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12 enero 2014

TOP JAZZ 2013, discos, conciertos, libros

 TOP JAZZ 2013

Las listas anuales son una especie de aduana por la que tienes que pasar sí o sí. Aunque a veces se usen como instrumentos arrojadizos del ego o como un insufrible consenso sobre la modernidad (ahí tienen la del intruso.com), y puesto que han perdido todo poder de promover el consumo, es posible que aún sirvan de contraste en el tiempo sobre lo que fue la producción de un determinado periodo. 

En cuanto a ésta, la de un año especialmente duro para el jazz por las pérdidas y las circunstancias económicas, desconozco lo que sucede con detalle en otros géneros, pero si llegan a la mitad en variedad y calidad de lo que aquí señalamos, la música vive uno de sus mejores momentos...

No se engañen, la muerte de la música, de la cultura, la crisis social, todo esto ha sucedido antes, en la música desde el siglo XIV con lo que suposo el Ars Nova (luego lo retomamos) respecto a la Edad Media, en el siglo XX con la irrupción del dodecafonismo o el mismo free jazz en esta música, pero si nos quejamos de que todo está mal, ya con la Segunda Guerra Mundial ni hablamos...Otra cosa es, en este lugar llamado España, ese pequeño e incómodo obstáculo (inaudito en los países avanzados) del 21% gravando la cultura...

Cierto, el (anti) Festival de Jazz de Madrid sirve de modelo de (indi) gestión e ilustra el tono gris marengo que va adquiriendo la capital, salvo por los museos...A evitar. Por contra, en Andalucía (ya saben, esa tierra de oportunidades “señaladas”...) se reflota uno internacional y se pone en marcha otro. También se confirma una tendencia de mercado. Sin la cobertura del tejido público, los clubes españoles son los que promueven jazz en directo. Ellos ponen las condiciones (…) y es legítimo que no arriesguen dinero. Las propuestas más avanzadas son las más perjudicadas en esta coyuntura. Si esto sigue así, a finales del 2014 se hablará -ya mismo- de un nuevo renacimiento del flamenco-jazz...

La lista de discos, en qué estaría yo pensando... A ver, cinco. Bien, pues, como el año pasado, pondré sencillamente los que más he escuchado, que se supone son los que más me han gustado. El orden no importa. Abro y cierro con dos publicaciones de Clean Feed, ya saben, música muy moderna.


1.-Nate Wooley Sextet-(Sit in) The Throne of Friendship (Clean Feed)
2.-Lucian Ban & Mat Maneri-The Transylvanian Concert (ECM)
3.-Cécile McLorin Salvant-Woman Child (Mack Avenue)
4.- Samuel Blaser Consort in Motion-A Mirror to Machaut (Songlines)
5.-Ches Smith and These Arches- Hammered (Clean Feed)


Nate Wooley entrega un disco que facilita ángulos de visión sobre la actualidad y algunos prismas para entender el pasado (años 60) con un septeto atípico, en línea con el Canada Day del aquí también protagonista a la batería Harris Eisenstadt. En realidad el grupo gira como quinteto, y esta primavera lo harán por Europa. Con Wooley han sido tres los trompetistas destacados este año. Baida, de Ralph Alessi, cuenta con el apoyo mediático de ECM que no ha tenido Chorale de Kirk Knuffke en Steepelchase (Russ Lossing, Michael Formanek y Billy Hart), mejor disco, menos frío y programático que el debut de Alessi y su supergrupo en el sello de Eicher.


Alemania...ECM acaparando mercado en tiempo de crisis, haciéndose con lo más interesante de la escena neoyorquina. Desembarcos recientes como los de Tim Berne (entregó segundo Snakeoil), Michael Formanek, luego Craig Taborn (podría estar en uno de los primeros puestos de la lista su Chants a trío sino fuera porque, como Tim Berne, cada año habría que tenerlos en ellas), ahora para este año, y quitándoselo a ACT, Vijay Iyer es la nueva estrella ECM...¿Y qué me dicen del frustrado (quizá por su ambición) trabajo de Chris Potter o del estimulante cuarteto neoyorquino (pasa temporadas allí) de Tomasz Stanko...? ¿Y del regreso del trío de Keith Jarrett? Somewhere...sometime...in another time...





A mi el que me ha sorprendido, siendo mucho más modesto, es el Transylvanian Concert de Lucian Ban y Mat Maneri (venían del proyecto sobre George Enesco), una invitación a soñar con un encuentro entre la música de cámara europea y el protojazz, entre finales del XIX y principios del XX, con matices de folclore (blues o centroeuropeo) e improvisación contemporánea...Duke Ellington y Busoni, Ran Blake cuando el piano se pone sombrío...



