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29 octubre 2012

OPINIÓN + - RADIO 3

 + - Radio 3
Constreñido entre la acomodada suficiencia del pasado clásico y la hegemónica “cultura popular contemporánea” como referente de actualidad, el presente del jazz, que ha dado alas a esta realidad centrando su oferta en enfoques históricos, ha perdido toda relevancia e interés en la radio pública española. El eslogan “ahora radio 3 es más radio 3”, ¿se debe al incremento de ciertos contenidos o a que se ha soltado lastre? 
Por Jesús Gonzalo

Tampoco es cuestión de ponerse a filosofar con una campaña tan simplona, algo así como “fútbol es fútbol” o “los toros son los toros”, pues nada, “radio 3 es más radio 3”. Bien, pero ¿por qué es más ahora de lo que ya lo era antes? ¿Por añadidura o por que se ha desprendido de algo? El jazz es el gran perjudicado en los ajustes de programación que tanto radio 3 como Radio Clásica han configurado. Nada nuevo. El movimiento de placas hertzianas ha dejado ver cierto panorama, entre principios de julio y finales de septiembre,  coincidiendo con el nombramiento de Tomás Fernando Flores como nuevo director de radio 3. Dejemos a un lado la polémica abierta con la retirada de Carne Cruda por su contenido extramusical, un programa en el que se podía oír, de la mano de Carlos Pérez Cruz y del director del mismo, Javier Gallego, jazz de hoy e incluso, cuando la ocasión lo requería, como en el frustrado Día Internacional del jazz, ofrecer sus micrófonos para hacerse oír. Cosa que se agradece.

El nuevo director de radio 3 también dirige desde hace bastantes años siglo XXI, y diría que con acierto, porque desde que le escuchaba cuando tenía media hora por la tarde hasta hoy ha conseguido dar forma a un espacio ágil y con varias secciones cercano al magazine. Flores presenta un programa dedicado al “pop electrónico y de vanguardia” de absoluta actualidad, hasta el punto que los oyentes dejan sus mensajes en el buzón la misma mañana en la que éstos se emitirán, y es habitual que anticipe la publicación de discos con meses de antelación, además de anunciar o incluso promover citas de conciertos venideros. Radio 3 ofrece, a través de sus distintos magazines, programas monográficos o retransmisiones de los conciertos que llevan su nombre, y que se emiten también por La 2, unos contenidos de actualidad, noticiables y de tertulia mayormente englobados en la órbita pop-rock (máquinas por la mañana, guitarras por la tarde-noche), seguidos a bastante distancia por músicas del mundo cercanas al pop. Esta más que evidente tendencia en su parrilla (14 programas de pop-rock, 5 programas de pop electrónico, 4 de hip-hop, muchos de ellos a diario) cuenta aún (y me temo que más por compromiso que por interés) con el matiz de distinción que ofrecen las contrastadas voces de Carlos Galilea, José Miguel López, Lara López y Rodolfo Poveda (no habrá rescate para Diego Manrique, según Flores), que de un modo u otro dan cabida al hermanamiento de jazz y otras músicas.

Siguiendo con el tema de la actualidad informativa, Radio Clásica (escorada ella durante todo el verano hacia el romanticismo sinfónico y lírico germánico, el “alumbramiento” de Piazzolla y el incremento de los musicales y zarzuelas) cuenta con programas durante la semana en los que se anuncia “la agenda” de lo que va a ser y estar en los escenarios españoles durante la semana, cuando no emite en directo, a través del intercambio entre emisoras públicas europeas, conciertos con orquestas de prestigio, o bien se hacen entrevistas a músicos que presentan su trabajo en disco o en repertorio. 

