INICIO

26 septiembre 2013

SHERRY JAZZ FESTIVAL- Jazzeando

Primera edición dedicada a la creación andaluza y al encuentro entre jazz y flamenco


Llega el jazz a Jerez con paso firme y lo hace abrazando la música por la que es mundialmente famosa esta ciudad. Con un programa 100% andaluz, procedentes de casi todas la provincias, este certamen es el primero que ofrece este brillante y variado plantel de músicos de la región con proyección internacional. 

La intención de esta edición es positivar un escenario para la reflexión, el debate, la formación y, sobre todo, el gozo, celebrando una música que no es un pastiche entre estilos sino una labor de síntesis personal entre distintos lenguajes que van del jazz, el flamenco o la música clásica al blues, el soul, la música brasileña o la magrebí, con la intervención de la danza y el cante contemporáneos. 

Un cuadro actual y riguroso de una creación mestiza. Desde el corazón del flamenco.



 Irene Aranda   "Yetzer"

                            

Nono García Trio
con Joan Masana y David León Carmelo Muriel 



                                                       Esther Weekes Jazzoleá



CONCIERTOS: Irene Aranda (piano solo), Nono Garcia + Carmelo Muriel, Luis Balaguer “Verdeo” Quinteto, Jazzoleá, Antonio Lizana Coca “De Viento y Arena” Septeto, Rushi Manouchi (El Domador De Medusas)...

con Esther Weekes, Pedro Cortejosa, Arturo Serra, Jose López, Joan Masana, David Leon, Vicent Thomas, Gautama del Campo, David Strike, Gabriel KisfaludyRoman Manteau,Elena Jiménez

                                                                 




Antonio Lizana Septeto    "De Viento y Arena"



Luis Balaguer 
PRESENTACIÓN
"Verdeo Quinteto"


 Rushi Manouchi

Y MÁS...talleres de guitarra y percusión, master classes, mesa redonda, conferencias con Juan Vergillos y Jose Manuel Gómez, jam sessions, concierto didáctico...




















Gautama del Campo                                                                         Pedro Cortejosa


















David Strike




    
Arturo Serra
CLAUSTROS DE SANTO DOMINGO
Conciertos 21 hrs, entrada 10 €

Jueves 17
Irene Aranda "Yetzer"
piano solo

ENTRADAS YA DISPONBILES 
http://www.ticketea.com/entradas-irene-aranda-sherry-jazz-festival-jazzeando

Viernes 18
Nono García Trio "Viaje  a la Breña" con Carmelo Muriel

      Nono García- guitarra
      Carmelo Muriel-saxos y flauta
      Joan Masana- contrabajo
      David León-batería y percusión

ENTRADAS YA DISPONIBLES
http://www.ticketea.com/entradas-nono-garcia-trio-carmelo-muriel-sherry-jazz-festival-jazzeando 

Sábado 19
Luis Balaguer "Verdeo Quinteto"

       Luis Balaguer- guitarra
       Pedro Cortejosa- saxos
       Arturo Serra-vibráfono
       Jose López-contrabajo
       David León-batería y percusión

ENTRADAS YA DISPONIBLES

http://www.ticketea.com/entradas-luis-balaguer-verdeo-quinteto-sherry-jazz-festival-jazzeando

Talleres: 25 €

Percusión con David León: viernes 18, 10-14 hrs-Alumnos llevar cajón.
Guitarra con Nono García: sábado 19, 10-14 hrs-Alumnos llevar guitarra.

Master Class: 10 €

Luis Balaguer: viernes 18, Refectorio Claustros, 19 hrs. 
Antonio Lizana: sábado 19, Refectorio Claustros, 19 hrs.
Llevar instrumentos

Refectorio a las 12 horas: entrada libre

Jueves 17, Mesa Redonda "El Jazz en Andalucía, hoy"
viernes 18, Conferencia de Juan Vergillos El flamenco como intuición del mundo”
sábado 19, Conferencia de José Manuel Gómez: "Memorias de un Dj Flamenco"

PLAZA DEL BANCO (entrada libre)

viernes 18, 14 hrs. 
Jazzoleá
    Esther Weekes-Baile y cante
    Cristian de Moret-Piano y cante
    Pablo Prada-Guitarra y bajo
    David "Chupete"-Percusión y batería
     
  • Dj Gufi a las 15.30 hrs.
sábado 19, 14 hrs
Antonio Lizana Septeto "De viento y arena"

    Mawi “de Cái”-baile y cante
    Antonio Lizana- saxo alto y cante
    Adriano Lozano-guitarra flamenca
    Marcos Salcines-piano y teclado
    Tanausú Santana-bajo elec.
    Javier Katumba-percusión
    Vincent Thomas-batería
    María La Mónika-cante

