Páginas

17 mayo 2013

ATOMIC- There is a hole in the mountain en concierto (Jamboree Barcelona)


    ATOMIC LLAMAS EN EL HIELO

Magnus Broo: trompeta, Fredrik Ljungkvist: saxo alto y tenor, clarinete, Havard Wiik: piano, Ingebrigt Haker Flaten: bajo, Paal Nilssen-Love: batería. 
Jamboree, Barcelona, 26 de abril de 2013, 20 y 22 horas


Desde su fundación hace 12 años, Atomic, cuyos miembros han compartido determinantes proyectos a éste lado del Atlántico (The thing, Ingebrigt Haker Flaten y Paal Nilssen-Love) y al otro (con Vandermark Paal Nilssen-Love, Magnus Broo y Havard Wiik), ha entregado tres imprescindibles trabajos dobles en directo (The Bikini tapes, Retrograde y Theater Tilsers dos dobles) y otros tantos importantes en estudio (Boom Boom, Feet Music y Happy New years). Dentro del último grupo quedaría There is a hole in the mountain, a la altura de los anteriores otros con sus dosis de novedad.

Empuje colectivo, precisión instantánea, melodías quebradas y tensión bajo control, como siempre pero distinta, la energía y la capacidad de  sorpresa de Atomic se mantiene intacta en directo. ¿Por qué otro disco en estudio? 

Termina el primero de los dos pases de su concierto en el Jamboree y la perplejidad inicial, como si hubiéramos asistido a algo divagatorio, queda desmentida media hora después: estaban poniendo a punto este motor. El combustible tiene dos autores, los que de un tiempo a esta parte – recordemos Theater Tilsers, 2009- aportan material nuevo en partituras pensadas exclusivamente para este grupo: Fredrik Ljungkvist y señaladamente aquí el pianista Havard Wiik (ambos en la foto de abajo)



En la estructura de los temas hay una presencia melódica importante que se diría va tomando posiciones en torno a la creación de pasajes atmosféricos y de polifonía atonal en sus introducciones.



Los acentos post-free con tensión bop de sus comienzos quedan ahora repartidaos en una construcción que encadena varios pasajes temáticos dentro de uno, concitando melodías de ambiente festivo-popular y reminiscencias líricas del jazz nórdico (en Civilón, título sacado de un toro indultado, dice sorprendido el siempre bien humorado Fredrik Ljungkvist), música contemporánea (Schönberg en Labyrinths) y aleatoria (Cage, entre silencios y espacios suspendidos, es homenajeado en Wolf Cage) y su proverbial mensaje orgánico (rupturas milimétricas, reparto de voces, empuje, velocidad y precisión).

Lo interesante es comprobar, como si de un grupo de cámara se tratara, cómo naturalizan una aclimatación atonal en timbres  rodeados de silencio.  Quizá sea There´s a hole in a mountain el tema que mejor ejemplifica la intención de este disco, por la fluidez de su estructura y la belleza del acabado que reúne a estos parámetros aparentemente irreconciliables.



En su haber de estilo se situarían Accidentals y Available exits, dos piezas de largo recorrido en su repertorio -asombroso alarde virtuosístico de conjunto-  con las que el grupo parece tomar oxígeno entre las nuevas y también para despedirse sin dejar aliento. 


Adiciones, repeticiones, juego subterráneo o en planos, son factores que ayudan a la perfecta organización de este nuevo material, que es menos enfático pero igual de convincente que los anteriores. Todo en Atomic recuerda a una máquina de la que brota de manera espontánea energía, inteligencia y plasticidad, principios todos ellos de la originalidad. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada