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19 octubre 2012

MIKE REED`S PEOPLE, PLACES & THINGS- Clean on the corner


MIKE REED

Peoples 
Places        &
Things







CLEAN ON THE CORNER
Greg Ward (sa), Tim Haldeman (st), Jason Roebke (b), Mike Reed (bat, perc), con Graig Taborn (p), Josh Berman (cornet)
Chicago, septiembre y octubre de 2010. 482 Music.

Tercera entrega del baterista Mike Reed con People, Places & Things, en la que sigue explorando, o mejor reinventado desde un particular filtro memorístico, la creación de la fecunda escena de Chicago - su ciudad- entre los años 1954-60. La idea original, nos decía este músico y promotor de conciertos en el debut del proyecto, partía de investigar y localizar a “personas, lugares y aspectos” que se escapaban a la vista de los hechos y las grabaciones. La base sería -y es- el cuarteto compuesto por Greg Ward, Tim Haldeman, Jason Roebke y él, formato que tras su estreno en el estupendo Proliferation (2008) se abriría a nuevas colaboraciones para About Us (2009), en el que intervenían músicos tan polivalentes como Jeb Bishop y Jeff Parker.


En realidad, ya desde ese disco las ideas para este tercero estaban listas e incluso apuntadas para un cuarto. Pero buscando la posibilidad de contar con ciertos invitados por distintas ciudades, se fue retrasando la publicación y con ella el material cambió por completo en dos años. Reed no ejerce del Wynton Marsalis historicista de los 80, por poner ejemplos revisionistas. Como se decía, no es su intención ser fiel a tendencias de época sino más bien traerlas hacia el presente teniendo en cuenta corrientes que también tuvieron lugar después de su foco de atención cronológico, como pudiera ser la AACM (de ahí su colaboración con Roscoe Mitchell para Empathetic Parts y su reconocimiento aquí materializado a Jon Jenkins).

La riqueza del mensaje musical que abraza PP&T conlleva un análisis al que su propia intención histórica invita. La misma, en síntesis, que conecta a King Oliver con Roscoe Mitchell, o la que lleva desde Nueva Orleans hasta Chicago en las primeras décadas de esta música. Pero no es música formalista como la de Marsalis. En su intención es cierto que hay una búsqueda de las raíces de la música afroamericana que vienen del blues (estilo también definitorio de esta ciudad) y el dixieland (polifonía), partiendo en su estudio del año 1954. Esto nos sitúa, en este esquema con dos saxos, en una muy pensada destilación de blues, hard bop suavizado en sus perfiles de un Johnny Griffin y el free jazz y las disonancias no extremas de la AACM que ya se anunciaban.



Y tras esta reflexión habría que dar un paso más allá para señalar a una figura fundamental que, aunque no se cita, podría sugerir o describir la intención estética que reúne Mike Reed. Mingus también se situó entre los clásicos en la vanguardia (Bird-Ellington) y la vanguardia del momento (Tristano-Cecil Taylor), y justo en esta época que se escoge. Reed evita la evidencia del mensaje y por ello toma prestadas piezas de los autores antes citados, Old de Mitchell y Sharon del menos conocido altoísta Jenkins, y añade a sus propias e inspiradas composiciones House of the three smiles, del vibrafonista Jason Adasiewicz. Suma puntualmente y por separado al cuarteto nuevamente dos voces, las de Taborn y Berman, perfectamente instaladas y sin desentonos de estilo en esta personal lectura.

Una propuesta sumamente rica y sólida en su expresión de historia renovada, con un énfasis que recuerda a Vandermark, en la que se concita al pasado sin atisbos de adoctrinamiento. Más bien, como indica el nombre del grupo, es una invitación a un paisaje personalizado. Altamente recomendable. 


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