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15 febrero 2012

LIBROS-Mi música, mi vida Ravi Shankar


Mi música, mi vida
Ravi Shankar
Alba Editorial
Basta con leer la firma de dos de los prólogos de este libro para calibrar la influencia de este músico en las músicas clásicas y populares del siglo XX. Yehudi Menuhin y Philip Glass marcan las bases de un argumento trascendental que establece vínculos a través de su persona entre Oriente (India) y Occidente. Habría que ampliar su área de influencia al jazz y el pop, remarcada en la década de los 60 a través de la curiosidad inagotable de John Coltrane y los Beatles. Shankar, pues, como figura dialogante en la mentalidad contempóranea. 

Este libro sencillo y pedagógico pretende, así mismo, abrir otro puente, esta vez literario, con Occidente  para ofrecer tanto las claves de una tradición como de una obra propia. Pese a las profundas transformaciones en la sociedad india, el aprendizaje de complejas estructuras basadas en patrones de improvisación ha prevalecido a lo largo de siglos. Shankar nos desvela que la destreza requerida para tocar instrumentos como el sitar o las tablas conllevan décadas de disciplina y dedicación bajo la atenta mirada del maestro.


Esta música, tan antigua y tan distinta, puede resultarnos algo de difícil traducción: cada uno de sus principales instrumentos tiene un sentido simbólico que explican los modos superiores de melodía (raga) o ritmo (tala). Así, el sitar representa la fuerza cósmica, la tampura el tiempo y las tablas la tierra. Las milenarias ragas tienen infinitas combinaciones interpretativas basadas en unos patrones rítmicos. Shankar explica su procedencia histórica y el por qué de este fenómeno. Luego describe las cualidades de los distintos instrumentos y familias en los que se fundamenta la música tradicional (clásica) y distingue las peculiaridades entre la del Norte indostaní y la carnática del Sur.

En una segunda parte, y en primera persona, Shankar va describiendo con paciencia y amor, sin nostalgia pues el fruto de su obra ha germinado y la continúan sus discípulos y su propia estirpe, el proceso de aprendizaje hasta llegar a convertirse en un gran intérprete del sitar y revelarse más tarde como figura mundial. En sus palabras subyace el respeto por la figura del maestro y el amor por el instrumento. La disciplina y la curiosidad nutren un relato, como se ha dicho, pedagógico pero también significativo. 



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