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12 agosto 2013

LUCIAN BAN & MAT MANERI- Transylvanian concert



 Lucian Ban (piano)
Mat Maneri (viola)
Concierto grabado el 5 de junio de 2011 en Targu Mures 
Transilvania, Rumanía 
ECM


“La poesía impera sobre las ideas abstractas, que reviste con palabras; ella se extiende hasta los confines más alejados y tiene la mayor independencia”
 Ferruccio Busoni

El pianista rumano afincado en Nueva York Lucian Ban nos había ofrecido una lectura expansiva y totalizadora del legado de un autor como su compatriota George Enescu en el que participaba, entre otras figuras relevantes del jazz actual, Mat Maneri. Enescu, como Busoni, son autores que trascienden las fronteras de estilo en la que sus vidas se desenvolvieron. En el caso del italiano, gran pianista, sirviendo de bisagra entre la tradición armónico tonal que él mismo ayudaba a reconfigurar en sus tratados anteriores al dodecafonismo. En el caso del rumano, violinista de enorme prestigio cuya carrera como intérprete ensombreció durante décadas su faceta como compositor, permeabilizando armónicamente y dando amplitud melódica (Bartók resultaría más rítmico y percusivo) a matices de su folclore natal.

Piano y viola (por violín) conforman un conjunto de cámara con abundante legado literario en el periodo Romántico cercano al siglo XX. Busoni, sin ir más lejos, lo usó. En jazz y música improvisada (no tanto libre) supone un dúo atípico. El jazz como género centenario que es también tiene su tradición ligada al folclore a través del blues, y atesora su propia literatura, los standards. El violín, con la trompeta, tenía cabida en el proto-jazz de Nueva Orleáns aunque mucho después, ya en la década de los 70, fuera incorporado dentro de la escena libre por Billy Bang o Leroy Jenkins.  



Teniendo en cuenta la trayectoria del músico de Brooklyn, aventajado alumno de su padre en la aventura microtonal implantada en la creación instantánea, sorprende gratamente su posición melódica en este directo, aunque siempre deje abierta una ventana al quiebro disonante en sus frases y a las tesituras impredecibles. En el caso del pianista, quizá en un segundo plano como virtuoso en su proyecto sobre Enescu, nos ofrece aquí un estilo expresivo profundo, que se desenvuelve cómodamente en el blues, en la digitación clásica y una cuidada, fluida y cromática construcción de solos. Es por ello que unas veces nos recuerde a Duke Ellington y en otras más sombrías a Ran Blake.

El enorme abanico lleno de sutiles matices que destila este disco comprende dos mundos alejados en la distancia aunque no tanto en el tiempo. Ese ancho océano aquí unido es el que separa la versión ignota del blues clásico, único tema no original, Nobody knows the troubles I`ve seen (con solo desarmado de Maneri) de la pieza que cierra este trabajo y que devuelve al dúo a la Europa del XIX en Two Hymns.

Así, los argumentos que impulsan este encuentro se resumen en la frase que abre este texto, por ello encontraremos poesía y tradición, academicismo y libertad. Igual que Busoni intentó recuperar los sonidos de los pueblos olvidados, de una música del pasado sin memoria escrita, Lucian Ban y Mat Maneri recuperan dialogando sin red un terreno sólo por ellos recorrido.




Lucian Ban had offered us an expansive and totalizing reading of his compatriot George Enescu, who naturalized the native folklore in his music. Enescu, as Busoni, are hinge authors (violin and pianist players respectively) who transcend the style frontiers and inspire the advance without relinquishing the past. Present modernity and tradition, the broad span of subtle hints that this work distils, covers two far apart in the distance worlds although not that much in time: the scholar and late-romantic atmosphere and the proto-jazz up to Duke Ellington. This wide reunited ocean spreads from the classic blues ignota version NOBODY KNOWS THE TROUBLES I’VE SEEN, the only non-original track, to the title closing the album TWO HYMNS, who takes back this atypical chamber and improvising duo to the Europe of the 19th century.
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Jesús Gonzalo on Cuadernos de jazz.com

Lucian Ban nos había ofrecido una lectura expansiva y totalizadora del legado de su compatriota George Enescu, que naturalizó el folclore autóctono en su música. Enescu, como Busoni, son autores (violinista y pianista, respectivamente) bisagra que trascienden las fronteras de estilo e impulsan el avance sin despojarse del pasado. Modernidad presente y tradición, el extenso abanico de sutiles matices que destila este disco comprende dos mundos alejados en la distancia aunque no tanto en el tiempo: el mundo académico tardoromántico y el protojazz que llega hasta Duke Ellington. Este ancho océano reunido es el que separa la versión ignota del blues clásico, único tema no original, Nobody knows the troubles I`ve seen de la pieza que cierra este trabajo, Two Hymns, que devuelve a este atípico dúo de cámara e improvisación a la Europa del XIX.

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Jesús Gonzalo en Cuadernos de jazz.com






2 comentarios:

  1. Me ha costado pero al final he conseguido encontrar el blog, es que no entendí el juego de palabras cuando me lo explicaste a la salida del concierto de Peter Evans. Por cierto, que después de haber reflexionado sobre éste, de lo que no tengo duda es de que en cuanto pueda me haré con esa próxima grabación, y hasta puede que acabe relegada en un rincón de mi discoteca, pero algún día es posible que me diga aquello de: Pero cómo no me gustó esto en su día. No sería el primero con el que me ocurriese. Y no he cambiado de opinión, aquella noche me aburrí, pero he llegado a la conclusión de que si así sucedió no es porque la música fuese aburrida, más bien diría que me sorprendió esa nueva ( para mi ) cara de Evans, me sobrepasó, carecía ( y carezco ) de antecedentes sobre ese género musical, he escuchado poca clásica contemporánea que sin duda era la base de inspiración del proyecto. Y es que no hay que olvidar que Peter Evans alterna su cara más jazzera con esa otra de música " docta ". Sí, yo no estaba preparado para ese derroche de academicismo, parecía la tesis doctoral del número uno de su promoción, es más, creo que hace años que no sale un alumno tan brillante de esa ( y de muchas otras ) famosa academia neoyorquina. Ya ves que soy un incondicional de Evans.
    Por si acaso, soy Juan Antonio y nos presentó Pachi.
    Ah! no tenía noticias sobre ese dúo, y ambos me encantan. De Ban creo que solo he escuchado ese pedazo de disco de hace un par de años y que ahora no recuerdo ( ni tengo ganas de buscar ) su título, pero sí sé que en él tiene mucha presencia el contrabajista John Hebert, al que un par de noches después pudimos ver con la Halvorson. Pero de Maneri si que tengo un buen puñado de grabaciones, es de esos músicos de los que procuro no perderme nada, ya sean discos propios o en los que participe como sideman, créditos donde me lo encuentre, aunque no conozca al titular, solo por estar él ya es suficiente aval para mi.
    Saludos.

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  2. Juan Antonio, agradezco tus generosos comentarios.

    Yo lo Evans no lo tacharía de estrictamente académico...Ya digo, se nutre de experiencias de una y otra esfera de la segunda mitad del Siglo XX alrededor de la electroacústica y la aleatoria, pero es suya esa música. Por lo demás, diría que al proyecto le falta hacerse y expresarse con más soltura en directo.

    Lo de Lucian y Mat no necesita de distintas fuentes de sonido y estructura prefijada, sobre todo siendo un dúo. Lo suyo es como una síntesis entre músicas que nacieron a finales del XIX. Lucian está de acuerdo con mi apreciación y le sorprendió gratamente que mencionara a Busoni al lado de Enescu.

    Saludos.

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