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15 febrero 2013

DANILO GALLO-entrevista

Danilo Gallo

Y la granja italiana...

La fundación del sello El Gallo Rojo, colectivo de músicos afincado en Ferrara, ha sido uno de los acontecimientos más estimulantes del panorama creativo europeo de los últimos años. Esta escudería de nombre hispano echó a andar con un histórico como Franco D`Andrea, aunque su demarcación estética gire siempre 361º, como afirma Danilo Gallo, contrabajista y una de las mentes del colectivo, que se define así mismo como “omnívoro musical.

Pocas sorpresas depara el panorama actual tan gratas como las que contiene el catálogo de El Gallo Rojo. Unas 57 entregas que tienen asegurada imaginación y frescura, además calidad y cuidado diseño. Toparse con cualquiera de ellas invita a más. Estas propuestas reflejan un prisma sonoro lleno de ideas nuevas cuya sofisticación y frescura, entre lo ilustrado y lo grotesco, giran entorno al legado de Frank Zappa y John Zorn, la escena underground neoyorquina de los 90, el folk (del klezmer a las baladas de mariachis o la autóctona), la electrificación ruidista del rock, la música de cámara y la de cine, la improvisación libre... Todo ello dosificado en cada proyecto con sobrada originalidad y capacidad para deleitar. Así, un disco tras otro, un nombre memorizado y otro por descubrir, se adentra el oyente en su universo... como en una granja.


El huevo o la gallina...¿qué fue antes el sello o el colectivo?


Antes que el sello y el colectivo había un grupo de amigos músicos que compartían ideas musicales, actitudes, planificación y estaba el deseo, por parte de todos, de establecer su propio sello, de ser independientes y construir una realidad cultural que de manera autónoma, fuera de las reglas del sistema, llevara sus ideas adelante sin ningún compromiso con nadie. Así nació El Gallo Rojo Records (EGR).




  photo by Kathya West


Danilo “Sanchez” Gallo... El Gallo Rojo, qué hay de hispano en todo esto?

Mi apellido es Gallo, Sanchez simplemente es un apodo que mi padre me dio de niño y sigo llevando conmigo. El idioma español utilizado para definir el colectivo nace por que en el momento en el que a idea estaba surgiendo, mi amigo Zeno de Rossi (Gallo y Rossi…de ahí la inspiración del nombre) nos encontrábamos de viaje musical-lisérgico entre Mexico y Perú, casi un mes en el 2004, paseando entre aquellos colores y sonidos. Zeno y yo queríamos fundar una etiqueta independiente y original, tanto en la forma musical como en la imagen.


Aquí en España hay memoria sobre lo que significa el calificativo “rojo”...

Bueno, a este respecto… nos no gusta ser puestos bajo una bandera… ha sido un hecho casual descubrir que existía un tema de la Guerra Civil Española “Los Dos Gallos”, pero si incluso alguien llama a esta canción “Gallo Rojo, Gallo Negro”, símbolos de las dos facciones políticas, claramente estaríamos del lado del “gallo rojo”, porque ese gallo no se rinde si no está muerto... Como te digo, me di cuenta de esta coincidencia con la canción sólo después de se fundara el colectivo El Gallo Rojo. Es una referencia casual que me sorprende..., podría ser casi una señal.





¿Y cómo se fue reuniendo a la tropa?

De regreso a Italia, tras ese viaje por Latinoamérica, hablamos con 
Massimiliano Sorrentini y otros compares (en español) músicos. Primero nació la Asociación cultural y después el colectivo musical, que con la distancia de casi siete años ya incluye quince miembros, todos músicos menos uno. La marca se ha puesto como objetivo desarrollar proyectos musicales. La idea es funcionar como músicos y no como productores discográficos, no nos dedicamos al marketing, ni pretendemos hacer dinero, simplemente el sello es un medio, un vehículo para extraer y plasmar nuestras ideas de manera, repito, autónoma, sin tener que caer en compromisos con ningún tipo de lógica comercial o de empresa. Y por supuesto, sin tener que pedir el permiso a alguien.


Nuestro lema, en español, porque nos gusta mucho, es “No tenemos que pedir permiso para ser libres”. Desde entonces estamos siempre compartiendo esta idea vía redes, correos electrónicos, o a través de cenas sociales, paseos y picnic, y también, claro, en nuestras reuniones. ¿Sabes?, lo mejor de todo es que somos amigos y que nos divertimos con esta aventura muchísimo, nos une el entusiasmo.

Pero incluso una asociación tiene un régimen jurídico y debe dar cuentas de su actividad económica... Quiero decir, en toda organización debe haber una planificación, un reparto de tareas y funciones...


