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04 marzo 2013

TOMASZ STANKO NEW YORK QUARTET- Wislawa

TOMASZ STANKO NEW YORK QUARTET
WISLAWA
Tomasz Stanko (tp), David Virelles (p), Thomas Morgan (b), 
Gerald Cleaver (bat). Nueva York, junio de 2012. 2cd 
ECM

La idea parte de un encuentro que invita al diálogo. Por un lado, Stanko mantiene estancias cada vez más largas y frecuentes en la que es su ciudad preferida, Nueva York, en donde, como afirma, “pretendía pasar por espectador”. Desde Polonia, una cita en Cracovia con la poesía de la escritora ya fallecida Wislawa Symborska (premio Nobel en 1996) en forma de lecturas e improvisaciones que espontáneamente les dedicó a sus poemas. Estimulante y tumultuosa, la vida en Nueva York deja espacio a las palabras, a la soledad y también al encuentro cómplice con otras tres voces. De todo ello surge esta música.

David Virelles, Thomas Morgan, Tomasz Stanko, Gerald Cleaver

...La pregunta es evidente, ¿qué ha podido cambiar con la experiencia, se ha americanizado? El hecho artístico “americano” está instalado en la memoria de un creador que se empapó en los 50 de cultura cinematográfica, literaria (William Burroughs) y jazz (Miles Davis) como la propia. En Polanski y Komeda también se da esa asimilación. La respuesta es no, las cualidades de su música se mantienen tan intactas como en el cuarteto con Wasilewski (Lontano fue su último disco), aunque los matices operen sobre el equilibrio en la distribución y la economía en la expresión. Persisten el juego cromático tornasolado que gira alrededor de una respiración lírica vaporosa, la posición y exposición respecto al silencio y el espacio, ese gesto melódico optimista y animado en las baladas, o esas incisiones de luz de su trompeta que rasgan, recordando su pasado free, la cortina envolvente que desprende su música.



La clave sigue estando en el espacio de libertad que ofrece Stanko. Señala el camino desde el principio, lo deja apuntado en las partituras y luego lo empuja, como si de una rampa se tratase. La creación crece siguiendo pautas que uno percibe desde la libertad organizada y el mensaje sensitivo
Este hecho marca la diferencia de enfoque que hay entre este disco de Stanko y el publicado aquí casi a la vez de Chris Potter (The Sirens). La coincidencia que invita a la comparación es que en ambos participa el pianista David Virelles, mucho más visible -y reconocible- aquí. Refinado y atrevido, ajustado e imaginativo, lírico y percusivo, los acordes en bloque y las sutilezas de Virelles subrayan los márgenes no escritos desde una creatividad menos exuberante y figurativa que la de Wasilewski. En ese desperezar que desde el silencio Stanko regala al trío aparece un Gerald Cleaver (demás está reconocer que es el baterista más decisivo del momento) que sirve de sujeción en cada rincón siendo más aéreo que matérico, mientras que Thomas Morgan destaca por su atrevimiento y musicalidad en el juego entre líneas. Los tres nos ofrecen momentos de belleza esclarecedora.



Los poemas de Wislawa, de los que no se incluyen ni una pequeña muestra en el libreto, se reparten por los dos discos, aunque de manera más concentrada en el primero de ellos. Su nombre sirve de título al disco y de apertura y cierre en un círculo con variación, reexposición habitual en los trabajos del músico polaco. Mikrokosmos y Song For H vinculan el sonido interiorizado con la estructura abierta, enfoque que encontraremos bien entrado un segundo disco, donde Stanko, salvo por Tutaj-Here, título de la última colección de poemas de la escritora, prefiere evocarlos que tomarlos como guión musicado, cuestión que impulsa los hermosos Faces y A Shaggy Vandal.

Es en ese diálogo entre vida y lectura, tráfico de palabras y silencio, en el que Stanko concita memoria y sueños en una ciudad como Nueva York. No hay contradicción sino rejuvenecimiento.

TOMASZ STANKO EN CONCIERTO

TOMASZ STANKO ENTREVISTA



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