INICIO

21 septiembre 2012

RUSS LOSSING- Drum Music (Music of Paul Motian)

DRUM MUSIC
(Music of Paul Motian) 

Russ Lossing
Sunnyside

El pianista neoyorquino ha protagonizado buena parte de la última y productiva década de Paul Motian. Desde su privilegiada atalaya como acompañante, que dio pie a la amistad, nos presenta este tributo pensado como regalo a su 80 cumpleaños, intención que se ha revelado en dedicatoria póstuma. El repertorio lo conforma piezas que interpretaron juntos durante 12 años. El esquemático título - extraído de un tema original- resume y desafía el diálogo en solitario que afronta Lossing ante la alquimia que obró Motian como instrumentista: la singular trascendencia entre percusión- ritmo y melodía-espacio ampliada a su dimensión compositiva.

La esencialidad de gestos musicales que mostraba al final de su carrera -la edad como vehículo para sublimar la expresión mínima- ha posibilitado evidenciar la metamorfosis que se obró en el músico-pintor que dibuja trazos contorneados por un silencio esquivo. La enigmática sencillez de sus piezas, con esos tiempos caprichosos, insistentes y de sutiles cambios teñidos de un brumoso existencialismo, representa la médula espinal en la que confluían los estilos de Thelonius Monk, Ornette Coleman y Bill Evans.



La selección de composiciones presenta ese contraste de planos y tejidos cromáticos de los que emana la respiración climática y la pulsión interior propios de la escritura de Paul Motian


Pero Lossing, lejos de la exuberancia camerística del agraciado tributo que ofreció Joel Harrison, devuelve este mundo hecho de texturas, plasticidad envolvente y tiempo sostenido e indeterminado a la materia estrictamente musical. El pianista bucea en las composiciones de Motian haciendo uso de unos robustos cimientos técnicos y armónicos que trasladan el ensimismamiento y la economía de gestos del autor en frondosidad. Interpreta desde un planteamiento más orgánico que cromático, desde un argumento antes inquisitivo que poético. 

Lossing, fiel a un estilo sólido y sin fisuras, ofrece aquí una lectura densa, indagando en la hondura y la cualidad angular de sus formas, apartada del gesto inacabado que hizo arte su autor. Una lectura, eso sí, en la que pervive la ambivalencia entre el hecho propiamente percusivo (Gang of Five), elevado a monumental por el piano (instrumento que Motian frecuentó más dentro del trío del pianista de turno, con Lossing en el impecable As It Grows, que en sus grupos), y la respiración etérea (Last Call).

La selección de composiciones, sin aparente orden en su disposición salvo la pieza que da título al disco, presenta ese contraste de planos y tejidos cromáticos de los que emana la respiración climática y la pulsión interior propios de la escritura del baterista. El toque cerebral y al mismo tiempo instintivo de Lossing comprende las voces de los tres maestros citados como referentes y también la de grandes pianistas que tocaron con Motian (Jarrett, Bley, Crispell).

Lossing afronta el legado de Motian desde distintos ángulos, todos pertenecen a esa bella imperfección, a ese misterio estructural que tienen piezas como It should have happened a long time ago, Conception Vesel, Mumbo Jumbo o Fiasco. Su arsenal contemporáneo navega por la dramaturgia atonal y el impresionismo sombrío sin pasar por la mirada contemplativa. Se antoja imaginar cuál hubiera sido el resultado de este homenaje si Lossing se hubiera aliado con Manfred Eicher para llevarlo acabo. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada