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04 mayo 2012

JENNY SCHEINMAN Discografía & Mischief and Mayhem

LA EXTRAVAGANCIA EN EL PAISAJE 

JENNY SCHEINMAN


Explicarse a través del paisaje no es difícil para alguien que se crió frente al Pacífico, en una zona rural al norte de San Francisco. Algo parecido, pero trasformado por su traslado a Brooklyn, se aprecia cuando se escuchan cualquiera de sus discos. Hasta llegar a Mischief and Mayhem...

No deja de maravillar la frescura y el buen gusto con el que sintetiza tantas músicas distintas dotándolas de un sentido bucólico teñido también de cierto misterio impenetrable. La suya es una carrera que pudiera parecer extravagante si tenemos en cuenta que se ha desarrollado en un mundo como el del jazz propenso al sesgo masculino, aunque ha tenido la suerte de cruzarse en el camino con mentes tan poco “ortodoxas” y polifacéticas como las de Bill Frisell, Nels Cline, Jason Moran o Ben Allison, y también de nombres femeninos entre cantantes jazz-pop, ella misma lo ejerce el disco homónimo Jenny Scheinman (Koch 2008), como Norah Jones y Madeleine Peyroux o instrumentistas de la talla de Myra Melford y Allison Miller dentro del grupo creado en 2010 Boom Tic Boom.



Tras la huella dejada por Mark Feldman durante la última década del s.XX, aunque con un menor peso académico que él, el  talento de Jenny Scheinman se distingue en todo este tiempo del de otras violinistas como Regina Carter y Carla Kihlstedt en otras razones por su particular dominio de un terreno plural que se ha desarrollado junto a la guitarra eléctrica, en concreto la de Bill Frisell, una de las colaboraciones más fructíferas y definitorias dentro de un formato polivalente de cámara (con trompeta, la de su compañero en los grupos de Frisell Ron Miles) y base rítmica (bajo, batería y/o guitarra, piano).

Este formato, enmarcado por su ascendencia judía en su primera producción para el sello de John Zorn The Rabbi`s Lover (Tzadik, 2002), supondría un primer esquema y una expresión más adusta que no tiene la respiración lírica de trabajos posteriores, donde se multiplica la presencia de las cuerdas y las raíces judías se disuelven entre la modernidad folk-blues de Bill Frisell y sus derivaciones country más apreciables en Nashville (1997) y luego por extensión del blues africano y la guitarra malí en el también proyecto del guitarrista The intercontinentials (2003). 

Justo  cuando se realiza ese disco se produce la primera toma de contacto entre Jenny  Scheinman y Bill Frisellantes de que el guitarrista ideara un cuarteto de cuerdas en el que su guitarra estaría respaldada por un de trío de violín (el suyo), viola (Eyvind Kang) y chelo (Hank Roberts), que serviría de plataforma de cámara para 858 Richter (2005, sobre los cuadros del artista alemán) y posteriores formatos más nutridos e híbridos como Uspeakable (2004) o History, Mistery (2008). 


Jenny Scheinman (vl), Nels Cline (g-loops), Todd Sickafoose (b), Jim Black (bat)

Autoproducido, Mischief and Mayhem se gestó al mismo tiempo que la violinista traía al mundo a su primer hijo. Fue fruto de un amor tan efímero y fértil como escénico, el del Greenwich Village. Pero germinó en su vuelta en 2011 para dar a luz a lo que sería después este disco que, como inercia del proceso de gestación, ha editado ella misma. Básicamente, tras una fecunda mutua alianza con Bill Frisell y ahora presente Jim Black, pasar de un planteamiento de modernidad folk-blues (donde cabían las tradiciones cercanas al mundo irlandés, a Nashville y también a Mali) a otro enfoque más simplificado en donde caben el trazo paisajístico del que tanto gusta con otros más efusivos y de tonos rojizos. 

Una reducción del abanico instrumental, la tendencia hacia un caluroso sonido folk-rock y un mensaje, el de su violín, que siempre se ha preocupado por convocar estilos diversos


Jim Black, Todd Sickafoose, Nels Cline, Jenny Scheiman

Esos andamios formales y una muy cuidada distribución espacial en los solos posibilitaban trabajos tan exuberantes y abiertos al folklores como Shalagaster (Tzadik, 2004) 12 Songs (Cryptogramophone, 2006), en donde podíamos encontrar trompeta, guitarra, violín, clarinete, bajo, batería, acordeón o piano. Ya en el más reciente Crossing the field (2008) se hacía evidente ese matiz figurativo con esquemas rítmicos de animación y otros espacios de respiración climática en un contexto más comprimido, motivos que, de algún modo, ya habíamos asimilado en trabajos de Frisell como Have a Little Faith, Nashville o Quartet y que el guitarrista reformulaba con la ayuda de su violín en el trabajo referencial del autor del último decenio History, Mistery (2008). Aquí esa estela que ya veíamos en su debut The Rabbie`s Lover vendría representada por A Ride with Polly Jean y July Tenh in Three Four.




Por mímesis eléctrica en el formato, con Nels Cline no cambia tanto el planteamiento construido sobre una base de directo (la impulsa) ni tampoco acaba absorbiendo al violín. Articula su labor desde los parámetros que ejercía Frisell de figuración ambiental (loops) y melódica (usando, eso sí, sonidos no atribuibles a su instrumento), pero añade el de acompañamiento rítmico mientras sus pedales de distorsión dotan una presencia más expresionista. The Mite es la consecuencia de la colaboración que mantuvo Scheinman con el grupo de Ben Allison, clave en la mutación de este sonido y puente para llegar hasta Cline. La amplificación del violín es otro factor impuesto por esta plantilla, de ahí que el cariz melódico adopte un perfil menos suave y más afilado. En cuanto a los lugares comunes con Frisell estaría Ali Farka Touché, allá donde era Boubacar Traoré el vínculo con Mali.






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