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15 marzo 2012

NOAH PREMINGER- Entrevista


Al saxofonista tenor Noah Preminger le quedan muchos senderos por recorrer, con sus paisajes, cruces y paradas. Before the Rain, el disco más señalado de los dos que ha publicado hasta la fecha, ha marcado en su viaje creativo un punto de encuentro anormalmente maduro, entre modernidad y clasicismo, entre el género balada y Ornette Coleman, propiciado por su talento y la excelencia de Frank Kimbrough, Matt Wilson y John Hébert.

Por Jesús Gonzalo

DEL BLUES A LA BALADA CON ORNETTE...


Camino y frase, en la vida, letra y notas musicales, se hacen al andar. Es particularmente llamativo cómo nos solemos fijar en la fraseología del instrumentista de jazz, en su inventiva y buen gusto para hilvanar, unos tras otros, distintos mensajes cifrados que en conjunto adquieren significación personal y a la vez colectiva. El efusivo recibimiento que ha suscitado su llegada a la escena neoyorquina -procedente de Boston y la reputada New England School- no se quedan en el entusiasmo y el anhelo de querer ver en el advenimiento de nuevas voces los relevos que ocupen el vacío de gigantes. Tampoco ese impulso parece ser suficiente para poner en órbita cualquier proyecto vital: en la vida del músico, como en la de muchos otros profesionales relacionados con el arte, no se trata tanto del aplauso puntual sino de constancia diaria.


“¡Es tan fácil ser pesimista en este negocio! Sí, es cierto, he recibido estupendas críticas a mis dos trabajos en disco, pero esto en absoluto significa un éxito inmediato. Necesitas trabajar duro cada día, lo que para un músico hoy significa escribir música, hacer llamadas, enviar correos electrónicos, dar cobertura a las redes sociales y abrir mercados. Es tan importante todo ello en conjunto que es como si te convirtieras en un “equipo” especializado trabajando para ti, el paquete completo que forman un mánager, un agente, un sello discográfico, un publicista, etc. Y eso es lo que te empuja de un nivel al siguiente. Pero lo cierto es que a veces tu agenda está completamente vacía y lo ves todo negro; es en esos momentos cuando tienes que tener la cabeza en su sitio y trabajar más duro. Siempre debes pensar que lo bueno está por llegar”.

Cierto es que en su debut Dry Bridge Road (2008) se reunían algunos elementos y requisitos de producción que luego veríamos en Before the Rain (2011) y en otros instrumentistas de una generación anterior e impacto mediático inicial (algo mayor) como Joshua Redman (sugiero también a Mark Turner en segundo lugar). Temprana experiencia que se validó en un trabajo como Wish (también era la segunda publicación de Redman) donde, como en su caso, se contaba con la veteranía y altura de unos colaboradores excepcionales.

Crecí escuchando a Josh Redman y a Mark Turner y me encanta como tocan: tocan con amor, que es algo muy importante para mi. Pero al mismo tiempo que a ellos yo escuchaba cosas tan distintas como Grateful Dead, Mum, Phish, Dave Matthews Band, John Coltrane, Lester Young, Johnny Cash y otros muchos. Mi intención era, y sigue siendo, escuchar todo aquello que te hace construir una voz personal. Tomar lo que los maestros han hecho y dar forma a tu propio sonido.



"Los músicos en Before the Rain son todos instrumentistas muy versátiles que disponen, además, de una intuición maravillosa. Nunca hemos ensayado para un concierto e incluso para ir al estudio a grabar. Si escribo algo nuevo, envío a los músicos igualmente el texto y una grabación de la melodía o simplemente la llevo al directo y ¡manos a la obra!"

Debe ser por ello que podemos encontrarle al lado de músicos de distintas vanguardias y generaciones como Roscoe Mitchell o Dave Douglas, autores que no parecen estar enmarcados en la definición de un sonido sereno...


