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20 diciembre 2011

SINDICATO ORNETTE-Entrevista


Sindicato Ornette 
Esta es también nuestra música 
Sindicato Ornette es un grupo compuesto por jóvenes músicos que partiendo del cuarteto histórico de Ornette Coleman han hecho evolucionar su sonido, como ya hizo en Free Jazz el padre del estilo, de un esquema compacto articulado en torno al blues y el bebop hacia un contexto de improvisación abierta de principio a fin. Auténtica experiencia de modernidad en el jazz hispano.

Con cierta perspectiva, cabe decir del cuarteto Masada de John Zorn que se ha constituido como relevo histórico del de Ornette Coleman. Este grupo, que ha extendido su influencia a ámbitos y formatos muy diversos, ha cedido su legado a otros de igual funcionalidad en la intervención de saxo-trompeta y bajo-batería. Quizá el enfoque más exitoso de los últimos años haya sido Mostly Other People Do The Killing, que mantiene en su estilo alusiones directas a Coleman.


Sindicato Ornette se posiciona en nuestro panorama nacional con no pocos argumentos exportables en cuanto a inquietud y calidad. Constituido por dos andaluces, el altoísta malagueño Ernesto Aurignac y el trompetista granadino afincado en Cádiz Julián Sánchez, por el bonaerense Paco Weht al contrabajo (en un primer periodo tuvo a Dee Jay Foster en esta posición) y el catalán Ramón Prats (Banyoles) a la batería, sus miembros coincidieron en un lugar, Barcelona, y en la admiración compartida por Ornette. “Decidimos quedar para estudiar su repertorio e indagar en el free jazz. Tocábamos temas suyos y siempre nos planteábamos cómo pensar esta música a la hora del directo”. Tras una breve gira por Andalucía y Extremadura se deciden a formar el grupo. “Al principio, cuenta Aurignac, nos sentíamos obsesionados con la idea de la esencia y la estética del sonido de Ornette, pero con el paso de los años fue inevitable encontrar nuestro propio sonido, sin dejar de lado su influencia”.



Efectivamente, hasta no hace demasiado la idea eran aproximaciones estéticas que giraban alrededor de los primeros discos de Coleman, los comprendidos entre 1958 y 1959, donde el blues y el bop tenían una presencia integrada con la improvisación y la incorporación de melodías folk. Estos elementos articulados de manera muy compacta, con la compenetración hasta entonces inaudita de Cherry y Coleman y unas duraciones muy ajustadas en un esquema de intervención prefijado, fueron las  marcas que Sindicato siguió, aunque, eso sí, extendiendo el molde original para dar más espacio a la improvisación. “El primer repertorio que tocamos de Ornette -matiza Aurignac-, estaba extraído en su mayor parte de discos como Something Else (Jayne), Change of the Century (RamblingUna muy bonita), The Shape of Jazz to Come (Lonely Woman). Más adelante incorporamos temas de años posteriores, alternándolos con algunas composiciones propias, hasta que los nuestros poco a poco se convirtieron en los principales”.


"No le digo a mis músicos lo que tienen que hacer. Quiero que interpreten aquello que la pieza les sugiere en el momento y expresen cuanto quieran expresar. Mis músicos gozan de libertad absoluta, de forma que el resultado final depende por entero de la interpretación, el estado anímico y el gusto personal de cada individuo" 
Ornette Coleman (1)

Y de ese primer estadio pasaron a  tocar sin red, sin estructura ni temas predefinidos, aunque a través de códigos… “la verdad es que hemos hablado muy poco de cómo se llega a esto... no hay ningún criterio previo, se trata de hacer música con lo que hay y con lo que suena en cada momento”, nos dice Prats. Aurignac se explaya al llegar a este punto… “Está claro que el momento actual de Sindicato Ornette nada tiene que ver con el de los comienzos, pero con el paso de los años y las actuaciones (apenas ensayamos, todo se nutre del directo) fuimos creando algo que nos resulta mágico. Nunca sabemos qué vamos a tocar, simplemente sucede. Empieza el concierto, nos concentramos y abrimos bien nuestros oídos, nunca se sabe qué ocurrirá, ni cómo transcurrirá, ni cómo ni cuándo acabará... Un concierto de Sindicato Ornette es una experiencia única, requiere de muchísima energía y concentración mental, siempre ocurren cosas emocionantes. Tenemos mucha empatía debido a nuestra amistad musical y personal y a nuestro trabajo juntos a lo largo de todos estos años”.