Quisiera subrayar que a menudo se malinterpreta la naturaleza de esta organización, este sello es un sujeto colectivo que se autoabastece y se autogestiona, nosotros no ganamos nada y lo que obtenemos por las ventas de discos lo reinvertimos en las producciones.

No es mi sello ni la etiqueta de Zeno –como por se piensa erróneamente por los nombres– sino que también es del “conjunto”, como decía antes..., de Massimiliano Sorrentini, Enrico Terragnoli, Francesco Bigoni, Alfonso Santimone, Nelide Bandello, Stefano Senni, Beppe Scardino, Dimitri Sillato, Piero Bittolo Bon, Achille Succi, Simone Massaron, Martino Fedrigoli, Giulio Corini, quince soñadores ubicados casi todos en el norte de Italia.

Por supuesto, elegimos unos roles y unas tareas precisas en los diversos aspectos de la organización y de la gestión, sobre todo si se es experto de una cosa o de esto otro.



Entonces, ¿no hay liderazgo en El Gallo Rojo?

No. Cada uno de nosotros puede intervenir sobre cada cuestión y los roles prefijados pueden ser intercambiables. Todas las decisiones a tomar, también las discográficas, las ponemos a votación, donde gana la mayoría. Yo añadiría que el impacto comunicativo para nosotros es fundamental y una parte integral de la música expresada en los discos, y de ahí ese aspecto gráfico, el diseño, la imagen de la que me hablas, toman un valor esencial, tanto como la música. Al principio queríamos una línea estética fuerte, que pudiese ser identificada pronto. El que lo ideó fue Massimiliano Sorrentini, es el responsable del concepto gráfico inicial, pero ahora intervienen fantásticos diseñadores e ilustradores, que se inspiran en la música del disco y nuestra filosofía.


El colectivo es musicalmente omnívoro, esto nos une, aunque también hay diferencias, cada uno con su estilo y su actitud, y cualquier cosa que se toque, aunque diferente, puede ser atribuida a una matriz común que reside en el principio de querer hacer lo que se quiere sin dar cuenta a nadie...

(Pienso en que al menos tienen que rendir cuentas ante su colectivo. Danilo continúa hilando ideas sobre la libertad y llega a la del estilo)

Transversalidad, esa es nuestra contraseña. Tradición en movimiento. Y la tradición no sólo es la del jazz. De hecho somos músicos muy abiertos, no excluimos nada, y “tocamos jazz sin la preocupación de tener que tocar jazz”, por utilizar una expresión del amigo Enrico Terragnoli. Y si es provocativo (utilizaría antes el adjetivo “causante”) a mi parece bien, no me preocupa el hecho de tener que provocar, cueste lo que cueste. Pero seguramente uno de los objetivos es lo de “sacudir” las conciencias y hacer pensar, pensamientos buenos o malos pero que sean.



¿Es el jazz hoy, en el siglo XXI, una provocación?

El jazz tiene todavía la capacidad y posibilidad de confundir las aguas, de poner en discusión, de protestar, de subvertir, de hacer valer sus propias ideas, de dudar y de sembrar un poco el “pánico constructivo” en el sistema embalsamado, de excitar la curiosidad, de hacer pensar a corto plazo...


Eso es algo que EGR ha conseguido en muy poco tiempo, dar que hablar y agitar un poco el panorama...

Habéis logrado ofrecer un producto moderno y distinto a toda la creación europea y, por supuesto, italiana que conocida. Suena neoyorquina, experimental y popular, de cámara y de rock...

Seguramente por eso el downtown neoyorquino, como decías, es o ha sido una referencia, luego también la órbita de Zorn y Douglas, pero no solo Nueva York. Solemos decir que somos italianos y europeos y tenemos nuestro ser particular, y que si nos organizamos y nos dejan producir nuestras ideas, la cosa sale afuera. Pero pasa que en Italia, donde hay conformismo e interés por mantener el status quo, sin curiosidad por parte de las instituciones, no es fácil conseguirlo. Y, por supuesto, el hecho de estar unidos y de tener un colectivo es una arma más para llevarse a cabo.

En Italia hay muchísimos músicos fantásticos, de verdad frescos, nuevos y curiosos, muchos de los cuales son como “meteoros” desconocidos en la escena nacional, y me gustaría que ellos pudieran llegar hasta determinados festivales. Luego hay muchos colectivos que se organizan y buscan ofrecer alternativas, pero sin embargo intentan sobrevivir en el panorama viciado del jazz nacional.


Entonces mejor no te hablo del panorama español...

En todas partes hay poca, muy poca curiosidad por parte de las personas que se suponen enteradas o interesadas. Tampoco hay ese deseo de correr el riesgo, de apoyar cierta cultura. Resulta que los carteles y los programas son el copia/pega del otro. Esto simplemente no es justo, pero, desafortunadamente, es el espejo de la realidad socio-político-cultural que estamos cruzando...