La personalidad del sonido de los músicos es lo primero que te llama la atención. Tiene el poder de atraparte. Me encanta la fluidez del saxofón de Joe Lovano, la claridad de la trompeta de Tom Harrell, la lujuriante guitarra de Ben Monder... Amo la verdad que encierra el saxo alto de Ornette Coleman y la sinceridad del tenor de John Coltrane. Al respecto de tocar con músicos de vanguardia, se trata realmente de lo mismo y algo más: improvisar con melodías es lo que crea la verdadera música.


También ha contado y lo sigue haciendo en alguno de sus grupos con la inestimable ayuda de músicos veteranos de distintas edades y perspectivas sobre el avance lingüístico del jazz, como Cecil McBee, Billy Hart y Frank Kimbrough, éste último, que ha favorecido el ascenso de otros músicos jóvenes hoy fundamentales como Ben Allison, Ron Horton o Ben Monder, frecuente de ver en sus proyectos de los últimos años.
Frank Kimbrough ha tocado en mis dos discos y disfrutamos de un muy especial vínculo musical. Nuestras personalidades se reconocen la una a la otra y esto nos permite tocar así de bien. Conocí a Cecil McBee cuando estudiaba en el New England Coservatory en Boston. Al finalizar los estudios me dijo que le llamara si iba por Nueva York, cosa que por supuesto hice. Congeniamos tan bien que, de vez en cuando, quedamos para tomar unas cuantas cervezas. Más pronto que tarde me pidió que tocara en varios conciertos con su banda. A Billy Hart le conocí a través de Cecil McBee; es, sin duda, uno de los músicos más inspiradores con el que jamás haya tenido la oportunidad de tocar. La energía y el sentimiento que expresa no tienen parangón. Es un honor tocar en directo con esta generación de músicos porque es lo más parecido a volar y aprendes muchísmo tan sólo de escucharles contar anécdotas.

No suele ser habitual entre los jóvenes músicos, muchos concentrados en mostrar capacidades técnicas, elegir un disco devocional en torno al género balada (dos de sus discos favoritos son Ballads y John Coltrane & Johnny Hartman), aunque quizá lo más llamativo (como si asistiéramos a un recital de música clásica que comparte en un mismo programa a Schubert y a Schönberg) es construir ese discurso a través de Ornette Coleman...

Para mi, las composiciones de Ornette Coleman y las baladas como tal son muy similares en el hecho de que ambas contienen hermosas melodías. Para mi oído ambas encajan perfectamente. Exponen tu personalidad y, lo más importante, que es el camino más fácil de contar una historia a través de la música.



Y debido a ello, empujados por esos vamps de folk-blues perfectamente adaptados a patrones evolucionados del bop, este disco respira no sólo por los poros expresivos del Coltrane, sino que de una manera más soterrada en la cualidad colectiva por los de Paul Motian y al Joe Henderson de los primeros 60 en Blue Note. Los músicos aquí convocados tiene esa facilidad expresiva para reunir un mensaje melódico amplio y fluido, con capacidad de penetración y también de comunicación.

Los músicos en Before the Rain son todos instrumentistas muy versátiles que disponen, además, de una intuición maravillosa. Nunca hemos ensayado para un concierto e incluso para ir al estudio a grabar. Si escribo algo nuevo, envío a los músicos igualmente el texto y una grabación de la melodía o simplemente la llevo al directo y ¡manos a la obra! Todos tocamos en diferentes bandas y estilos, pero cuando esta banda se junta realmente tocamos como un verdadero “grupo”. No hay necesidad de dar muchas instrucciones. Puedo decirles que quiero que la melodía se toque en rubato, luego que vuele libremente o que la dejemos fuera. De este modo la extendemos.

Frank Kimbrough tiene ese hermoso toque y ese profundo concepto armónico, John Hébert tiene un sonido de bajo increíble y Matt Wilson tiene un sentido del swing y un groove como ningún otro. Pueden concentrarse que el centro melódico, se haga con el discurso o provocar un fuego en medio de una tienda de animales... Pero incluso más allá lo mejor de Frank, John y Matt no sólo es su nivel como músicos, sino que cada uno de ellos es una persona maravillosa, los tipos con los que más fácil es trabajar en el mundo”.