  • Dj Gufi a las 15.30 hrs
TRASNOCHES desde las 22.30
  • La Guarida del Ángel:  Gautama del Campo y David Strike-jam session
    Gautama del Campo- saxos y flautas
    David Srike- trompeta
    Jorge Gómez-guitarra flamenca y electrica-guitarra
    Salvador Otero-bajo
    Vicent Thomas-batería

  • Dama Juana: Rushi Manouchi- en concierto
        Gabriel Kisfaludy-acordeón
        Manuel Méijome-guitarra manouche 
        Roman Manteau- guitarra
        Elena Jiménez-clarinete  
  • 4 Gatos: Antonio Lizana Grupo-jam session
+info: jerez.es, turismojerez.com





22 septiembre 2013

SÁNCHEZ VERDÚ/MURNAU- NOSFERATU


VERDÚ DEVUELE A NOSFERATU 
A LAS TINIEBLAS



Escribir una partitura para una película muda da mucho margen de libertad al compositor para desarrollar un discurso que se articula aquí como lienzos cromáticos antes que como secuencias de música minutadas. Bajo este planteamiento, uno de los compositores más reputados de nuestro país (premio nacional de música) y de Europa (extensísima carrera por los centros de difusión contemporáneos más relevantes), el gaditano Sánchez Verdú (Algeciras, 1968), rescata la presencia de la maldad en la película de Murnau (Nosferatu-Eine Symphonie des grauens, 1921) eludiendo el lenguaje expresionista (el cinematográfico alemán) en el que se enmarca para impulsar su mensaje hacia nuevos territorios plásticos.




Con este espectáculo del 2004 nos situamos ante una redefinición del medio audiovisual y de la banda sonora como tal entendida. La música está en primer plano aunque no es ajena a la pantalla. Hay interacción con la trama, es decir, los sonidos no omiten su potencial alegórico y participan de la narración, aunque sus perfiles trascienden el mimetismo superficial (reloj, tambor) penetrando en la obra del alemán para situarla de nuevo frente a una Sinfonía del horror (título original). Llama la atención el vuelco temporal con el que la música del andaluz impregna la película de Murnau, una cinta de movimiento (expresionista) y género (del llamado cine literario, por Bram Stoker) cuyo arcaicismo (medieval) parece situarla en un lugar más alejado del siglo XIX en el que fue escrito el relato. Los escenarios trasmiten soledad, pobreza y aislamiento, contextos proclives para construir volúmenes y líneas sobre las que crecen las sombras.



Verdú afronta Nosferatu pivotando desde un bajo continuo que se arrastra hasta el último aliento, como una amenaza que acecha constantemente en oleadas que repiten con distintas intensidades. La orquesta tiembla en todos sus tejidos, arrastrando los sonidos y dejando sombras a su paso. Los trémolos inundan un grabado sonoro con respiración cíclica, con repeticiones abiertas a un vacío solista que crea misterio, que describe la fragilidad con mensajes de esencia inestable. En las páginas del cuento romántico, en la conciencia colectiva decimonónica, en la película, como en el extraño rodaje, es una lucha desigual la que tiene lugar entre el bien y el mal, entre las fuerzas terrenales y las tinieblas que se extienden ante los vulnerables seres humanos. El color anticipa la penumbra con susurros y jadeos antinaturales; la percusión resalta el peligro y lo grotesco; las cuerdas son el aliento misterioso que se extiende entre los muros; los metales y los vientos adoptan formas caprichosas (el fagot representa al siervo del vampiro) que emiten luz o se esconden; mientras que el acordeón (Esteban Algora) timbrado en un registro agudo esquiva su materialidad para convertirse en un espectro.



La intensidad, como decimos, va y viene a lo largo de este espectáculo audiovisual, así también la percepción del mal y la temblorsa fragilidad de los personajes. Pese a mostrarse descriptiva y misteriosa, alargada como la sombra de la criatura, la partitura de Verdú cuenta con clímax en la sincronización de las imágenes (llegada a la guarida de la criatura, destape del ataúd, el mar agitado, la caída del barco fantasma). Los cinco actos en los que se divide la obra tienen un tratamiento fluctuante, así también los colores que se resaltan en la pantalla, tornándose entre sepia, verde, rojo, amarillo, azul. La tensión va creciendo según nos acercamos al final. El viaje en barco lleva escondido el terror, trasladándolo desde lo recóndito y lúgubre a la civilización. Al llegar a puerto, cuando la criatura habita entre los humanos, en sus calles, en sus casas, la orquesta se desborda en colores y motivos enfrentados, como estremecida al sentir la presencia del mal.

Un espectáculo de hoy que describe lo intemporal: el miedo a lo desconocido.