Pero el jazz, en el curso de su historia, nos ha enseñado que los mejores innovadores, así como el alma que empuja la evolución de esta música, se han manifestado cuando se han producido episodios de ruptura con el status quo.


¿Está vivo el jazz? 
                               
Internacionalmente… es difícil emitir un juicio, pero yo diría que en los últimos años se han producido cosas muy interesantes, por ejemplo esa escena “downtown” de Nueva York de la que me hablabas, en esa tendencia underground está, en mi opinión, el “nuevo jazz” (¡joder, qué expresión!), o la corriente que ha ido surgiendo en Chicago en paralelo… Pero diría que también en Europa hay ejemplos de músicas y de músicos interesantes. Hay una escena muy buena alemana, por ejemplo, por mencionar una que frecuento.

El jazz no ha muerto, es algo más que música... Es una costumbre, la de organizarse casi en todas partes en forma de colectivos y sellos independientes.


El pasado otoño estuviste en Nueva York, ¿con qué músicos compartiste experiencias y qué te has traído de allí?                       

He estado recientemente dos veces en Nueva York, donde tengo muchos amigos músicos con los que trabajo y de los que aprendo y traigo inspiración. He tenido el placer de tocar con Jim Black, Chris Speed, Dan Weiss y Ray Anderson, con ocasión del décimo aniversario del sello italiano independiente Auand Records, juntos con otros colegas italianos. Después he grabado un disco con el grupo Midnight Lilacs, con Zeno De Rossi, Chris Speed y Marc Ribot, que se venderá a principio del 2013. En Nueva York hay la posibilidad diaria de tocar jam sessions y por supuesto de crecer juntos.
GUANO PADANO: Zeno de Rossi, Alessandro "Asso" Stefana y Danilo Gallo



¿Hay músicos imprescindibles en EGR para sacar adelante los proyectos y cuáles podrían añadirse en un futuro inmediato?


Todos somos igualmente importantes. Se trata de músicos con fuerte personalidad, como decía antes. Y hay muchísimos en Italia que intentan fatigosamente sacar adelante sus ideas, como nosotros...



¿Es el EGR algo único en Italia? Para muchos el sonido y los estilos de sus proyectos van más allá más allá de la etiqueta “jazz italiano”...


El “jazz italiano” no existe. Existen músicos italianos que usan el lenguaje jazzístico para desarrollar su música , que seguramente es italiana, cuando ésta no es imitada o quiera copiar el sonido americano.


¿Está abierto EGR a grupos de otros países? Estoy pensando en Gerhard Gshlmessl, músico muy activo en EGR...


Absolutamente sí. Hay músicos de todo el mundo muy activos y amigos del colectivo. Gerhard es uno de ellos. Pero también pienso en Chris Speed, Cuong Vu, Gary Lucas, Greg Cohen, Marc Ribot y muchos más de ultramar, muchos del downtown de Nueva York, por supuesto.

En ese sentido, uno de los mayores logros de EGR es desarrollar un discurso basado en distintas mentes, estilos...

Lo decía antes: transversalidad a 361 grados.

Cuéntame, hablando ya fuera de Italia, qué acogida ha tenido EGR en Europa y qué proyectos han podido presentarse del colectivo en directo en otros países.

En Alemania más que en todas partes. Ahí hemos tenido una colaboración activa con Jazz Kollektiv Berlin. En Francia, después, por iniciativa de Yolk, sello de Nantes, ha nacido un proyecto de crear una red de colectivos y de sellos de todas partes de Europa, y EGR forma parte representando a Italia. Desafortunadamente, rara ve solemos salir al exterior con nuestros grupos, salvo por Alemania.


Hace poco se completó la publicación nº 50 de EGR, que reúne a toda la granja...

El numero 50 es un numero muy especial del catálogo (que ahora mismo está en el 57), lo hemos tenido vacío y sin ocupar como referencia para “autocelebrarnos”, así que hemos grabado todos juntos en estudio un proyecto musical ad hoc, o sea, cada uno de nosotros ha escrito especialmente una canción para que la interprete una banda exclusiva cuyos miembros son “pescados” dentro del conjunto. El resultado será un doble CD con formaciones variables a partir de un quinteto. Saldá pronto, a finales o comienzos de 2013.


¿Qué música escuchabas cuando eras niño? ¿Cuándo decidiste hacerte músico?



