INICIO

13 junio 2014

PAUL BLEY-Play Blue (Oslo Concert)

Paul Bley 
(piano)
Grabado en agosto de 2008 en Kulturkirken Jakob, Oslo Jazz Festival. 
ECM
Siempre estuvieron ahí, escondidas entre su nombre y apellido, este juego de palabras que podría resumir una vida: “Play Blue, Paul Bley…” El referencial pianista, situado en un podio de modernidad que completarían Bill Evans y Keith Jarrett, es de los tres, gracias a un mensaje melódico personal y elusivo, el que mayor sentido del espacio y la introversión tuvo. Pese a su influencia en el piano moderno desde sus comienzos a finales de la década de 1950, no ha sido un autor tan difundido como los mencionados, quizá debido a una exposición concentrada y no lineal de la melodía.
Tras dejar huella en la historia al formar parte del Jimmy Giufree 3 en los 60, no sería hasta comienzos de los 70 con Open To Love (ECM, 1973) donde abriría un enorme terreno de expresión sobre esos principios que como síntesis vendrían inspirados por un encuentro entre Schönberg (las Klaviertücke op.11) y el blues (según John Lewis), tomando impulso en las composiciones de compositoras sentimental y creativamente cercanas como Carla Bley (el meditativo Homage to CarlaOWL 1993) o Annette Peacock (décadas más tarde serviría de andamio para el fundamental trío Nothing Ever was Anyway de Crispell-Motian-Peacock). 

El contrapeso y la pulsación sincopada en las notas graves, fundamental en su discurso, evita la polarización de figuras de las escuelas del stride precisamente por esa dialéctica que incorpora la atonalidad en la igualdad de valores. La arquitectura abierta y la profundidad de campo que proyecta al mensaje, sin recargar ornamentos ni caer en falso virtuosismo, es lo que le confiere a su música un clima reflexivo y distante, hermoso y esquivo.

Como le sucede a los grandes músicos que con la edad concentran la esencia de su arte en pequeñas pinceladas de genio, en un tono animado que recuerda algo la actitud positiva de un pianismo mucho más musculado como es el de Jarrett en Río, el concierto comienza con figuras repetitivas y uso frecuente de trémolos en contraste con giros contrapuestos hacia registros más graves y oscuros. Se intuye que son improvisaciones las 4 piezas originales o bien variaciones sobre motivos pequeños. Pero en ese flujo creativo las ideas por momentos se apelotonan en los dos primeros cortes “Far North” y “Way Down South Suite”, como intentando encontrar una salida que se muestra resiste entre la especulación y la espesura. Hasta que llegan los aplausos, y ya en “Flame”, sobre todo, y “Longer” descubrimos los momentos de brillantez intelectual y claridad expositiva que le son propios.
La preciosista, ligera y transparente versión de “Pent-up House” de Sonny Rollins cierra este disco-concierto que invita a completarse con posteriores ideas sobre él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada