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03 noviembre 2012

THE BAD PLUS- entrevista + never stop

Ciencia deconstructiva


Tres palabras que cuando las juntas cobran especial sentido. Es el nombre de un trío acústico que versiona a Nirvana desplegando la misma intensidad del grunge. El lenguaje subversivo de sus comienzos ha dado paso a un planteamiento complejo y riguroso sin dejar de ser comunicativo. Su calidad técnica, la originalidad y el contraste entre dramatismo y ligereza les distinguen. Sus dos últimos trabajos son el doble Never Stop y el recien salido Made Possible. Hablamos con Reid Anderson, bajista de The Bad Plus


El primer disco tuyo que escuché fue “Abolish bad architecture” (Fresh Sound New Talent, 1999). De Ethan Iverson (el pianista) fue su doble entrega “Construction zone” y “Deconstruccion zone” (FSNT, 1998). Allí aparecen juntos vuestros nombres. ¿Eran títulos que anunciaban “algo peor”?

Risas…Sí, supongo que sí. The Bad Plus en sus comienzos era una intención que mezclaba esos tres discos que dices. La actitud creativa, de algún modo, ya estaba allí. 

Escuchando a Ethan y a ti en esos discos y en otros como “The minor passion” (FSNT 1999), cercanos en el tiempo a la fundación del grupo (2000), se tiene la sensación de que la aparición del “factor” King (David King, el baterista) fue decisiva para construir ese sonido.

Bueno, Ethan y yo ya llevábamos tiempo tocando, hasta que un día fuimos a Minneapolis y allí estaba David. Básicamente, The Bad Plus pretende ser un grupo sin líder, creo que eso nos distingue bastante de los demás. La diferencia con esos discos que mencionas, como “Abolish bad arquitecture”, es que sólo pueden entenderse en el sentido de proyectos personales y con líder. Claro que la aportación de David fue y es fundamental. Tiene  un toque y una energía mágicos (risas). Traía consigo una perspectiva que se unió a la nuestra. Es importante decir que cuando empezamos, y también hoy, teníamos muy claro el planteamiento corporativo de las ideas del grupo.

Aquello era claramente jazz y de The Bad Plus propone algo que sin ser un pastiche mezcla formación clásica y de jazz con influencias de pop y rock. Os sobran las etiquetas...

Creemos que la palabra jazz no importa demasiado a la hora de definir nuestra música. No nos preguntamos si hacemos aquéllo o ésto otro, si es rock, jazz o música clásica. Nuestra música nos permite usar todo tipo de referencias y estilos. Creo que eso la hace tan especial.

¿Crees que la inspiración en el rock o en la música pop de los músicos de jazz tiene la misma respuesta desde estos géneros?

(Se toma tiempo para pensar). No sé. Quizá tiene una respuesta más sutil, menos evidente. Creo que siempre hay un intercambio, lo que pasa es que el rock resulta más obvio en un contexto de jazz. Creo que es una cuestión de escucha.

Vuestro estupendo concierto en Sevilla (2008) marca una clara diferencia en el sonido del grupo comparado con aquél primero que allí disteis recién echado a andar el proyecto en 2001. Parecía entonces que el sentido hímnico y ruidoso del “Smells like a teen spirit”, de Nirvana, señalaba una actitud y definía a la vez un estilo. ¿Evolución?

Sí, es posible que fuera así al principio, pero no podría asegurarlo estando dentro. Me alegra que me digas eso de la evolución. Ten en cuenta que últimamente damos 170 conciertos al año. Creo que la espontaneidad y la frescura del directo nos hacen crecer, evolucionar. Cada uno tiene su personalidad, pero el sonido se construye con las voces de los tres. Hacemos esta música porque nos estimula. Sin ilusión no podríamos.

 Nirvana, Aphex Twin, Tears for fears, David Bowie, Burt Bacharach, Abba, Bach, Ornette Coleman…¿Cómo os ponéis de acuerdo para elegir los temas y cómo planteáis las versiones siendo de estilos tan distintos?

Bueno, siempre partimos de una idea general de la música, escuchamos todo tipo de estilos: música clásica, electrónica, rock, jazz… Esa lista de nombres que me das es un buen ejemplo. Creo que todo eso alimenta a The Bad Plus y a cada uno de nosotros. En cuanto a las versiones, cada tema propuesto es un mundo que tiene variables invisibles que hay que descubrir. Tiene una melodía, un ritmo y una estructura. Elegimos la más sólida. Primero nos ponemos de cuerdo en si nos gusta y luego vemos los planteamientos y los requisitos que reúne.

 Siete trabajos publicados en siete años, dos de ellos son directos. Estáis de gira con “Prog” (2007).  En vuestro reciente concierto de Sevilla sólo incluisteis en el repertorio tres versiones (David Bowie, Tears for fears y Ornette Coleman), el resto eran piezas originales que parecían reflejar la personalidad de cada uno...

Sí, bueno, las composiciones propias son otra cosa que forma parte del todo. Cada uno se pone a escribir por separado, a solas, y luego se proponen al grupo. Así que el matiz personal, las inquietudes, los gustos dejan su huella, claro. Pero no sólo hay influencias del exterior,  siempre nos hemos influido mutuamente.



 David King, Ethan Everson, Reid Anderson

¿Componéis pensando exclusivamente en que estas piezas sean interpretadas por The Bad Plus o podrían tener otros destinos?

Sólo pensamos en The Bad Plus. Tienen unas características especiales.

El éxito que ha tenido The Bad Plus, ¿os deja tiempo para hacer otras cosas? Ethan anda colaborando otra vez con Billy Hart…

La verdad es que estamos “full time” con The Bad Plus. Pero sí, los tres tenemos nuestro pequeño espacio. Como dices, Ethan estuvo tocando con Billy Hart en diciembre en Nueva York. En primavera dará unos conciertos en esta ciudad acompañado de Paul Motian y Charlie Haden...

FR-Nada más ni nada menos. Un trío bien distinto, histórico…

Uf, sí, nada que ver con The Bad Plus. Después está David, que vive en Minneapolis (Ethan y yo vivimos en Nueva York), toca en varios grupos de jazz y rock y lidera desde hace tiempo uno fantástico que se llama Happy apple. David me dijo que estuvieron por Andalucía…

No es casualidad encontrar a tríos de base jazzística como EST, Medeski Martin & Wood, The Bad Plus o el mismo Brad Mehldau (versionando a Radiohead) que plantean no ya nuevos estándares sino una música que es de integración más que de fusión. ¿Es un fenómeno de nuestro tiempo?

La instrumentación es importante, pero hay que diferenciar los equilibrios dentro del grupo. Está claro que The Bad Plus no sería lo mismo si Ethan tocara el violín, David tocara la trompeta y yo…¡la guitarra! Por ejemplo, los del tristemente desaparecido Esbjörn Svensson o Brad Mehldau sí son tríos en el sentido “trío de piano”. The Bad Plus es un trío de piano, un trío de bajo y un trío de batería al mismo tiempo. Claro que esta plantilla es muy práctica y tiene muchas posibilidades expresivas, por eso funciona. En cuanto a si hacer esto es un fenómeno que une a todos los nombres que me citas, sí, supongo que es una cuestión de necesidad. Todos necesitamos crecer.

Entrevista Jesús Gonzalo-Freek Magazine 2008



Never Stop

Ethan Everson (p), Reid Anderson (b), David King (bat). Miniápolis y Nueva York, marzo y de agosto de 2010. EmArcy (CD +DVD)

The Bad Plus nos presentan un trabajo con dos caras: una nueva sin versiones que revaloriza lo ya expresado y otra en imágenes a modo de balance en un registro en vivo desde el estudio.

Aunque sea fiel a una ciencia descralizadora que ellos mismos se aplican en estimulante equilibrio corporativo, Never Stop refleja un mensaje  que sigue sonando fresco, sobre todo en una pista de audio que se decanta más por atributos del jazz (suave balada People Like You, nervio rebuscado 2. P.M.) y el blues (Beryl Loves to DanceSuper America), aunque ya no resulte tan espontáneo. La cuestión diferencial aquí viene dada por un mayor espacio entrelíneas (los elusivos SnowballBill Hickman at Home). Sus piezas características presentan un sólido acabado que parece si no concebido al milímetro sí bastante restringido para una exposición más abierta. 


Esta particular dialéctica entre formato canción-pop, jazz-tradicional e improvisación ha sido una de sus grandes bazas de estilo y se solventaba -y solventa- optimizando su cualidad pegadiza mediante repeticiones y una cierta rigidez esquemática (Never Stop), un anhelante sentido melódico en afilado contraste con una inmisericorde precisión en los cambios (Radio Tower Has Beating Heart y You Are) y oportunos motivos intermedios (My Friend Metatrom) que crean cierta expectación sobre su resolución.

Sirve el DVD, retomando algunas de las piezas más queridas por el público, aquí ausente, para contrastar lo dicho y como ilustrativo testimonio de la química del grupo y la razón de ser y alguna anécdota sobre sus protagonistas y los temas elegidos, repartidos entre discos de estudio y directos como Prog (las estupendasPhisical Cities o Giant), Give (Iron Man y Dirty Blonde) y These Are the Vistas (los ya clásicos Flim y 1972 Bronze Medallist). Un paso adelante mirando atrás.






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