Nada de esto que apuntamos sobre contenidos de actualidad le sucede al jazz, entre otras razones porque 4 programas a la semana, entre radio 3 y Radio Clásica Jazz por que síA todo jazz y Tres en la carretera, no dan para más de 8 horas, como mucho. No ha sido fácil seguir la pista del jazz por la web clásica, en la que encontramos, de madrugada, el nuevo espacio de Luis Martín Jam Session. Para ver lo que esto representa en el total, calculemos las horas a la semana de la que disponen las dos cadenas: 

24 h/día x 7 días/semana x 2 cadenas= 336 horas

No, no existe ningún espacio que recoja la actualidad no ya de lo que tradicionalmente se entiende por jazz sino de todo su espectro creativo, que es mucho. Esta situación no es para ponerse en plan victimista, sabiendo que es algo que se acumula en el tiempo y que hay, como anunciábamos aquí mismo hace casi un año, cuestiones como la educación o la sanidad que requieren atención prioritaria. Pese a ello, y a que en cultura estemos hoy más para protestar que para crear, tenemos que denunciar la marginación que sufre.

Ahora bien, en nuestro debe tal vez habría que considerar cierto posicionamiento sobre contenidos que se han venido ofreciendo en estas emisoras durante décadas. Aunque entiendo que por todos es reconocida la labor histórica que ha realizado Juan Claudio Cifuentes “Cifu” para la difusión del jazz en España (¿imaginan ahora un programa de jazz en la tv?), sí que convendría deducir que él solo, sin que nadie en todo este tiempo le haya ayudado a contemplar una creación tan vasta cubriendo otros ámbitos, ha enfocado los contenidos, fundamentalmente, en una perspectiva basada en los clásicos.

Esta actitud con el tiempo podría haber sido usada como argumento por quienes pretenden situar al jazz en el pasado, lejos del presente, apelando a la vigencia de lo moderno-popular o lo refinado-académico. Desde la “música ligera” o desde la “culta”, desde el hedonismo (término recurrente en el director de radio 3) o desde la "nostalgia del absoluto" (Steiner) que señala como guetos (conservatorios, teatros, óperas) Alex Ross en su nuevo libro Escucha esto, al jazz se le invita a encogerse por los rincones públicos hertzianos. Relegado a esta posición residual dentro de un arma de difusión poderosa y exclusiva como RNE (entre la actividad comercial privada, la desfachatez de los canales autonómicos y, eso sí, ciertos refugios digitales), ¿qué va a ser a medio plazo de su actividad y del ingreso y renovación de los aficionados al jazz si su divulgación sigue situada a estos niveles?

Termino. Gustan en radio 3 las etiquetas, los eslóganes, como venimos apuntando desde el comienzo. Se trata de vender “cultura popular contemporánea”, y de este modo se propaga por La 2, Radio 5 noticias y lo que se pueda. Con ese predicamento se asocia modernidad, actualidad, frescura, juventud y cultura con radio 3. Es éste el principio de sumandos que encierra el misterioso “ahora radio 3 es más radio 3”. Mientras, empujan poco a poco al jazz a Radio Clásica, para formar parte de su “elitista y vieja cultura” o de su particular “cultura popular contemporánea”..., la zarzuela. Si observamos, al jazz le conceden tanta atención como a la música clásica contemporánea, “la música más minoritaria que existe”, dejó dicho Caetano Veloso en sus memorias. Pero hay una diferencia fundamental: el jazz no tiene espacio en el mundo académico, ni aulas ni pomposos teatros para explayarse convenientemente subvencionado: la ópera lo está... ¿Quieren convertirlo en un fenómeno museístico sin estar institucionalizado?

Estas emisoras, las dos, están lejos, muy lejos, de la BBC3 o Radio France. El jazz es una música que mantiene un pulso tenso con la modernidad en distintos frentes estéticos, con una inusitada capacidad productiva y un envidiable compromiso con la calidad. Pero no nos esforcemos en convencer a los programadores de la cosa con argumentos de actualidad creativa. Al nuevo director le basta añadir una sentencia básica frente al micrófono para comentar un tema de ese fenómeno adolescente que es Mika...“es pop, ni más ni menos”.

28 octubre 2012

FELA KUTI- vida y obra


FELA ANIKULAPO KUTI

El sonido visionario de Fela Anikulapo Kuti,  ese gran símbolo de la protesta y los movimientos en contra del viejo y del nuevo colonialismo.  Como cada 15 de octubre, fecha de su nacimiento, se recuerda una de las figuras más influyentes de Nigeria y de África, creador de un estilo único hoy universal: el afrobeat


Fela Ransome Kuti nace en 1938 en la Nigeria colonizada por los británicos. Su abuelo y también su padre fueron predicadores protestantes, su madre era maestra. Religión, educación y política marcan su infancia. En 1958 sus padres lo envían a Londres para estudiar medicina, como sus hermanos lo habían hecho con anterioridad, pero en vez de cumplir los deseos de sus padres Fela ingresa en el Trinity School of Music, donde pasará 5 años.

En 1963 vuelve a una Nigeria ya independiente de gran Bretaña desde hace tres años. En Lagos, capital de Nigeria, toca en distintas formaciones hasta finales de dicha década con un sonido que incorpora el jazz y los ritmos africanos. Los años intermedios de los 60, Fela Kuti los pasa en Lagos.

En 1969 decide viajar a los Estados Unidos con su grupo. Ya entonces lideraba su propia agrupación. Allí entra en contacto con los sectores de la cultura y la política afronorteamericana más beligerantes en la lucha por la igualdad de derechos civiles de la raza negra, como los Panteras Negras de Malcom X, asesinado 4 años antes.


Es en su estancia en los Estados Unidos y Los Angeles (seis meses entre 1969-70), impulsado por esta corriente reivindicativa, cuando fortalece y reafirma su visión de una cultura panafricana, con la influencia y los anhelos políticos y musicales compartidos. Es allí donde da nombre a su música, mezcla entre el high life y el  funk, que a partir de entonces se llamaría Afrobeat, ritmo inseparable de  su nombre. Entrada la década de los 70, compone y edita ya algunos de los discos y canciones más relevantes. Constituye el grupo Afrika 70.



El Afrobeat lleva letras que remueven las conciencias, incluso las de sus enemigos, y un ritmo contagioso e hipnóptico basado en desarrollos largos, se diría que inducidos por un espíritu tribal, mitad ancestral y mitad cosmopolita, hecho con guitarras que acompañan rítmicamente, teclados sicodélicos, percusiones grandes y pequeñas y unos vigorosos arreglos de metales que reflejan el gusto por el jazz de su líder. Un músico que toca varios instrumentos, entre ellos los teclados, aunque el suyo sea el saxofón.




Con temas como Zombieen el que ironizaba sobre las capacidades intelectuales de los militares nigerianos, y tras constituir su propio y pequeño estado llamado Kalakuta Republic, se convierte en objetivo de la corrupta clase militar.



En un ataque de los soldados a su pequeña patria, esa pequeña república (su casa y los terrenos colindantes), fallece su madre, que es arrojada desde un edificio. Fela Kuti ingresa en la cárcel sin ser juzgado y no sería la última vez. A su salida cambia su segundo nombre, Ransome, por el de Anikulapo, que quiere decir “el que lleva la muerte en la mochila



Afrobeat
Ritmos repetitivos que invocan el movimiento desde las primeras notas, guitarras que las secundan con teclados que recuerdan a un funk sicodélico que emerge entre el espolio y la pobreza, metales cultivados en la distancia oceánica del jazz que inducen al frenesí, todo ello contemplado en una disposición por secciones que van añadiendo voces a la orden de un gesto. Las letras en inglés colonial se rebelan en mensajes de protesta y orgullo racial. Ingredientes para confeccionar un estilo personal, enérgico y cautivador  

Después de pasar por la cárcel, le ofrecen un contrato a él y a su grupo para acudir a un festival en Berlín (ver vídeo, 1978). Tras el concierto, todos los miembros de  Africa 70 abandonan a su líder (entre ellos el batería Tony Allen, hoy figura induscutible del afrobeat) para no volver a Nigeria. Fela regresa a Lagos completamente solo. A mediados de la siguiente década, ya ha reunido a otra extensa formación de músicos y bailarines bajo el nombre de Egypt 80, un homenaje al esplendor de lo que fue la primera gran civilización africana.



