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16 septiembre 2014

DINO SALUZZI El Valle de la Infancia

DINO SALUZZI GROUP
  El Valle de la Infancia
 Dino Saluzzi: bandoneón; José Maria Saluzzi: guitarras clásica y requinto; Nicolás "Colacho" Brizuela: guitarra clásica; Félix "Cuchara" Saluzzi: saxo tenor, clarinete; Matías Saluzzi: bajo eléctrico, contrabajo; Quintino Cinalli: batería y percusión.  
 ECM Records
Valle en Salta, Argentina
El título apela a la primera memoria, a un territorio abonado a la nostalgia, algo que el bandoneonista ha frecuentado en sus trabajos cuando no entregado directamente al sentir melodramático. Pero pese a su apellido de origen italiano, algo que marca carácter al "fundirse cerca de la Pampa", se dice, Saluzzi es un argentino raro, de pocas palabras y nada amigo de la retórica. Y si apuran, un creador cuya obra no está circunscrita ni acotada por el tango ni mucho menos por los fotogramas de Jean-Luc Godard, cineasta fundador de La Nouvelle Vague que ha incorporado la música de Saluzzi en sus imágenes más que de ningún otro artista ECM.



Saluzzi es de Campo Santo, en la provincia de Salta, “la reserva” de los indígenas argentinos situada en la frontera entre Chile al oeste, Bolivia al norte y Paraguay al noroeste. Allí tuvo una infancia humilde y luminosa, contaba en una entrevista, pese a ser, o quizá por lo mismo, un lugar apartado de la civilización, sin luz eléctrica ni muchos medios técnicos. 

Salta está en un valle, el de la infancia de nuestro músico. En él creció y en el se han hecho posible, como sucede en el valle de la otra Infancia de Egberto Gismonti, el encuentro entre músicas académicas, jazz y folclore autóctono. Por eso a Saluzzi se le puede ver con Enrico Rava (Volver, 1986) o Charlie Haden (Once Upon  a time, 1985), con el Rosamunde Quartet (Kultrum 1998) o Anja Lechner (El Encuentro 2010) y con un conjunto típico de múysica popular salteña como intenta serlo aquí y ya antes en Mojotoro (1992).

Saluzzi y Gismonti, dos autores latinoamericanos que llevaron su música, como Piazzolla o Villalobos antes, a las alturas de los grandes teatros, aunque no sea esa la intención de este Valle de la Infancia. Un disco dividido en suites (también lo era el del brasileño en Música de Sobrevicênçia) con las que se intenta narrar una pequeña historia, describir unos instantes, acaso dibujar una paisaje humano y natural que ya no existe. Pueblo, La Fiesta PopularTiempos Primeros son como capítulos de una memoria escrita que cobra vida en sonidos.


Saluzzi rodeado de sus músicos, su familia

Estampas de felicidad, de sonrisa infantil, de vida que crece en un ambiente humilde y solidario, nos devuelven al mejor Saluzzi de Kultrum (1983), Andino (1988) o del ya citado Mojotoro. El músico y su grupo -formado para una cosación irrepetible por miembros de su familia- nos invita a un viaje vital y veraz por un sonido siempre personal en el que la voz amiga y cálida de la guitarra se encuentra con la respiración del bandoneón.

"Lejos del ruido de Buenos Aires y del tango rioplatense, penetrando en la música  popular y en imágenes del pasado, El Valle de la Infancia se revela en el presente huyendo de la pesadumbre de otros trabajos suyos, sostenido por la pertenencia a un lugar y un folclore tan especial como el de Salta.


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