Eso me recuerda, y lo pongo en el lector de cds, los maravillosos duetos que hizo Blake con Anthony Braxton y Enrico Rava, recupérenlos. Ha sido un año de excelentes dúos...Ahora mismo sale el de Angelica Sanchez con Wadada Leo Smith. En diciembre lo hizo el de nuestro (in)combustible contemporáneo, Agustí Fernández, con Ken Vandermark; pero antes fueron los de Mark Feldman y Sylvie Courvoisier, Marilyn Crispell y Gary Peacock, Charles Lloyd y Jason Moran (escúchenlos) o los más especiales de Matt Mitchell con Ches Smith y Myra Melford con Ben Goldberg. 2013, año de la pareja...

Conciertos, libros, noticias y más discos



En la lista del 2012 destacaba un disco que he tenido ocasión de ver en directo. El quinteto de cámara electroacústico Particula del portugués -de Oporto- Hugo Carvalhais. Es un concepto que se desarrolla con gran plasticidad y juego cromático a varios niveles descriptivos, basándose en la creación del Cosmos, en el espacio, el silencio y en sus partículas elementales o celestes. Mucho menos sutil, o si lo prefieren con otra “sutileza” más gruesa, es “la cosa” que The Thing XXL (8 músicos haciendo barbaridades, entre ellos Peter Evans) puso en órbita -más bien arrasó- Lisboa el pasado agosto. ¿Ruido? No, punk marciano...Hablando de dos miembros de The Thing, renovado sonido el de ese engranaje orgánico y cerebral llamado Atomic en Thereis a hole in the mountain, que pasaron por Madrid y Barcelona.

 No soy un avezado lector de poesía, y menos la que tiene ver con el jazz, excepto por la obra de Langston Hughes y la “neoyorquina” de García Lorca. Con Fruta Extraña (Fundación José Manuel Lara, edición Vandalia), el profesor de literatura inglesa y norteamericana Ignacio Guijarro selecciona 130 autores españoles y una creación inspirada en el jazz a lo largo de casi un siglo. Una antología que ha sido todo un regalo. Y pese a las críticas que ha recibido, sigo defendiendo Jazz, Nueva York en los locos años 20 (Taschen), pues no se trata de un sesudo ensayo, no es su pretensión; la suya es ilustrar una época y servir de precioso objeto divulgativo. Si quieren un trabajo comparado, mejor El Canon del Jazz (Turner) de Ted Gioa, y verán más abiertas la puertas del periodo neoclásico que se avecina.


A mi se me abrieron de par en par, y reconozco que lo he disfrutado, con el trabajo desenfadado y brillante, con regusto clásico y atrevido de Cécile McLorin Salvant. Con ese apellido y cierta refinación afrancesada, el sur del jazz, Nueva Orleans, está conquistado. A medio camino entre la voz de Sippie Wallace y Sarah Vaughan, la esencia y la refinación que ofrece Woman child (atención al pianista Aron Diehl) es el mejor antídoto para dejar atrás el 2013. 





Desde Nueva York, donde fue nominado entre los mejores de la temporada, despidió Samuel Blaser el año reformulando su cuarteto y fundando un nuevo proyecto J.A.S.S (John Hollenbeck, Alban Darche, Sebastian Boisseau y él). Con la segunda entrega de Consort in Motion, A Mirror to Machaut, y al margen de acercamientos retóricos que restan personalidad a una obra emancipada, el trombonista suizo descubre nuevos ámbitos de interpretación y composición sobre la música antigua de entre épocas, antes fue el prebarroco de madrigales y ahora la polifonía gótica.



Para terminar con mi lista Ches Smith & These Arches en Hammered, el segundo trabajo de un grupo que aumenta un miembro (Tim Berne) y que ya destaqué el año pasado. Se trata de un sonido nuevo y avanzado, de una vanguardia underground que conecta pop-rock, free jazz y composición contemporánea, fronteras de estilo que están mucho más cerca que la distancia que ponen entre ellos los aficionados más conservadores de estas corrientes. Una dimensión nueva (Berne, Malaby, Halvorson, Parkins, Smith) del trío de Ellery Eskelin con Jim Black y, claro, Andrea Parkins. Un disco que hace vudú con las fronteras de estilo, aunque baste mirar la escena en la que se mueve para entender qué músicos son los únicos capaces de hacer esto.


Ah, lo olvidaba, y John Zorn, el “enfant terrible”, cumplió 60 años...No sé si se dedicará a publicar discos de celebración como cuando hizo 50...Creo que no...Lo que cambia todo en 10 años

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