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17 diciembre 2013

FRANCISCO LÓPEZ-Dentro de la selva, en el palacio del Olimpo


FRANCISCO LÓPEZ

Reputado artista sonoro internacional, Francisco López se acerca al fenómeno físico del sonido y del entorno desde una perspectiva personal del paisaje sonoro. La oscuridad alumbra la fragilidad violenta de su obra


Compositor fundamental en la creación electroacústica española y artista sonoro de prestigio internacional, licenciado en biología y profesor de ecología, Francisco López dio sus primeros pasos en la creación musical vinculado a los movimientos del underground de principios de los 80, que giraban alrededor del techno industrial como el grupo Esplendor geométrico. Lo que en todo este tiempo ha caracterizado la estética del sonido de Lopez, tras entregar un temprano título tan explícito como Azoic Zone a principios de 1990, es la creación de atmósferas profundas y casi abisales de las que emanan imágenes abstractas y figuras inquietantes. 

Pudiera resultar contradictorio que esa estética sonora que esculpe los ambientes ásperos y lima las superficies metálicas de la realidad provenga de un autor que ha estudiado biología, que venera y ha vivido entre la exuberancia selvática de Costa Rica o en los espesos bosques canadienses y norteamericanos, entre otros muchos viajes por China, África o Australia haciendo trabajos de campo.


Entre la exaltación ruidista de Luigi Russolo y la ecología de los sonidos (observancia sin manipulación) de los ambientes naturales del canadiense Ray Murray Schafer, Francisco López prefiere situarse creativamente en un punto intermedio, pero un peldaño más arriba, en la injerencia artística propuesta por la música concreta de Pierre Schaefferla “huella” del creador debe estar en cada sonido.

De este modo, las muestras extraídas de paisajes naturales (más reconocibles en la fundamental La Selva) se van alterando y acumulando en un discurso progresivo con final abrupto, hasta convertirse en atmósferas polucionadas y densas, que sugieren sensaciones más que percepciones del sonido. En La juventud de los Nefelitas (1995) encontramos la obra intermedia en el tiempo que vincula a La Selva (1997) con Belle Confusion 969 (1998). Allí la lluvia y la tormenta de los bosques –en El Sueño colectivo- comparten los ruidos propios de un paisaje industrial casi apocalíptico – La Conquista del Valle de Barro-. 

En la más reciente untitled 249 (2010), López, tomando muestras de campo como es habitual en él, penetra en los tiempos remotos de los Titanes, dioses expulsados por Zeus del palacio de Olimpo (Grecia). Cronos era el rey de estas deidades entre las que estaba Prometeo, que creó a los mortales con barro. Junto con el artista visual Novi_sad entregó la pieza que ofrecemos en el vídeo, perteneciente a Titans, un trabajo oscuro y primitivista en la línea del autor, en el que el excelente trabajo visual describe un mundo de velos ancestrales de naturaleza, mar y construcciones antiguas de   Olimpia,  ruinas de una civilización que la mitología griega sitúa  antes de la llegada del ser humano.



En definitiva, la Naturaleza, amenazada y amenazadora, resuena y se expande en el interior como materia metálica que vibra entre penumbras. Es un mundo de texturas que crecen y se desvanecen, mientras extrañas figuras surgen a la superficie.



Propongo una concepción trascendental de la música en un vacío espacial que se expresa mejor sin luz, en la soledad, a través de la inmersión de los sonidos, en una escucha profunda. Una música absolutamente liberada de formalismos y tendencias racionalistas o funcionales

Una música, habría que añadir, llena de contrastes de intensidad y de densidad, con una aparentemente opacidad que parece encerrada en sí misma como en una selva, pero que en esa escucha profunda y a oscuras que reclama López para sus obras revela una salida, una puerta abierta a la evocación subterránea. 

El contundente poder de la inocencia (Naturaleza) y la densa amenaza (la presencia humana) de esa frágil hermosura metálica (del progreso) se extienden y transforman en esta metáfora sonora de una era postindustrial.



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