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22 octubre 2012

DARIUS JONES QUARTET Book of mae´bul


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Darius Jones Quartet
BOOK OF MÆ´BUL
(Another Kind of Sunrise)
Darius Jones (sa), Matt Mitchell (p), Trevor Dunn (b), Ches Smith (bat). Brooklyn, 7 de septiembre de 2011. AUM FIDELITY.

El sello neoyorquino AUM Fidelity hace propuestas en las que tienen cabida sentimientos de dimensión universalista y aspectos relacionados con la conexión con los ancestros. El saxofonista en alza Darius Jones une los dos poniendo marco en sonidos a los cuadros de Randal Wilcox, en los que el personaje  MÆ´BUL, con cuatro ojos y otros seres iconográficos, como sacados de cierta mitología animista esculpida en madera, son llevados al lienzo y a la música. 

Jones cuenta con dos de los miembros de Snake Oil, Matt Mitchell y Ches Smith, que aquí desarrollan un discurso de mayor contención melódica y una apreciable intensidad lírica. El cuarteto se completa con el incombustible Trevor Dunn, bajista cuyo espectro va del toque duro y post-punk a la cabalística de los proyectos de Zorn y también poniendo en pie el -hoy- folclore incisivo de Jenny Scheinman.

Trevor Dunn, Ches Smith y Darius Jones

Si dedicamos el disco a la búsqueda del “amor y la belleza” y lo sazonamos con cuadros de fuerte pigmentación telúrica, el resultado es una combinación de amplios trazos de respiración lírica con el saxo delineando melodías en el registro agudo, unas veces mecido y otras catapultados por la base rítmica. Jones y su cuarteto son exponentes de la tradición coltreniana (de Pharoah Sanders y casi de Albert Ayler)  que llega hasta Kenny Garrett

Pero la construcción de su intensidad melódica se distingue de los demás porque parece venir inspirada, es una impresión que nos surge al escuchar tema tras tema como si de canciones se tratara, por la Nina Simone de finales de los 60. En un sentido a medio camino entre la protesta, la calma y el anhelo, su voz hecha de un vibrato alargado y llorón, concita al blues y parece cantar cuando suena entre baladas e himnos preñados de misterios. Destacar el trabajo de Matt Mitchell al piano, dando pinceladas de atonalidad suspendida al mismo tiempo que traza líneas que parecen sacadas de una nana. 

Un trabajo sólido, seductor y de respiración engañosamente clásica. 



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