Instalado en Lagos y rodeado de su "pequeña" corte de esposas y su colectivo musico-artístico, Fela Kuti se enfrenta directamente con las autoridades militares que controlan el país bajo una dictadura, denunciando la marginación, la falta de libertades y las corrupciones e injusticias que han dejado el colonialismo y las multinacionales. Compone temas de denuncia con Egypt 80 que ya son clásicos, como ITTShufering & smiling, No agrement Beats of no Nation, ODDO...






Durante la década de los 80 el reconocimiento y su popularidad traspasa las costas africanas y el prestigio internacional aparece en la vida de Fela Kuti, una vida ya tocada por la enfermedad del SIDA.




Fela Kuti parece un  personaje hecho a medida de los países africanos que se independizaban de las colonias, pero su compromiso y voluntad por cambiar lo establecido, el valor humano en su contexto sociocultural hacen de él una figura digna de admirar y de recuperar musicalmente. 




Su legado, extendido por medio mundo desde la década de 1990 como revulsivo sonoro, hoy lo mantienen vivo, como si el Afrobeat perteneciera a una estirpe, por su principal heredero, el primogénito Femi Kuti (nacido en 1962), la voz más importante, o la de su hermano menor Seun Kuti (1982), que ha heredado la dirección de la banda Egypt 80.









25 octubre 2012

SYLVIE COURVOISIER Abaton




Sylvie Courvoisier (piano), Mark Feldman (violín), Erik Friedlander (cello). Grabado en  el Rainbow Estudio de Oslo en septiembre de 2002. 


Perfil contemporáneo La pianista Sylvie Courvoisier (Suiza 1968) fundó en Nueva York, donde está afincada con su pareja el violinista Mark Feldman, este trío en 1998. El modelo instrumental contemporáneo tuvo dos aliados en las cuerdas, Feldman y Erik Friendlander (cello). Abaton (título, como el resto de temas, inspirado en la literatura fantástica) se divide en dos: el primer CD para composiciones y el segundo para improvisaciones.

Densidad y tensión serial, rigor formalista con alusiones claras a la II Escuela de Viena (Schönberg y Webern) resumen un diálogo tenso y apasionado (no olvidemos que el dodecafonismo se sitúa entre el romanticismo y el expresionismo), bien resuelto en esa atonalidad académica con respiraciones silenciosas y pinceladas de violín decimonónico en las piezas escritas.

La pianista Sylvie Courvoisier

En el segundo, la clave es la búsqueda de encuentros y fricciones, y los hay, pero tan bien hilvanados que no parecen tales(improvisación libre, modos populares, renacentistas y barrocos). El boceto breve se sitúa en una armonización rigurosa y en frentes expansivos de efectos (cuerdas contra cuerdas: pizzicatos y glissandos en piano, violín y cello) se resuelven en un juego cruzado de espacio, color y superficie. 

Volviendo a referentes de la creación en Suiza, vemos una combustión mixta de figuras y de aristas, del expresionismo cálido y vegetal de Klee a la pureza geométrica de Le Corbusier. Un disco con dos caras, ambas contrastadas en interés y solvencia expresiva.


23 octubre 2012

NELIDE BANDELLO-EINFALT- When the teacher


Einfalt
WHEN THE TEACHER
Nelide Bandello (bat, perc), Giulio Corini (b), Andrea Faccioli (g ac.), Alfonso Santimone (p), Achille Succi (cl), Mario Vicentini (vla).
Verona, Italia, julio de 2008. El Gallo Rojo 


Un fuego fatuo enciende un bosque de papel en el que habitan dos seres de cuento. Los títulos de los temas apoyan la candidez misteriosa de las ilustraciones de Sara Cimarosti. La música de When the teacher, segundo trabajo de este exquisito grupo italiano de nombre alemán que suena como algunos conjuntos americanos actuales, no conduce a ninguna evidente acotación de estilo. 






