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12 agosto 2012

ORCHESTRA BAOBAB-La sensación de Dakar


ORCHESTRA BAOBAB

La sensación de Dakar
Del cruce de caminos que es la historia de los pueblos sobresalen criaturas caprichosas y frágiles cuya existencia parece sujeta a un eslabón milagroso. Entre los años 50 y 60 la música del África occidental francófona recibe varias influencias: la de la metrópoli, la fuerza de la tradición trasatlántica (afrolatina de Cuba y del jazz de Blue Note desde Nueva York) y, por último, los vínculos raciales extendidos por la zona se reafirman con la cercana independencia política. De todo ello, en 1970, nace “la sensación de Dakar”.

La filtración de actitudes artísticas en las colonias inglesas (Nigeria y Ghana), que ya combinaban calipso y ritmos antillanos con las tradiciones autóctonas, así como la transmisión de este enfoque mestizo en grupos locales que amenizan a la elite colonial por clubes y hoteles marcan un estilo sofisticado high life (del gusto del turista europeo y americano) donde se mezclan las raíces, el exotismo refinado y el intercambio cultural de instrumentos. A comienzos de los años 60, el nigeriano Dexter Johnson subió a Dakar para formar un grupo de similares características estéticas construidas por guitarras, percusión y metales. Allí reunió en el Miami Club (más acentos latinos) a una serie de músicos bajo el nombre de la Star Band, germen de la Orchestra Baobab.


El multiculturalismo es una de las señas de identidad de esta banda. El trasiego de gentes entre las fronteras de los países africanos de la costa atlántica a lo largo de la década de 1960, en busca de regiones prósperas y estables tras la emancipación colonial, provoca la reunión de experiencias y personalidades en torno a la Baobab. Los miembros fundadores proceden de países cercanos como Guinea Bissau, Togo, Mauritania y Mali. Las influencias en esta región occidental se extienden con las lenguas utilizadas: mandinga, wolof, francés y español. La rumba congoleña y la salsa latina encuentran una expresividad asentada en la sensualidad, las tradiciones de la estirpe de los griot y temáticas variadas en las letras: estribillos del cancionero cubano, nombres de mujeres bellas (dedicatorias a damas occidentales que pasaban por allí), líderes religiosos locales, anécdotas populares y cotidianas...


Llegados a las puertas de los años 70, este mestizaje milagroso y hasta cierto punto espontáneo queda unificado en todas las expresiones del grupo en una coctelera que se sitúan a medio camino entre el folclore afro-cubano y un pop sesentero que viene tamizado por el maridaje de jazz, blues y funky del sello Blue Note. En la voz del políglota Rudy Gomis, que canta en español y francés, del estudiante de derecho metido a guitarrista autodidacta Barthalemi Atisso, del sin par saxofón tenor malí de Issa Cissako (con su gesto habitual al terminar una frase), de las voces de Balla Sidibe y N’Diuga Dieng...

Los 70 supusieron un momento álgido de creación también para otras formaciones encuadradas en este estilo que ya venía haciéndose una década antes (hay que reivindicar ese exquisito cóctel de pop africano de cámara -clarinete- de los exquisitos Les Bantus de la Capitale, venidos del Congo), entre las que destacada la Bembeya Jazz National y Africando (así, en gerundio). Fama que decaería, entrados los 80, con el relevo generacional de los poderosos ritmos de nueva urbanidad (mbalax) traídos por Youssou N’Dour y la Super Étoile de Dakar; aunque con el tiempo se haya comprobado que la alianza entre estilos y generaciones (Cheikh Lô lo ha demostrado) es siempre un motivo de regocijo para la cultura senegalesa.


El sello World Circuit, encargado de toda su producción y descubrimiento en Occidente a comienzos de los 80, rescató a la Orchestra Baobab al completo tras dos décadas de silencio con Specialist in all Styles trabajo que reunía temas nuevos y algunos clásicos, todos ellos tratados con mayor énfasis hacia la fusión con la cultura afrocaribeña acentuada con colaboraciones como las de Ibrahim Ferrer (Buena Vista) y también la estelar, estableciendo puentes en la música senegalesa, de Youssou N`Dour. Antes, anunciando su regreso, se presentó un anticipo con la reedición ampliada (doble CD con seis temas extras de la época) del excelente (y quizá mejor junto a Bamba) disco Pirates Choice, grabación con la que el grupo se separaba.

Descatalogado aún, pese a incluir algunos temas en el doble Pirates Choices, sigue On Verra Ça, grabación que recoge las sesiones ofrecidas en París en 1978 cuando actuaron en la boda de la hija de Pierre Cardin (high life, decíamos)




El sello Sterns (que esconde un montón de joyas africanas) editó el solitario y tardío en los 80 Bamba, quizás la entrega más inventiva y arriesgada en la combinación del sonido eléctrico de la guitarra y la presencia, ahora en su segunda etapa más, presencia de ritmos latinos sonidos inventiva de todas las publicadas por estos dos sellos entre finales de los 70 y principios de los 80.


Clásicos como el irresistible Utru Horas (ver vídeo, tema original del guineano Sé Carlos, aparecido en dos versiones en el primer Pirates Choice y renombrado luego como Hommage a Tonton Ferrer), El son te llama, On Verra Ça, Bul ma miin y Gnawoe componen entre todos un legado vivo de la que sigue siendo La Sensación de Dakar. Un fenómeno trasatlántico que ha recorrido un viaje parecido, en una orilla no tan lejanas, a Buena Vista Social Club. El misterio del eslabón perdido entre África y Cuba pervive hoy entre tanta tecnología desmemoriada.



2 comentarios:

  1. Gracias por tu Blog, muy completo ..mucha información. Felicidades

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  2. Gracias!! Vamos a seguir mejorándolo.

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