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17 enero 2014

KAJA DRAKSLER-The lives of Many Others


KAJA DRAKSLER

The Lives Of Many Others
Kaja Draksler, piano 
Clean Feed CF-286 CD

Con Pedro Costa como codirector artístico del prestigioso y avanzado festival de Ljubljana, la verdad es que no sorprende que la jovencísima pianista eslovena, que tocó el pasado julio en una edición que hacía la 55, aterrice en Clean Feed


Otros grupos tan señalados, que forman parte del sello lisboeta, como el Bigmouth de Chris Lightcap o el quinteto Particula del portugués Hugo Carvalhais han pasado por allí. La pianista, Kaja Draksler había ido antes a Lisboa a presentar este disco. Y fue, como en ya lo hizo la capital de su país, con su tesis doctoral sobre Cecil Taylor debajo del brazo. Trabajo académico que contó con la supervisión de Vijay Iyer antes de ser presentada formalmente en el conservatorio de Amsterdam.


La nónima de pianistas mujeres de Clean Feed es de lo mejor de la escena contemporánea de generaciones posteriores a Gary Allen, Myra Melford y Marilyn Crispell. Angelica Sánchez, Kris Davis y ahora Kaja Draksler, en cierto modo, abarcan las líneas estéticas de esos tres pilares que las anteceden y que irían de un profundo sentido del blues a una construcción atonal consonante o más hacia lo abstracto. Kaja está más cerca de Kris Davis, aunque aún le queda mucho para llegar a la envergadura arquitectónica y técnica de la canadiense. Las dos, y a diferencia de todas las citadas, trabajan sobre técnicas de piano extendido, sobre las cuerdas y con pequeños objetos de frotación.

"Un trabajo trufado a nivel conceptual de motivos pequeños y variados estilos contemporáneos, que ofrecen un producto atractivo, con tendencia a lo ornamental y a las figuras suspendidas..."


La conquista de nuevos timbres ha sido el gran desafio -no sólo- del piano contemporáneo del siglo XX, ya desde Debussy a Cage o Lachenmann. Kris Davis profundiza en el legado de compositores como el autor de 4.33 y también de Feldman, sin olvidar a los europeos, para trasladarlo a un sólido lenguaje de improvisación. Draksler también persigue ese fin y se sirve de la huella de dichos autores, pero sin obviar un diseño del sonido más suavizado y enfundado en una respiración melódica que le confiere un matiz naïf algo pop a su estilo. Por eso en el primer corte parece que sólo falta que cante para que los modos repetitivos y algo “ascéticos” nos recuerden a Wim Mertens. Y luego, y no es ninguna boutade si pensamos lo que significó My Song, puede sonarnos al Jarrett más plácidamente folk (Vsi so Venci vejli), para pasar al torrencial Ligeti (también en Suite) y dejarse caer en una leve llovizna sostenida en el silencio (Communicational Entropy/Andromeda) o termine el disco con una especie de balada-blues saltarina, caprichosa y monkiana en Delicious Irony.

En realidad, no es una fijación estética sobre el frondoso pianismo de Cecil Taylor, con su exuberante trabajo sobre intrincados arpegios, bloques de acordes, clusters y células melódicas, la huella evidente con la que nutre el estilo de la pianista, trufado a nivel conceptual de motivos pequeños (más en línea con el piano solo de Angelica Sánchez en A little house que del de Kris Davis en Aeriol Piano) para ofrecer un producto variado y atractivo, con tendencia a lo ornamental y a las figuras suspendidas antes que volcado en el músculo técnico o la construcción vigorosa.




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