Me considero un “omnívoro” en el escucha y en mis gustos musicales. Mi background es de 360 grados de estilo. De siempre escucho un poco de todo, en los años adolescentes he devorado el rock inglés del final de los sesenta-primeros setenta, esto me ha impresionado profundamente, casi esculpido. Al mismo tiempo estudiaba guitarra clásica y me interesaba en ese área, pero también estuve atento a lo que pasaba en el pop, en la electrónica, en el punk, en la new wave… He tocado en muchas partes, de las fiestas en los bailes de salón a las fiestas “alternativas” en los centros sociales de mi región. llegado al jazz relativamente tarde, poco antes de cumplir veinte, con una caja del trío de Joe Pass que me habían prestado.



¿Y qué pasó para que cobrara tanta importancia?

Pues que esa música literalmente me rayó...Día, semanas escuchándola, una vez tras otra. El “sueño de lo acústico” fue para mi un descubrimiento sensacional. Los mismos amigos que me regalaron la cajita de Joe Pass me estimularon a continuar profundizando. Compré casi por casualidad un contrabajo, utilizando el dinero destinado a un coche pequeño usado… A partir de ahí empecé el estudio de ese instrumento y el interés por esa música creció y se consolidó.

Luego tomé clases un par de semanas en una escuela privada de Bari, pero continué solo por mi cuenta. Básicamente soy un autodidacta. Estudié escuchando los discos y yendo a conciertos. Pero nunca he escuchado con obsesión a los bajistas. No escucho las líneas debajo o solos transcritos, prefiero inspirarme en otros instrumentos. Creo que la escucha con detalle y curiosa de otros universos sonoros y de los timbres de otros instrumentos puede llevarte una nueva visión fresca e “ingenua” del tuyo.


¿Qué posición ocupa el folclore, el rock y el jazz en tu bagage?

Mis bajistas preferidos son Charlie Haden (jazz) y Lemmy (Motorhead): lo he dicho todo.

Por eso no extraña ver el nombre de Gary Lucas en The Roosters...

Musicalmente, conocí a Gary Lucas a través de mi enorme pasión por Captain Beefheart. Luego personalmente coincidimos en Londres después de un concierto. Gary es un músico que no se puede enmarcar en un estilo y, ya que que me gusta tan el rock & roll como la experimentación, creo que todas esos componentes viven también en él.
Pues fue antes de entrar en estudio... Lo invité y después de pasar un par de días de ensayos grabamos el disco. Gary es un personaje único, una fuente de historias y anécdotas locas, ha sido una experiencia extraordinaria.

¿Y cómo fue lo de Cuong Vu?

Músico único en el mundo..., la idea de invitar a Cuong Vu a nuestro grupo Mickey Finn le vino a Zeno De Rossi, que lo conocía. Nosotros buscábamos un sonido (vuelve sobre esa idea) “lisérgico”, y él era el músico adecuado. No hace falta decir que tocar con él fue una locura!

¿Qué sorpresas nos darás en breve?

Continúo escribiendo música y haciendo discos. Como siempre tengo mil ideas que se me mezclan en la cabeza. Haría un grupo cada día. Ahora es tiempo de tocar con los grupos en los cuales soy líder o co-líder (que no son pocos). Espero que tenga éxito...

Versione italiana

Más en Gallo & The roosters
Jesús Gonzalo
Traducción: Giuseppe Lucchese
















Proyectos:

Gallo& The Roosters (+ Gary Lucas).

The Roosters (los gallos) es su penúltimo proyecto y podría decirse de él que representa uno de las propuestas más sólidas y agraciadas en motivos de la larga lista en las que interviene. Con esta plantilla en cuarteto, con clarinete bajo y trombón como elementos melódicos y contando con al articulación colorista y gestual de Zeno de Rossi, Gallo posibilita establecer puentes entre músicas populares de aquí (Sicilia) y de allá (Mexico), haciendo un uso integrado en dicho folclore del jazz, el rock y la música de cámara.
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Mickey Finn (+ Cuong Vu)


Desde las perspectivas más tenebrosas del Miles de los primeros 70, surge este segundo proyecto de los italianos Mickey Finn, para el que cuentan con un invitado de lujo, el trompetista Cuong Vu. Música eléctrica, contemplativa y tensa a veces, abrupta y disonante otras, expresando siempre un mundo propio. Como buenos italianos, ilustran a la perfección esta colección de diez viñetas musicales”.
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http://www.danilogallo.com/index.php/it/disco/single/11  (sin Cuong Vu) 


Blonde Zeros
Atípico trío que hace uso de un formato a trío con teclado para emitir un mensaje experimental deudor de ciertos enfoques para películas de John Zorn y la huella de la Knitting Factory (la primera de Wayne Horvitz) neoyorquina que, a base de paradojas y giros que alcanzan la suite para Cello nº 5 de J.S. Bach, hace uso del ruidismo y del rock progresivo con material electrónico que denominan “other zeros”. Lo forman el pianista, uno de los más brillantes del momento, Giorgio Pacorig, Massimiliano Sorrentini a la percusión y Danilo Gallo.
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