La pregunta que surge es ¿cómo se interactúa y cuáles son las funciones de cada uno si no hay nada prefijado? “La función de todos los instrumentos es la misma en esta situación: hacer que la música continúe. El criterio del cómo, lo decide cada músico en función del momento. Hay un punto de permisividad muy grande, pero también hay decisiones innegociables. Si hay demasiada permisividad puede sonar algo indeciso y dubitativo, y si hay demasiada autoridad suena a un conductor y tres acompañantes”, nos explica Prats. La propuesta sorprende desde el primer instante hasta el último, sobre todo porque ambos puntos quedan unidos por un discurso en continuo. “Esta idea se experimentó en el Jamboreé cuando se celebraban 50 años de Something Else. Ya acumulábamos mucha experiencia y sobre todo confianza a nuestras espaldas, fue entonces cuando surgió esto de ponernos a tocar sin pensar en nada… Y funcionó”. Sánchez define así el antes y el después de una idea que ha evolucionado bastante desde hace tan sólo un año y medio si recuperamos el disco que se publicó el pasado mes de julio -registrado por la asociación Clasi Jazz de Almería en 2010- en el que los temas se presentan de forma unitaria y en una lista donde los clásicos de Ornette se presentan con claridad melódica entre composiciones originales (ver video).

No esperen el sonido del free jazz de los 60, explosivo y plagado de nubes chocando entre sí, más bien es un formato figurativo y de texturas en movimiento en el que van sucediéndose, como apariciones, centros temáticos, solos e improvisación colectiva (factor importante para conseguir esa fluidez concentrada entre la flexibilidad misteriosa de Beauty Is a Rare Thing y el lirismo desgarrado de Lonely Woman) repartidos de tal forma que van tejiendo puentes invisibles, usando al silencio como una materia no ya de suspense temporal (paradas) sino como elemento descriptivo inherente a un discurso que comparte las sofisticaciones cantables del blues-folk de Ornette y esa milagrosa conexión entre consonancia y disonancia de progresiones que integran estilos diversos. Siempre inventivo y buscando figuras asimétricas que se tornan climáticas en gestos aislados, una parte importante del impulso dialogante que toma este argumento se debe al trabajo de Prats en la batería: “abre puertas constantemente”, señala Sánchez.


Julián Sáchez, Paco Weht, Ernesto Aurignac y Ramón Prats


Otro factor determinante es que en esta exposición orgánica, que ha pasado de la densidad en un estrecho margen de tiempo a la fluidez del desarrollo, no decae el interés y la frescura en ninguno de sus elementos (el bajo abre ángulos constantemente y no al modo de las modulaciones insistentes de Charlie Haden), por más que sean los metales los que mantienen un diálogo de imbricación más evidente (pero no en duelo como en el Masada), rellenando la lógica del espacio que deja el otro. Esto lo vemos respecto al juego de tensiones: Sánchez emitiendo en contraste líneas alargadas,como suspendidas y fuera del tiempo de conjunto, y otras cortas en alteraciones combinadas con Aurignac, cuyo saxo se recrea más en figuras circulares y efusivas tendentes a una centrfugación que queda acotada por la presencia de la trompeta. Es tal el torrente de ideas que se van sucediendo que el oyente se dedica a observar cómo van asomando las citas a Ornette en Jayne (de las pocas que se aprecian, aunque en el fondo de esta corriente esté muy vivo el autor), incluso la delicada sofisticación de Billy Strayhorn en Chelsea Bridge, que en medio de un discurso de tanta intensidad y nervio suena a extraña y tímida belleza: ”no fue una idea preconcebida, simplemente alguien empezó a tocarla y le seguimos”, aclara Prats.



Llegado a este punto, vuelve a la cabeza el proyecto de Zorn, en cómo ha ido desplegándose. ¿Se espera que Sindicato Ornette crezca con puntuales colaboraciones? “Sí, hemos pensado en ello, dice Sánchez, pero siempre sería sin piano. Tal vez un saxo tenor o una guitarra". Prats abunda en la idea… “nos gustaría tener invitados, pero por ahora esto está parado (...). El trabajo de John Zorn con Masada es de referencia, como el de Ornette. Zorn hace evolucionar el concepto original, pero no hay que olvidar que Ornette también está vivo y muy activo. Lo que ha hecho es darle su sonoridad personal, con grandes influencias de la música judía al concepto de Ornette. Nosotros, en cierto modo y salvando las comparaciones, hacemos lo mismo, llevar la música a nuestro terreno. Sin que sea flamenco, chacarera o sardana, simplemente sintiéndolo como algo personal y sincero".

(1) Notas a Change of the Century (Atlantic 1327, 1959)
Teatro Central de Sevilla, 9 de nov de 2011

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