06 septiembre 2013

SAMUEL BLASER CONSORT IN MOTION (II)- A Mirror to Machaut



Samuel Blaser & Consort in Motion
A MIRROR TO MACHAUT
Samuel Blazer (tb), Joachim Badenhorst (cl, clb, st), Russ Lossing (p), Drew Gress (b), Gerry Hemingway (bat) 
 Meudon, Francia, 19 y 20 de febrero de 2013. Songlines Recordings


En el segundo trabajo al frente de este grupo, que tuvo en su seno a Paul Motian poco antes de que nos dejara y a quien se le dedica, Samuel Blaser continúa indagando de manera original y sin pisar terrenos horadados por nadie en referentes de la Música Antigua. Si antes fue el prebarroco de los madrigalistas italianos con Monteverdi a la cabeza, ahora es el turno del renovador absoluto de la monodia, quien facilitó el paso del gregoriano al mundo polifónico renacentista, Guillaume de Machaut (1300-05, Reims 1377).


Célebre por su Messe de Notre-Dame*, la única misa que escribió, el gran renovador del “ars nova”, en cambio, dedicó la mayor parte de su obra a la música profana (inspirada por mujeres) y sobre todo al género balada. Tenemos que situarnos en la trasformación paulatina de la sociedad medieval teocrática en una más humanista y urbana, en un sonido que extiende sus alturas como arcos en una catedral gótica. Traspasar las barreras de un lenguaje previo al sistema temperado e implicar con nuevas connotaciones poéticas la lírica de Machaut ha sido el reto del músico suizo. Reconoce Blaser que la estructura modal de estas piezas facilita la transposición de “modelos antiguos” a la música improvisada y al jazz.

No caben establecer comparaciones entre el Consort in Motion (nombre de agrupaciones del siglo XV y XVI que encierra en sí mismo el motivo regenerador de dicho formato) con otros proyectos de revitalización de la cultura musical occidental. No cabe la postura posmoderna de Uri Caine sobre sus clásicos del XVIII-XIX. Tampoco la de Sclavis, más cercana pero del barroco de Rameau (ECM, 1996) o del también trombonista Yves Robert, en una incursión personal más oscura y despoja en In touch (ECM, 2002). Ni las de Michael Riessler, con un mayor peso de escritura, teatralidad y folclore sobre Monteverdi (ACT, 2004). O las del Dowland Project (ECM, 2002) de John Potter, con Barry Guy y John Surman, en una dirección que más bien parte desde el propio legado de géneros pretéritos con texto cantado hacia la improvisación que al revés, como es este caso.

                 Drew Gress     Gerry Hemingway     Russ Lossing     Samuel Blaser   Joachim Badenhorst

                              
Contextualizado en su singularidad revisionista, Consort in Motion ofrece una música que se basa en la ductilidad del material utilizado, en esa capacidad de duplicar la melodía (polifonía) entre formas líricas y voces contrapunteadas, creando una disonancia suspendida como efecto expansivo que actualizada la arquitectura gótica. La lectura del motete como recurso que permitía la entrada de una voz a modo de presentación (hay solos para todos los instrumentos, subrayar que el contrabajo de Drew Gress lo hace en la conocida Douce dame jolie), la variedad de motivos melódico-rítmicos, la incorporación de un cimbreante teclado (Complainte y Dame se Vous Mèste Lointeinne) une al Miles “modal”con el eléctrico (Lossing ya lo había hecho en One from one con Blaser y Michael Bates para Fresh Sound el año pasado), el uso de segmentos descriptivos entre épocas, de las cadencias medievales (De Fortune Me Doi Pleidre et Loer, con acentos percusivos de Hemingway) a la renacentista y un tono, en suma, más ágil y dinámico que en una entrega anterior más narrativa, hacen de A Mirror to Machaut un espejo rico en reflejos contemporáneos.


Machaut puso música a sus propios versos, como los trovadores de Occitania lo hacían pensando en sus musas. Los temas originales de Blaser, colocados a modo de arcos de modernidad, producen una visión cubista del autor situado entre la Edad Media y el Renacimiento. Son Saltarello y Cantus planus (irónico título a piano solo que se construye sobre un pequeño motivo pulsado que busca alturas) y seguidos como interludios van Bohemia, Linea e Intrö. Sí conviene resaltar, entre alguno de los momentos especiales de este trabajo, Dame Se Vous Mèste Lointeinne. Una singular pieza con destacada presencia de la batería en la que el estilo compositivo de Paul Motian -destilado por Blaser en los arreglos- abraza a la obra del músico francés.

