer.  Un ejemplo, he tocado varias veces con músicos árabes y en mi último disco colabora el gran músico marroquí  Brahim Fribgane.

-Otros músicos como Avisahi Cohen o Rafi Mankiel han desarrollado un sonido abierto a otras culturas. Este criterio creativo se debe a una cuestión fomentada por el hecho de vivir en NY y ser fruto del cosmopolitismo?

Sí, sin duda, vivir en Nueva York, un auténtico “melting pot”, tiene un fuerte impacto en mi música. Diariamente te topas con sonidos de otras culturas que te ofrecen nuevas vías de inspiración. Creo también que estar lejos de casa favorece la oportunidad de investigar y de tener los ojos y los oídos bien abiertos, al mismo tiempo que te devuelve la herencia de tu folclore. El cosmopolitismo realmente te ayuda combinar otros elementos que, con suerte, te permita conseguir un estilo original.

-En Boston, en la famosa academia de jazz Berklee, te formaste. Hay músicos, nos referimos a un pianista también Israelí como Yaron Herman, afincado en París, que nos comentan que esta institución restringe o limita la personalidad de los músicos…¿Qué opinas?

Para mi Berklee una experiencia de aprendizaje estimulante y de mente abierta. Estar allí ha condicionado, sin lugar a dudas, mi forma de ser como persona y como músico. Nunca me sentí constreñido, al contrario era como estar impulsado a encontrar mi propia dirección en la música y en la vida. También hice muchos amigos que hoy son reputados músicos.

-Acabo de acordarme que Mark Turner estudió allí. Pude verle en directo con el OAM trío, más músicos israelíes…El cuarteto era como el tuyo pero sólo en acústico. Lo conociste?

Sí, claro…Me encanta el OAM trío con Aaron Goldberg, Omer Avital y el valenciano Marc Miralta. El OAM es un buen ejemplo de una colaboración entre músicos de diferentes culturas y cada uno aporta un sabor distinto.


-Cuéntame cómo entraste en contacto con John Zorn y dime la importancia  e influencia que ha tenido en tu carrera.

Hice un disco con un amigo mío, el guitarrista Ori Dakari, que estaba grabando para el sello de John Zorn Tzadik. Ese fue el primer encuentro.

Su importancia en mi carrera es determinante. Resulta muy gratificante y estimulante al mismo tiempo que alguien como John crea en lo que haces. Al hacer para él mi primer álbum, “The Storyteller”,  no estaba muy seguro en qué dirección se encaminaba mi música. John me ayudó a encontrar mi estilo y a creer también en él. Cuando lo consideró oportuno, cuando el proyecto estaba maduro, dio salida al segundo, “Babel”.

He tocado también un montón de veces con él. Es toda una experiencia y un aprendizaje único compartir su capacidad para improvisar y crear música de manera espontánea.

-El 7 de septiembre pasado tocaste en el histórico (Bill Evans, John Coltrane, Paul Motian…) Village Vanguard, estrenando tu nuevo proyecto basado en “Masada Book of Angeles vol. Two”. Cuéntanos algo sobre este proyecto con tu cuarteto…¿Ha sido ya grabado o publicado para Tzadik o se hará en estudio como suelen hacer para esta serie?

¡Sí! Presentamos ese día en el Vanguard un nuevo proyecto con mi cuarteto habitual para la música de John Zorn. Tenemos intención de grabar el disco este otoño de modo que se publique en la primavera del 2015 en Tzadik Records, dentro de la serie, así llamada, “Book of Angels”. Meses atrás hemos estado trabajando y haciendo arreglos para este proyecto con el fin de encontrar el equilibrio entre las partituras de Zorn y el carácter musical de mi grupo. Ten en cuenta que llevo más de siete años tocando con ellos, con Leo Genovese (piano), Peter Slavov (bajo) y Francisco Mela (batería).

-Entiendo que Masada es como el más grande proyecto “cabalístico” de John Zorn, en el cual ha sido capaz de expresar, desde un sentido renovado, experiencias previas como Cobra, Naked City y sus  acercamientos a películas y música de cámara…

Cierto, creo que en cada proyecto una artista deja la huella para futuros proyectos, como parte de un camino de exploración. Sin duda, en Masada puedes oír elementos preexistentes en la música de Zorn, como los que has citado y al mismo tiempo dejar constancia de la identidad del artista en su momento creativo.

-Masada es como su “particular” Babel…Tu disco anterior, The Storyteller, y éste nuevo, podría decirse que están relacionados con la ida de una narración o de relatos bíblicos?

Sin duda, tanto “Babel como “The Storyteller” están influidos por algunas historias de la Biblia y del pueblo judío. Entiendo las composiciones en esos dos álbumes como capítulos distintos de un mismo libro como escenas de una sola película. Cuando escuchas los discos enteros es como si leyeras una novela o vieras una película. Digamos que ese es mi objetivo, contar una historia que puede ser interpretada libremente por quienes la escuchan.