"Los temas de Before the Rain son como pequeñas piezas que conforman un periodo de mi vida. El orden que tienen en el disco es, como dices, una intención narrativa, con un principio y un fin"

Llama la atención encontrar a Matt Wilson, de toque extravertido y empático y con esa capacidad para mezclar el groovecon figuras asimétricas, en este contexto especialmente climático y de tiempos lentos. Increíble en los espacios dedicados a Ornette...
Matt es increiblemente versátil. Puede tocar swing o hacer scratch (gesto de los Djs sobre los platos), como me gusta decir de él. Ah, y no olvides que tocó con Dewey Redman (todo parece cuadrar) durante algunos años y que realmente entiende la dirección de esa música (y Kimbrough también tocó con Dewey Redman).

Pero no debería sorprender en un tejido armónico tan cuidado en matices y verticalidad que sea Kimbrough, que aporta también algunas partituras, el que más huella deja en la configuración de la fluidez del discurso con esa construcción al piano llenas de inteligencia y belleza que condicionan la respiración melódica.

Frank es clave para la banda de Before the Rain. Aunque nuestras cuatro personalidades, está claro, lo hacen posible. Me encantan sus composiciones y es un placer y un honor incluirlas en el disco. Se ajustan perfectamente a mi personalidad.


Hay en este disco un sentido onírico del tiempo y una colocación de los temas que parece sugerir una historia.

Los temas de Before the Rain son como pequeñas piezas que conforman un periodo de mi vida. El orden que tienen en el disco es, como dices, una intención narrativa, con un principio y un fin. No me interesa hacer una grabación donde el oyente querría escuchar los temas al azar en cada momento. Me gustaría que mi público se sentara y escuchara el disco entero como si leyera un libro. De principio a fin.

Pese a esos momentos en los que uno parece perder fuerzas ante la difícil realidad, podemos verle en varios proyectos, entre otros se le ve muy cerca de Dan Tepfer y Rob García...


Dan Tepfer es como un hermano para mi, tanto dentro como fuera del escenario. Tiene un oído exquisito y escribe una música preciosa, esa es la principal razón por la que tocamos juntos y siempre sucede algo especial. Dan y yo somos miembros de la banda de Rob García, que no sólo es un instrumentista brutal sino un gran compositor. En su conjunto gozamos de mucha libertad y las melodías que hay en sus composiciones son memorables y muy bonitas. Escribió un tema enorme para su madre titulado A Flower for Diana que grabamos para su disco Perennial. Me encanta este tema. Y, por supuesto, trabajo también ahora con mi grupo estable, que incluye a Ben Monder, John Hébert y el baterista Colin Stranahan. La música que he escrito de un tiempo a esta parte en mi vida funciona muy bien con estos músicos. Cuando coincidimos en el escenario me hacen viajar a otro lugar. Es lo próximo que me gustaría grabar.


Disco:


 Before the Rain podíamos encontrar el juego comparado en el tiempo sobre líneas de demarcación baladística, de exposición, suavidad y fluidez con las que Mark Turner nos deleitaba en Ballad Session (Warner 2000). En ambos trabajos coincidirían un sonido depurado, claro y natural, de líneas extendidas que no pierden en cuerpo y volumen, agudos e ingravidez en un fraseo delicado y preciso. Sólo por la oportunidad que nos brinda este disco de apreciar cómo el jazz es capaz de regenerar su mensaje mirando hacia atrás, desde la exposición horizontal de la pasión de Lester Young al calor melancólico de Johny Hodges, desde la plenitud matizada y esa moderna serenidad de Joe Henderson hasta Mark Turner, Noah Preminger anda su camino con la mirada puesta en lo que pisa, sabiendo lo que ha dejado atrás.


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