Espaciosidad e interacción producen un suntuoso lirismo empujado por un sentido grácil y de respiración amplia a la vez. Detalles de color tímbrico en piano, teclado y percusión permiten una expresión ambivalente entre un sonido natural (no historicista) y la ejecución actual. El equilibrio melódico y de texturas entre el exquisito clarinete del joven Badenhorst y el trombón certifica una trama polifónica que late en la consonancia y en la disonancia. 

*Contrariamente a lo que se piensa por estar subtitulada “de la coronación”, no se debía a la de Carlos V de Francia "el sabio", que tuvo lugar en dicha catedral y a la que Machaut asistió como canónigo.

Samuel Blaser Consort In Motion I (con Paul Motian) 
Samuel Blaser QuartetBoundless & As the Sea
Samuel Blaser Quartet: Pieces of old Sky

Live videos:




02 septiembre 2013

OPINIÓN- Un trozo de cielo en el suelo


Un trozo de cielo en el suelo

Truman sale a la calle y saluda con una sonrisa, como todos los días. El pueblo tiene ese preciso y cadencioso ritmo habitual que le hace sentir seguro. Las calles, los coches, los vestidos, el andar de sus habitantes tienen el aspecto de un decorado irreal en el que todo parece estar dirigido. Truman no ha conocido otra cosa... Un día, de repente, algo cae del cielo. Es un foco. Se agacha a cogerlo y mira hacia arriba sorprendido.




El show de Truman (Peter Weir, 1998) podía ser una parábola sobre el control que ejercen los medios de comunicación en nuestras vidas, y también mucho más. Es curioso reconocer los vínculos que pueden encontrarse entre esta historia personal con la visionaria obra -ya no cabe tildarla de ciencia ficción- de George Orwell en 1984 (1949) e incluso en Rebelión en la Granja (1945), porque el personaje de Jim Carrey también se rebela. Lo del foco fue una señal que le hizo ver que no todo lo que le rodeaba estaba allí por casualidad. Incluso su mujer, en realidad una actriz, hacía publicidad con los productos que había por casa mientras él no entendía muy bien porque utilizaba más unos que otros.


Por esa época en la que el director australiano rodaba esta cinta (no me hagan mucho caso, tampoco es que uno esté muy enterado de este tipo de realities) daba comienzo la soez saga televisiva de Gran Hermano. Vulgar y denigratoria suplantación del siniestro personaje - “te vigila”- del escritor británico. Porque el poder es eso... es la idea de dios, alguien que lo ve todo, algo a lo que damos tanto o más poder cuanto más oculto permanece: ¿alguien le ha visto?

Orwell entendió esto a la perfección cuando lo trasladó a esos dos relatos, inspirado y aterrorizado por lo que empezaba a ser la Unión Soviética de Stalin. Con la ayuda de dos precedentes como Kafka (El proceso) y Huxley (Un Mundo Feliz), el autor de 1984 vislumbró lo que podía ser una sociedad que aspira a la democracia (Rebelión en la Granja) de otra sólidamente estructurada bajo un sistema totalitario y personalista (el personaje del Gran Hermano).

La falta de libertad individual, la deshumanización, la insolidaridad, el ambiente opresivo y gris de una vigilancia que penetra en los más íntimos pensamientos y temores (“La policía del amor”, “el Ministerio de la verdad”), esa sensación vívida de no significar nada, de estar aislado, de ser un número, acaso una frase que se puede borrar y reescribir como la historia (“nunca hemos estado en guerra con Eurasia, nuestro enemigo común siempre fue..."), pero sobre todo dos herramientas letales. La telepantalla, que todo lo veía, y el neolenguaje, apisonadora de la verdad por contraposición de conceptos repetidos hasta la saciedad, tales como “La Guerra es Paz” (hoy sería “guerra preventiva”).

Los animales seguían a lo suyo, producir, servir al señor, al sistema que definía su ser y estar en la granja. Un día se rebelaron, salieron unos cuantos líderes vociferantes y acabaron con la dictadura del hombre. Decidieron poner en una pizarra los 10 principios que debían regir su nueva vida en libertad. Derechos y obligaciones para toda la comunidad por igual. Pero cada noche, un artículo era modificado. Nadie parecía saber qué había pasado a la mañana siguiente. Igual confundieron el mensaje original de la norma, se decían, era una especie de desmemoria o incapacidad para ver los cambios. Al cabo de un tiempo, tenían una dictadura disfrazada de democracia. Pero bueno, seguían vivos, tenían comida, mantenían el sistema y éste les dejaba unas pocas distracciones (más pantallas).

Truman no sabía que era el actor principal de una película sobre su propia vida. Un día vio caer algo del cielo que no encajaba en su confortable monotonía. Subió por el decorado hasta ese falso cielo. Más allá le esperaban los dioses.


Jesús Gonzalo