-Parece evidente que en tu música hay un mayor peso de la tradición sefardita-mediterránea que de la cultura askenazi, y en consecuencia no es klezmer lo que  tú haces…

Cierto, uso elementos de la música Sefardita y Árabe del Oriente Medio. Entiendo que es una música muy poderosa que enmarca un amplio abanico de estilos y sentimientos. Disfruto mucho viendo las posibilidades de ensamblarlas con el jazz y la improvisación. Hay, cómo no, elementos de la cultura askenazi, nací en una hogar askenazi, pero es cierto que en mis dos últimos discos la música se dirige más hacia el Mediterráneo, el Oriente Medio y norte de África.

-Escuchando tus dos discos, podríamos encontrar, al menos, dos claras influencias: Coltrane (“Hagica Suite, que ahora recuerde, y hay otra pieza semejante en “The Storyteller) y John Zorn (pero desde un matiz muy personal)… Al respecto del sonido de tu saxo, flexible, pulido, melódico, ¿podría ser David Binney la influencia?

Desde luego, John Coltrane es mi mayor influencia. Ademá de como saxofonista como alguien que nos regaló un mensaje de paz, verdd y belleza. Por otro lado está Zorn. Para mí y otros saxofonistas sin duda David Binney es genial. Me siento influido por clásicos como Cannonball Adderley, Joe Henderson y Sonny Rollins. Pero mi favorito ahora mismo es Joe Lovano, con quien estudié en Berklee. Y respecto a jóvenes, me siento cercano Miguel Zenon.

-Iba a nombrártelo en este momento…Por cierto, que admiro a Leo Genovese, me encanta cómo toca el órgano Hammond…Supongo que el objetivo respecto al cuarteto es consolidarlo en el tiempo para fomentar la expresión colectiva…

Por supuesto, tocar implica siempre un esfuerzo colectivo. Estamos siempre intentando escribir música y arreglos que fomenten a cada miembro de la banda. Tocar juntos durante mucho tiempo nos convierte casi en una familia t esa conexión reforzada emerge en nuestra música.

 
BABEL
 “Puerta de Dios”

 “He aquí que todos son un pueblo con un mismo lenguaje, y éste es el comienzo de su obra. Ahora nada de lo que se propongan les será imposible”






Decíamos en la introducción a la entrevista a Uri Gurvich que los jóvenes músicos de jazz israelíes participan en sus creaciones del cosmopolitismo. Babel representa, en la connotación positiva de su simbología y salvando la “crisis del ladrillo”, justamente eso: encuentros entre sociedades y culturas.

Para un músico que descubrió el jazz gracias a su hermano guitarrista, que le introdujo en esta música hasta llegar a la big band de su instituto, el cosmopolitismo o la misma voracidad de estilos que ejemplifica su mentor John Zorn no han hecho que la personalidad de este joven saxofonista se diluya en ellos. Ni siquiera en ninguna de las muchas caras y los distintos “renacimientos” del klezmer que desde Nueva York se han impulsado en los últimos 30 años, incluidos algunos en la serie Radical Jewish Culture a la que estos dos trabajos no pertenecen. Más bien al contrario, su voz sobresale en el inmerso catálogo de Tzadik precisamente por definirse desde el plano indiscutible de un jazz que dialoga con otras culturas.


A diferencia de “The Storyteller” (Tzadik 2009), este nuevo proyecto supone, en una primera escucha, una mayor inmersión en los sonidos del Mediterráneo que bañan las culturas de sefardíes y árabes. Bastaría señalar que si en el disco antes citado invitaba a un saxo tenor como Chris Cheek, en  “Babel”  es el oudista marroquí Brahim Fribgane quien colabora.


En suma, el sonido pulido y melódico de Gurvich, que combina madurez y calor lírico, en perfecta simbiosis con una base rítmica que muta en burbujas eléctricas cuando aparece el Hammond del gran Leo Genovese, apoyado en los pasajes descriptivos del oud y en una estructura clásica reforzada en la creación colectiva, dan lugar a un música sin pretensiones de falsa modernidad ni artificios técnicos.

Una música serena, intensa y descriptiva que sigue respirando la libertad y verdad viajeras de John Coltrane.

Composiciones:
Pyramids; Dervish Dance; Nedudim; Alfombra Mágica; Scalerica de Oro; Hagiga Suite; Camelao; Valley Of The Kings.
Músicos:
Uri Gurvich: alto saxophone, voice; Leo Genovese: piano, teclados, voz; Peter Slavov: contrabajo, voz; Francisco Mela: batería, percusión, voz; Brahim Fribgane: oud, percusión (1,5, 7)
Sello: Tzadik, 2013



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