Ampliado desde el cuarteto inicial (violín de Stefano Roveda, guitarra acústica, bajo y batería), el mensaje del formato de cámara gana en profundidad de campo y en expresión narrativa. El estilo literario que se consigue hace descriptivos unos sonidos hechizantes, refinada mezcla de free impresionista y música de salón, que actúan sobre el lienzo musical con movimientos lentos, de apariencia aislada y difusa. De este modo, la melodía se transfigura en velos acústicos (fantasía expresionista del primer Schönberg) convirtiendo el relato colectivo en un  poema policromado. Bello, elocuente y persuasivo.





GIORGIO PACORIG & DANILO GALLO ZWEI MAL DREI: We hope you understand!


GIORGIO PACORIG & DANILO GALLO 
ZWEI MAL DREI

WE HOPE YOU UNDERSTAND!


Danielo D`Agaro (cl, st), Gerhard Gschlöβl (tb), Giorgio Pacorig (p), Danilo Gallo (b), Johannes Fink (b, chelo), Christian Lillinger (bat). Berlín,  abril de 2009

El Gallo Rojo 

Ninguno de los títulos que ofrece el sello italiano pasa desapercibido. Como ya sucedía en Einfalt, esta formación en sexteto y doble bajo se constituye uniendo músicos italianos y alemanes. Si en aquél prevalecía un sonido más enfocado al mundo camerístico contemporáneo en éste el marco conceptual a desarrollar gira en torno al free jazz, aunque, precisamente, toma para ello un repertorio externo a él con focos de atención tan señalados como Mal Waldron, Ellington, Strayhorn y Eric Dolphy.


    
                            Giorgio Pacorig-Massimiliano Sorrentini-Danilo Gallo

De este modo, pivotando sobre los anteriores y despegando los ejes de expresión en motivos más fragmentados en las composiciones de Pacorig (blues en los bordes figurativos de David Murray en Style and Feeling) se consigue disponer de un campo narrativo (más visible en los trípodes Ellington-Strayhorn-Pacorig o ya hacia el final entre la pieza colectiva Balladimpro, Self Service Berlin de Gallo y Dolphy) de interesantes conexiones con la música de Monk a través de Steve Lacy (tema incial Televisión World de Gschlöβl) y la atracción holandesa por Dolphy. El contrapunto en los bajos se muestra claro al principio de los temas Hinter den Alpen, Auf und Geht y en el blues esquivo con un piano “alejado” que sirve de despedida en 345 (Dolphy). 


Sólido, estimulante e imaginativo.



GIULIO CORINI & LIBERO MUTO- Off-site meetings

Giulio Corini
Libero Muto

Off-site Meetings
Gulio Corini (b),  Francesco Bigoni (st, cl), Dan Kinzelman (st, cl, clb), Maurizio Rinaldi (g), Nedile Bandello/Fabrizio Saiu (bat). Udine (Italia), 20 y 21 de junio de 2008. El GalloRojo



Oculto a primera vista, camuflado en un sonido cohesionado y libre al mismo tiempo, Libero Muto no es ni más ni menos que un doble trío de saxo. Pero no se trata, teniendo en cuenta la influencia que en este colectivo tiene la vanguardia neoyorquina de los 90 (Knitting Factory), de la confrontación en paralelo de Ned Rothenberg y Thomas Chapin, no, aquí opera una organización disociativa (no deconstrutiva) que revela una empatía resonante por el timbre electroacústico: guitarra-metales en unísonos, contrabajo-percusión con arco. Cabaret Voltaire sigue el estallido coltraneiano que sirve de apertura a Des Bergues y va introduciendo una atmósfera de tensión misteriosa que culmina en Artiköln



La fisicidad espectral alcanza aquí su mayor logro. El enigmático flujo cromático se sucede en la improvisación colectiva que sirve de puente a Harmony Show (c-5), donde los perfiles, más jazzísticos, citan a Ornette. 

