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10 enero 2012

STEFANO BOLLANI Entrevista


Stefano Bollani 

el gran fabulador




La ironía y facilidad con la que contrasta música clásica, popular y contemporánea y una actitud comunicativa propia del showman que lleva dentro hacen de Stefano Bollani un pianista personal y público a la vez. En sus últimos proyectos llega al medio televisivo, revisa con músicos neoyorquinos la obra de Frank Zappa, publica un disco a dúo con Chick Corea  y recientemente graba un nuevo trabajo, también para ECM, con Bill Frisell.       

Por Jesús Gonzalo

Coincidí en Sevilla con Bollani hará unos quince años, entonces su carrera era indisociable de la del maestro Enrico Rava. Qué duda cabe que su virtuosismo instintivo y colorista no podía pasar desapercibido por mucho tiempo. En nuestro encuentro hablamos de música, de músicos (al cuál más distinto), de canciones que se graban en la memoria, de literatura (su otra afición que daría como fruto una novela, en línea con su admirado Paul Auster), de Italia, Cuba, Brasil... A la pregunta que le hice entonces de por dónde iría su carrera y si le gustaría grabar para ECM o Label Bleu (sellos ambos donde ya había grabado Rava), respondió levantando los hombros con algo de incredulidad. Pasado ese tiempo, siendo como es ya padre y un músico popular de reconocido prestigio, nos encontramos de nuevo en un presente distinto, lleno de proyectos y con más responsabilidad a las espaldas. 


Aelmania-Italia...¿Qué podemos hacer los países latinos? Bollani se encoge de hombros de la misma manera con la que dudaba sobre su futuro discográfico. Y llama la atención, es como si no quisiera involucrarse en la respuesta. Igual que cuando le pregunto por Silvio Berlusconi y las palabras que dedicó Ricardo Muti durante un concierto sobre la actualidad política de su país… “La política no tiene arreglo”. Punto. Esa corrección dista mucho de provenir del mismo músico que parodia a otros con una bis cómica que parecería estar en deuda con el humor inteligente y comprometido de Roberto Benigni

Pero… “no, no conozco a Benigni”, contesta lacónico sin más comentario a la labor de alguien que mete el dedo en la llaga política mientras te ríes con él. ¿Por qué tendemos a asociar tan fácilmente? Me quedo pensativo, recuerdo lo que un día me dijo… "Llegué a Sevilla con veinte años a visitar la Expo 92. Dormí a la intemperie la primera noche, pegado al Guadalquivir, de allí surgió mi composición Il Barbone de Siviglia". ¿Hablamos del mismo autor?




"Llegué a Sevilla con veinte años a visitar la Expo 92. Dormí a la intemperie la primera noche, pegado al Guadalquivir, de allí surgió mi composición Il Barbone de Siviglia" 

Bollani (Milán 1972, con residencia en Florencia) tiene sangre latina, de eso no cabe duda. Es pura energía y fogosidad. Habla gesticulando mientras devora un café con mucha nata. Sus primeros pasos fueron como acompañante de artistas de renombre de la canción ligera italiana como Jovanotti. En 1998 recibió el premio de la revista Jazz Magazine al mejor joven talento y el Django d'or en 2000. Desde entonces, y siempre con el apoyo de su mentor Enrico Rava, Bollani ha ido abriéndose hueco entre las compañías más prestigiosas de Italia y Francia, en primer lugar (Philology, Via Veneto Jazz y Label Bleu) y luego Alemania (ECM). Su complicidad con el trompetista se ha visto fortalecida por exitosos trabajos discográficos y giras que han dado a conocer al discípulo pero que también insuflaron un nuevo aliento a la carrera del trompetista que se materializó en su vuelta al sello de Manfred Eicher con Easy Living.

Acaba de estrenar programa de televisión en Italia, lo que significa que su popularidad sigue creciendo sin que la calidad de su música decaiga. Curioso. ¿Cómo lo haces? “Bueno, yo entiendo la música a distintos niveles. Para mi es así, no es algo incompatible. Todo lo que hago queda dentro de la música”. Pero hay gente de tu profesión en Italia que entiende que tu realidad nada tiene que ver con la vida de un músico, que no eres precisamente anónimo en la escena del jazz italiano. “Sí, es cierto, entiendo su postura, pero a mi me estimula hacer todo esto, no podría ser de otro modo”. Este programa de televisión es una prolongación a la pantalla de su exitoso programa de radio Dr. Djembé, en el que humor, noticias, música y público en directo se dan cita. 


