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15 octubre 2011

CRAIG TABORN Avenging Angel (piano solo)


CRAIG TABORN
Avenging Angel

El músico vive uno de sus mejores momentos artísticos. Su carrera queda repartida en innumerables proyectos de actualidad (Michael Formanek, David Binney, Chris Lightcap, Roscoe Mitchell) en los que su presencia resulta decisiva. No por casualidad, y tras haber dejado su impronta en una estimulante creación que hacía uso de improvisación y electrónica, es en el terreno acústico, excepción aparte de un instrumento decisivo en su aprendizaje como el Fender Rhodes, donde más se le demanda. Un año después de las sesiones que dieron lugar a The Rub and Spare Change (Formanek), ECM se hace con sus servicios para un debut en solitario que acumulaba interés a tenor de su  estado creativo pero también por su escueta discografía como líder.


La huella contemporánea que desprende el arsenal pianístico de Taborn, de irrupciones, yuxtaposiciones en paralelo y figuras suspendidas de amplio lirismo, conecta jazz y herencia clásica, del  impresionismo a John Cage y la música repetitiva, a través de un sólido ejercicio de improvisación  

Tras varias escuchas, Avenging Angel sigue mostrando inesperados encuentros con el lenguaje del pianista. Volvemos al hecho, siempre criticado aunque no deje de recibir premios a su labor, de la acusada personalidad que el productor Manfred Eicher deja a su paso.  Hemos visto cómo se ha resuelto este factor en otros músicos como Stefano Bollani, que cuenta a priori con una obra y un carácter tan ligados entre sí como distantes del principio conceptual del sello. Pese a ello, estos pianistas de amplio espectro expresivo dejan en el sello muniqués trabajos que amplían la percepción de su obra, ofreciendo un producto musical en estudio en el que el rigor constructivo y sobre todo el argumental sirven para apaciguar los acentos de su estilo en favor de una mayor percepción del espacio y del sonido.



Un toque acaudalado y vigoroso estilizado en planos simultáneos, y una audacia y empuje percusivo únicos, confieren un sentido dinámico a su estilo que en este disco en solitario contrasta con la aparición de piezas más ensimismadas

Es justo aquí donde la distribución temática del productor ejerce una función narrativa que entrelaza el nervio pulsante con una expresión más contemplativa. Mientras la primera serie de temas ensancha el universo estético del autor (concentrado en Avenging Angel, Gift Horse/Over The Water y Neither Nor) y el derivado de Cecil Taylor (Spirit Hard Knock, eso sí, sin desbordamientos y girando sobre un núcleo temático) hacia algún lugar cercano a los últimos libros de Ligeti (Glossolandia), en el segundo la constante melódica y el uso del pedal abren espacios cuya lentitud y suspensión podría venir inspirada por autores como Morton Feldman (principio de This voice Says So), aunque estén teñidos de perfiles románticos (This Is How You Desappear) y se ensamblen con un trabajo contrapuntístico que recuerda al primer Mehldau de Elegiac Cycle (Neverland) y en la respiración melódica a Keith Jarrett (Tru Life Near). 

Este discurrir de ambivalencias en manos, de  dinámicas, color y sobre todo sensitivas (entre Gift Horse/Over The Water y A Difficult Thing Said Simply) dotan, sin embargo, de un elemento de continuidad plástica que se hace más visible hacia el final, donde una articulación rápida abre un espacio de intensidad serena y de trazos elusivos (Forgetful).

La huella contemporánea que desprende el arsenal pianístico de Taborn, de irrupciones, yuxtaposiciones en paralelo y figuras suspendidas pero también de amplio lirismo, está conectada con el jazz y la herencia clásica, la que va del  impresionismo a John Cage y la música repetitiva, por un sólido ejercicio de improvisación.   


1 comentario:

  1. Me encanta cómo se aparta del piano al final. Y todo lo que sucede antes, que es improvisado claro.

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