La intención plástica del discurso en elipsis se cierra con Caspian Movementes, vuelven los planos suspendidos de saxo en bello contraste con una secuencia repetitiva de guitarra que deja sola al bajo. 

Gozoso misterio.


22 octubre 2012

DARIUS JONES QUARTET Book of mae´bul


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Darius Jones Quartet
BOOK OF MÆ´BUL
(Another Kind of Sunrise)
Darius Jones (sa), Matt Mitchell (p), Trevor Dunn (b), Ches Smith (bat). Brooklyn, 7 de septiembre de 2011. AUM FIDELITY.

El sello neoyorquino AUM Fidelity hace propuestas en las que tienen cabida sentimientos de dimensión universalista y aspectos relacionados con la conexión con los ancestros. El saxofonista en alza Darius Jones une los dos poniendo marco en sonidos a los cuadros de Randal Wilcox, en los que el personaje  MÆ´BUL, con cuatro ojos y otros seres iconográficos, como sacados de cierta mitología animista esculpida en madera, son llevados al lienzo y a la música. 

Jones cuenta con dos de los miembros de Snake Oil, Matt Mitchell y Ches Smith, que aquí desarrollan un discurso de mayor contención melódica y una apreciable intensidad lírica. El cuarteto se completa con el incombustible Trevor Dunn, bajista cuyo espectro va del toque duro y post-punk a la cabalística de los proyectos de Zorn y también poniendo en pie el -hoy- folclore incisivo de Jenny Scheinman.

Trevor Dunn, Ches Smith y Darius Jones

Si dedicamos el disco a la búsqueda del “amor y la belleza” y lo sazonamos con cuadros de fuerte pigmentación telúrica, el resultado es una combinación de amplios trazos de respiración lírica con el saxo delineando melodías en el registro agudo, unas veces mecido y otras catapultados por la base rítmica. Jones y su cuarteto son exponentes de la tradición coltreniana (de Pharoah Sanders y casi de Albert Ayler)  que llega hasta Kenny Garrett

Pero la construcción de su intensidad melódica se distingue de los demás porque parece venir inspirada, es una impresión que nos surge al escuchar tema tras tema como si de canciones se tratara, por la Nina Simone de finales de los 60. En un sentido a medio camino entre la protesta, la calma y el anhelo, su voz hecha de un vibrato alargado y llorón, concita al blues y parece cantar cuando suena entre baladas e himnos preñados de misterios. Destacar el trabajo de Matt Mitchell al piano, dando pinceladas de atonalidad suspendida al mismo tiempo que traza líneas que parecen sacadas de una nana. 

Un trabajo sólido, seductor y de respiración engañosamente clásica. 



ELINA DUNI- Matanë Malit


Elina Duni Quartet
MATANÉ MALIT

Elina Duni (voz), Colin Vallon (p), Patrice Moret (b), Norbert Pfammatter (bat). Pernes-les-Fontaines, Francia, febrero de 2012. ECM 

Clara es la intención del sello ECM sobre los postulados en los que se apoya la combinación de folclore cantado e improvisación. Y lo viene siendo, se diría, desde el Rosenfole de mediados los años 80 que hicieran los noruegos Agnes Buen Garnas y Jan Garbarek, trabajo sobre el folclore escandinavo que se abriría luego a los fundamentales discos de Lena Willemark, Ale Möller y Arild Andersen. Empezó Eicher por el norte y en la última década ya recorre sin pudor alguno las costas del Mediterráneo (su tiempo le ha costado).

Empezando por Grecia (...) Allí llegó de la mano cinematográfica, y la huella de la cultura bizantina que tanto ha abarcado en sus New Series, de Theo Angelopoulos. Serían Eleni Karaindrou y más tarde el pianista Vassilis Tsabropoulos, luego dio forma vocal a través de Savina Yannatou y el grupo con nombre sefardí Primavera de Salonico, para recorrer años después la poesía de las Tres culturas de Al-Andalus y el aljamiado con Amina Aloui. Ahora llega a la sufrida Albania.



