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16 agosto 2014

KEITH JARRETT & CHARLIE HADEN-Jasmine


JASMINE
Keith Jarrett (piano) Charlie Haden (contrabajo
ECM

Nunca se entendió muy bien qué había pasado para que dos de las figuras más determinantes en el avance del jazz contemporáneo no volvieran a tocar juntos desde principios de la década de 1970. Jarrett ya despuntaba a finales de la anterior como solista  de piano (multiinstrumentista luego en los 70: percusión, saxos, guitarra, etc) creando vínculos inexplorados hasta entonces entre la música clásica y el jazz a través de un nuevo método de improvisación libre, cuestión que dejó bien asentada en sus famosos recitales en Colonia (The Köln Concert, 1975) y Japón (Sun Bear Concerts, 1976). Justo antes Jarrett pone en pie el llamado cuarteto americano, integrado por él mismo, Paul Motian, Dewey Redman y Charlie Haden. Era una etapa altamente productiva en la vasta carrera en publicaciones de Jarrett. Esa formación podía haber tenido al menos tres líderes. 


Quizá debido a ello, a eso y al hecho de que el santuario de grabación del sello de Manfred Eicher estuviera en Oslo, Jarrett funda el cuarteto nórdico mientras se desmantela el americano. Entremedio, y fruto de ese periodo de cambio, Jarrett y Haden coinciden en la hermosa suite para contrabajo, saxo (Garbarek) y orquesta de cuerdas Arbour Zena (1976), que si no nos equivocamos ha sido la última vez en la que ambos coinciden antes de este Jasmine. Tras liquidar el cuarteto nórdico en 1983, la genialidad esquiva de Jarrett sólo ha compartido escenario consigo misma y al lado den Gary Peacock y Jack DeJohnette.


La biografía del contrabajista es bien distinta, muy al contrario, Charlie Haden no dejado de crear grupos de largo recorrido como la Liberation Music Orchestra o el Quartet West, sin perder la posibilidad de crear formaciones de coyunturas y tamaños distintos que iban del mundo del bolero cubano al country. Pero más destacable si cabe es su predilección por el diálogo a dos voces. Los encuentros más celebrados fueron los que le unieron con Pat Metheny y Kenny Barron, entre otros muchos. Así pues, Jasmine no es sino un regalo inesperado, tanto como una visita de un viejo amigo en una tarde de lluvia.


Algo así debió pasársele por la cabeza a Keith Jarrett cuando aceptó participar, desde su domicilio, en un documental que tenía como protagonista a Charlie Haden. Los dos cogieron sus instrumentos y surgió una música largo tiempo silenciada. Es necesario señalar que este trabajo ha tardado dos años en ver la luz, ya que, parece ser, fue fruto del momento y, entre tanto, han ido viendo su oportunidad y el orden de reproducción de los temas: la lista de estándares elegida no fue un problema.

Jasmine no tiene ese brillo de espontaneidad nocturno cercano a la barra de un bar del dúo entre Charlie Haden y un pianista como Kenny Barron, la cercanía aquí surge de un recogimiento que debe no poco al clima conseguido en este mismo estudio casero de Jarrett en el disco de éste The Melody at night with you (1999).  Registrado en la misma habitación que aquél pero ahora acompañado, en Jasmine viejos estándares casi olvidados recuperan su aliento romántico desde un tono reflexivo y una contención estilizada que se desenvuelve en espacios pequeños, en mensajes madurados con el tiempo para decirlo justo. Ya no es tiempo para pensar ni siquiera para recordar, sino de compartir.

En las notas del disco, Jarrett apela en tiempos de crisis de valores al arte hecho de verdad, a la verdad de lo artesanal, sugiriendo que los sentimientos imperdurables crecen desde una sensibilidad cultivada en el tiempo. Apela también a la compañía cómplice en la escucha de esta música balsámica y redentora. Apela al calor humano. 

Jasmine trasmite lo prometido.
   


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