Como contraste a este aspecto mediático estaría firmar para algo tan serio como ECM o, por ejemplo, intervenir como solista clásico el pasado mes de junio tocando a uno de sus compositores predilectos como Maurice Ravel, sin intercalar esquema alguno de improvisación, junto a la prestigiosa orquesta romana de Santa Cecilia. O su recital a piano solo en el Auditórium de dicha ciudad unos días más tarde. Pero en otra vuelta de tuerca, pues nunca había indagado en el autor revisado y tampoco es fácil verlo a los teclados eléctricos, si hay algo que interesa a Bollani en estos momentos es la alianza que mantiene con músicos norteamericanos de distinta aproximación a los sonidos de fusión como Josh Roseman (Jim Black, Jason Adasiewicz y Nate McBride) en torno a Frank Zappa, estimulante proyecto que también incorpora momentos lúdicos y que se presentó por varias ciudades de Italia el pasado mes de abril. 


Su gusto por los contrastes entre clasicismo y contemporaneidad, la capacidad para comunicar y seducir, su gran destreza técnica, estimulante y desenfada, sitúan a Stefano Bollani en una posición privilegiada 
La cumbre de pianos (tras el desigual disco que hizo con Franco D`Andrea) que le unió a Chick Corea para ECM estaría dentro de un encuentro virtuosístico de intenciones comerciales. Todo esto sin contar los esporádicos dúos que mantiene con Rava, sus tríos (danés /italiano), el grupo I Visionari (que se ve impulsado por la composición de Mirko Guerrini) o Concertone, idea que parece venir inspirada por uno de sus músicos favoritos de todos los tiempos, Gershwin, ahora extendida a big band con la NDR en un reciente disco en directo. A todo esto hay que sumar su versión sobre la bossa dentro de un grupo de élite italobrasileño para Carioca.

Su experiencia como acompañante de cantantes femeninas fascinadas por la sensualidad melódica brasileña, como Irene GrandiBarbara Casini, es decisiva para entender la seducción que desprende su piano o proyectos muy posteriores como el citado Carioca. “Tengo todos los discos de Caetano Veloso”. Mirando atrás vemos este rastro en la discografía de Bollani, donde cultiva una querencia especial por la canción, por los temas inolvidables, ya sean los que se radiaban en los años 30 y 40 en su país o en el homenaje coral de Abassa la tua radio, un trabajo colectivo en distintas plantillas con querencia por la voz y donde no falta la ironía y una aptitud renovadora de los clásicos populares. 





Bollani, además de una técnica prodigiosa y un carácter extravertido y locuaz, está dotado de un oído excepcional para cualquier canción o standard y para el diálogo abierto improvisado

También por la poesía musicada en el proyecto junto al cantante Massimo Altomare en Gnosi delle fànfole. Uno le recuerda recorriendo las calles de Sevilla rememorando las viejas tonadas en español de Nat “King” Cole:Quizás, quizás, quizás (que mucho tiempo después veríamos versionada acompañando a la Banda Osiris). Su imitación de Perfidia es tan buena como cuando se atreve con Você é linda del músico de Santo Amaro.

Bollani, además de una técnica prodigiosa y un carácter extravertido que a veces roza lo delirante en una locuacidad que desborda, está dotado de un oído excepcional para cualquier canción o standards (ya sean de jazz o de cualquier género popular) y para el diálogo abierto improvisado. Todo aquello que trasmite la palabra y el sonido lo capta y recoge en un abrazo melódico algo desfasado, al modo de los bossanovistas, sobre los que imagina inesperados cruces rítmicos. "Unas veces me levanto y sólo pienso en Wynton Kelly, otras en Bud Powell, Art Tatum o Monk, pero siempre sueño con Bill Evans".

En las improvisaciones, cuando son baladas, transforma el ímpetu imprevisible en reflexión romántica; en los tiempos efusivos compagina densidad y ornamentación, complejidad rítmica y expansión lingüística. Su fraseo, ágil para alcanzar la nota justa que lo hace directo y comunicativo, adquiere una riqueza inusual en la construcción de climas de salón, con ese toque perfumado de mordacidad y ligereza que elude el naufragio sentimental, en  proyectos iniciales (en cierto modo conectados con I Visionari y Carioca) como L'orchestra del Titanic. Punto y aparte estarían situadas las entregas con Enrico Rava  en los excelentes Rava Plays Rava (el primero), la “cara B” del directo Montreal Diary o la última entrega The Third Man, en un formato más nutrido dentro del quinteto de Rava/Fresu en Shades of Chet o dentro del excepcional encuentro italoamericano en New York Days con Motian-Grenadier-Turner



Su gusto por los contrastes entre clasicismo y contemporaneidad, la capacidad para comunicar y seducir como showman frente al piano, su destreza técnica, estimulante, desenfada y cromática, un estilo propio y el rico bagaje adquirido con Rava, sitúan a Stefano Bollani en una posición privilegiada del jazz italiano, del europeo por el impulso que toma de ECM y mundial por sus colaboraciones con músicos estadounidenses como Bill Frisell o el desparecido Paul Motian.


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