Y qué duda cabe, puestos a comparar - nuestra es la función del análisis comparado- que ECM saca varias cabezas en trascendencia y vigencia en el tiempo sobre producciones de cantantes femeninas a ACT, el otro sello alemán que nació a su sombra. Mientras el primero ha optado claramente por la esencia antropológica del folclore favoreciendo su avance según criterios de improvisación, el segundo ha jugado al bocado dulce, apetitoso y olvidable de la fórmula jazz-folk-blues-pop. Unos discos aún están a la vista en mi discografía, los otros no...

Con todo, y pese a que cada cantante, cada proyecto, cada grupo que le da forma, tiene su personalidad, su mapa geográfico, idioma y capacidad inventiva, los discos de ECM sobre temáticas de folclore con voz y conjunto de jazz con piano (por inducción de Bobo Stenson, como le sucede a Wolfer Brederode y aquí a Vallon) y sus recreaciones de amplio lirismo y climas románticos, ya no nos sorprenden. Eso sí, mantienen intactos los mensajes sensitivo y refinado, cromático y de sustrato cultural, que es lo mejor de todo.


Su fidelidad a la tradición y la intención de renovar un lenguaje tradicional desde un esquema de modernidad -ya decimos lo de Stenson- tienen en Colin Vallon el elemento que consigue permeabilizar un enunciado sucinto y casi minimalista, que da alas a unas letras breves y directas pero expresivas, traídas de la canción popular albanesa, con un canto expansivo y pulcro, llano y doliente a la vez, de la hermosa cantante Elina Duni. Músico, como el resto del solvente grupo, y no por casualidad, afincados en la privilegiada (y aburrida) Suiza. Cercanías a distancia.



21 octubre 2012

RENÉ MAGRITTE- surrealismo y paradoja

RENÉ MAGRITTE




El pintor belga René Magritte (1898-1967) es un creador de permanente actualidad, no ya por la calidad y originalidad de su obra sino, en gran medida, por la universalización que ha conseguido su pintura gracias a la apropiación que de ella han hecho otras disciplinas como la publicidad, el diseño y la creación por ordenador.  
  

Es por ello que a Magritte  se le considere un pintor popular (y ya clásico) y un innovador al mismo tiempo. Su pintura forma parte de la memoria visual de nuestra cultura contemporánea, de la experimentación al consumo. Por ello no hay que olvidar que su obra anticipa estéticas, plásticas y de diseño posteriores, además de servir de inspiración a cierta iconografía visual de la animación por ordenador, la infografía, la publicidad, el cine, el diseño...





















Desde el punto de vista de la temática, a Magritte se le encuadraría dentro de la ortodoxia surrealista porque trabaja con objetos reales, cotidianos y tangibles (sombreros, nubes, ventanas, zapatos, etc). Se sitúa, pues, en el llamado “surrelismo figurativo”.

La cuestión fundamental en Magritte es la creación de una dimensión distinta a la realidad, buscando en ella un efecto paradójico cuya consecuencia más llamativa es la distorsión de ella misma.


La visión del espectador queda impresionada por esa paradoja que provoca una oleada de sorpresa, misterio e ironía. La pintura de Magritte está entre lo cerebral y lo poético, lo real y lo virtual.

Una pintura cuyo lenguaje descriptivo tiene el don de suscitar sensaciones de inquietud y belleza, serenidad y desasosiego...de maravilla, que inducen a reflexionar a partir de elementos o temáticas aparentemente banales, tratadas bajo un halo de fascinación y poesía.




Lo que percibo es la realidad. Lo que no me es posible percibir no forma parte de la realidad. Pero, ¿es mi capacidad de percepción un punto de referencia objetivo?
No, evidentemente, así que la realidad es todo aquello compuesto por esos pequeños espacios de  realidades distintas 

La elección de los sonidos, que son entes abstractos que no mantienen una asociación con el origen, podría ser comparada con el uso de los colores en la pintura.

