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12 febrero 2013

CHRIS POTTER- The Sirens

CHRIS POTTER

The Sirens
Chris Potter (st, ss, clb), Craig Taborn (p), David Virelles (p preparado, harmonium, celesta), Larry Grenadier (b), Eric Harland (bat). Grabado en septiembre de 2011 en Nueva York 
ECM

Tras la abrupta marcha de ECM de Dave Holland, vuelve al sello uno de los talentos de aquel quinteto ya histórico que tan buenos réditos le han proporcionado a esta discográfica desde mediados de los 90. Potter entonces empezaba a despuntar como uno de los saxofonistas más completos y alcanzaría, dentro de las distintas formaciones de Dave Holland durante más de 15 años rodando por todo el mundo, un prestigio merecido que las escasas oportunidades que nos ofrecía junto a sus grupos (donde figuraba ya Taborn) ampliaba más si cabe su autoafirmación como creador emancipado.

Chris Potter vuelve al sello alemán como líder y nos ofrece un trabajo que nada tiene que ver con estos que citamos y en el que llama poderosamente la atención la doble presencia de teclados y el uso que hace del clarinete bajo, aquí señalado en el poético tema que da título al disco. En realidad, lo que parecía podía ser un choque entre Taborn y un cada vez más visible en la escena actual del joven Virelles se reduce a un planteamiento funcional melódico/ornamental con poco riesgo y, se diría, provecho.

El enfoque usado por el saxofonista en la confección del disco parte de la dicotomía discursiva entre un sonido clásico y otro avanzado y un discurso claramente impulsado por una voz que sobresale en protagonismo, la suya. Cuestión que, pese a dejar espacios a solos aislados, hace que condicione la intensidad colectiva y la interacción.

El enfoque usado por el saxofonista parte de la dicotomía entre sonido clásico y otro avanzado y un discurso impulsado por su protagonismo,


Si bien resulta evidente que por un lado el hard bop es parte del lenguaje políglota de Potter, los ritmos latinos (con reforzamiento en piano preparado en Wayfinder), el funky y las baladas (Penelope y Nausikaa, en exceso dulces con soprano aunque mejor y más onírica la última) aparecen como canales de expresión no abiertos, teniendo en cuenta el potencial del grupo, sino más bien restringidos. Destacaría dos temas que incardinan con este planteamiento renovado de los clásicos. Por un lado en Kalypso la cita a Sonny Rollins parece inmediata, aunque es aquí donde el grupo despide más energía y originalidad de sonido. La otra es The sirens, tema central que se encuadra en la expresión honda y al mismo tiempo abierta de los preludios de Coltrane, eso sí, bajo el prisma de este sello.

Stranger at the gate se identifica con el estilo compositivo del músico, como el inicio en Wine dark sea. Breve introducción e inmediato pulso directo con desarrollos abiertos que terminan en un sitio diferente del comienzo. Nausikaa ya alumbraba un espacio sugestivo de tensión relajada entre celesta y piano, con Potter en silencio, que ilustra el solitario The Shades, composición corta de los dos teclistas que cierra el disco envuelta en un manto onírico.





1 comentario:

  1. Hola Jesús, solo darte la enhorabuena por este estupendo blog que he conocido gracias a tus votaciones en la encuesta de El Intruso. Gracias por estar ahí en esta dura tarea de difusión de la música que nos apasiona.
    Saludos.

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