Slavek Kwi-Artificial Memory Trace



19 octubre 2012

MIKE REED`S PEOPLE, PLACES & THINGS- Clean on the corner


MIKE REED

Peoples 
Places        &
Things







CLEAN ON THE CORNER
Greg Ward (sa), Tim Haldeman (st), Jason Roebke (b), Mike Reed (bat, perc), con Graig Taborn (p), Josh Berman (cornet)
Chicago, septiembre y octubre de 2010. 482 Music.

Tercera entrega del baterista Mike Reed con People, Places & Things, en la que sigue explorando, o mejor reinventado desde un particular filtro memorístico, la creación de la fecunda escena de Chicago - su ciudad- entre los años 1954-60. La idea original, nos decía este músico y promotor de conciertos en el debut del proyecto, partía de investigar y localizar a “personas, lugares y aspectos” que se escapaban a la vista de los hechos y las grabaciones. La base sería -y es- el cuarteto compuesto por Greg Ward, Tim Haldeman, Jason Roebke y él, formato que tras su estreno en el estupendo Proliferation (2008) se abriría a nuevas colaboraciones para About Us (2009), en el que intervenían músicos tan polivalentes como Jeb Bishop y Jeff Parker.


En realidad, ya desde ese disco las ideas para este tercero estaban listas e incluso apuntadas para un cuarto. Pero buscando la posibilidad de contar con ciertos invitados por distintas ciudades, se fue retrasando la publicación y con ella el material cambió por completo en dos años. Reed no ejerce del Wynton Marsalis historicista de los 80, por poner ejemplos revisionistas. Como se decía, no es su intención ser fiel a tendencias de época sino más bien traerlas hacia el presente teniendo en cuenta corrientes que también tuvieron lugar después de su foco de atención cronológico, como pudiera ser la AACM (de ahí su colaboración con Roscoe Mitchell para Empathetic Parts y su reconocimiento aquí materializado a Jon Jenkins).

La riqueza del mensaje musical que abraza PP&T conlleva un análisis al que su propia intención histórica invita. La misma, en síntesis, que conecta a King Oliver con Roscoe Mitchell, o la que lleva desde Nueva Orleans hasta Chicago en las primeras décadas de esta música. Pero no es música formalista como la de Marsalis. En su intención es cierto que hay una búsqueda de las raíces de la música afroamericana que vienen del blues (estilo también definitorio de esta ciudad) y el dixieland (polifonía), partiendo en su estudio del año 1954. Esto nos sitúa, en este esquema con dos saxos, en una muy pensada destilación de blues, hard bop suavizado en sus perfiles de un Johnny Griffin y el free jazz y las disonancias no extremas de la AACM que ya se anunciaban.



Y tras esta reflexión habría que dar un paso más allá para señalar a una figura fundamental que, aunque no se cita, podría sugerir o describir la intención estética que reúne Mike Reed. Mingus también se situó entre los clásicos en la vanguardia (Bird-Ellington) y la vanguardia del momento (Tristano-Cecil Taylor), y justo en esta época que se escoge. Reed evita la evidencia del mensaje y por ello toma prestadas piezas de los autores antes citados, Old de Mitchell y Sharon del menos conocido altoísta Jenkins, y añade a sus propias e inspiradas composiciones House of the three smiles, del vibrafonista Jason Adasiewicz. Suma puntualmente y por separado al cuarteto nuevamente dos voces, las de Taborn y Berman, perfectamente instaladas y sin desentonos de estilo en esta personal lectura.

Una propuesta sumamente rica y sólida en su expresión de historia renovada, con un énfasis que recuerda a Vandermark, en la que se concita al pasado sin atisbos de adoctrinamiento. Más bien, como indica el nombre del grupo, es una invitación a un paisaje personalizado. Altamente recomendable.